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Néstor Aranguren, un habanero consagrado a la Revolución Libertadora

27 de enero de 2015

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Una tarja en el recién restaurado Palacio del Segundo Cabo recuerda que ese lugar fue el sitio donde fueron expuestos los restos del Coronel del Ejército Libertador de Cuba, Néstor Aranguren, quien murió un día como hoy hace 117 años.

En la entrada del Palacio del Segundo Cabo se aprecia esta tarja

En la entrada del Palacio del Segundo Cabo se aprecia esta tarja

Fue uno de los más jóvenes y bravos mambises de la Guerra Necesaria y nació en el territorio que hoy ocupa en municipio de Centro Habana. Sin embargo, desde muy pequeño fue a vivir a Guanabacoa. En ese entorno, marcado para siempre por la leyenda de Pepe Antonio y sus milicianos, sus padres, don Benito Aranguren Jiménez y doña Matilde Rabel, no solo le enseñaron buenos modales y a ser un hombre de bien, sino que le inculcaron además el patriotismo y el amor a la causa independentista que ambos profesaban. En Guanabacoa se le considera a Néstor, uno de sus hijos ilustres más queridos.

 

La vida de Aranguren llama la atención a todo el que se adentra en ella. Con apenas 14 años se incorporó como trabajador a las obras de una de las diez maravillas de la ingeniería civil cubana: el Acueducto de Albear. Luego pasó a ser voluntario en el Cuerpo de Bomberos del Comercio y fue uno de los rescatistas que participó en el incendio de la Ferretería Isasi (Mercaderes esquina Lamparilla). También era uno de los jóvenes asiduos a la Acera del Louvre y cuando el Mayor General Antonio Maceo visitó La Habana en 1890, Néstor y otros de sus compañeros fueron los escoltas voluntarios y guardaespaldas del Titán de Bronce.

 

Tarja en homenaje al Coronel Néstor Aranguren

Tarja en homenaje al Coronel Néstor Aranguren

El 24 de febrero de 1895 se encontraba con el Mayor General Julio Sanguily, en los momentos en que este fue detenido por las autoridades colonialistas españolas. Aranguren logró escapar y nueve días más tarde se trasladó a Nuevitas, Camagüey. En esta región se puso a disposición de Salvador Cisneros Betancourt, quien le encomendó una misión en La Habana.

 

Aranguren se distinguió en el campo de batalla y por sus hazañas y méritos fue ascendido a Coronel en julio de 1896. Según cuenta la historia un suceso marca como ninguno su compromiso libertario. Ocurrió en diciembre de ese año el Teniente Coronel de Ingenieros Joaquín Reyes, ayudante de campo del Capitán General Ramón Blanco y Arenas, solicitó visitarle en su propio campamento. Una vez que Aranguren accedió, le transmitió una solicituddel Capitan General de deponer las armas a cambio de una fuerte suma de dinero. El Coronel mambí, en virtud de las leyes vigentes en la República en Armas, que establecían que todo aquel emisario del gobierno colonial español, que propusiese a los jefes cubanos la rendición fuese sometido a las penas más severas. Aranguren ordenó someter al militar español a Consejo de Guerra, que determinó que este fuera pasado por las armas. La sentencia fue cumplida ese mismo día.

Lesbia Méndez, directora de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador

Lesbia Méndez, directora de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador, recordó la labor del Coronel Aranguren

Esta acción honorable de Aranguren, de mucho revuelo mediático en España y Estados Unidos, volcó contra él todo el odio de los colonialistas. Como mediante la vía militar no podían contener al patriota, acudieron a la traición de los malos cubanos y fue delatado en la finca La Pita, cercana a Campo Florido, el 27 de enero de 1897. El joven habanero no se rindió y cayó combatiendo con solo 25 años. Su cadáver fue tomado por las fuerzas españolas y fue expuesto en el Palacio del Segundo Cabo como escarmiento.

 

Trabajadores de la Oficina del Historiador rindieron homenaje al valeroso cubano

Trabajadores de la Oficina del Historiador rindieron homenaje al valeroso cubano

Como homenaje al Coronel, el Senado de la República de Cuba el 27 de enero de 1930 colocó una placa en este sitio como gratitud del pueblo cubano, para recordar su conducta y sus hechos en la Revolución. Cada 27 de enero, los trabajadores de la Oficina del Historiador llegarán a este lugar para depositar una ofrenda floral en recordación de este joven habanero que dio su vida por la causa más justa de todas: la libertad de su Patria.

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