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Efemérides

Música

. Estreno mundial de la Fantasía orquestal “El aprendiz de

18 de mayo de 1897

“El aprendiz de brujo” es una fantasía orquestal basada en una leyenda poética del escritor alemán Johann Wolfgang Goethe, según la cual un joven que trabajaba como sirviente y aprendiz de mago, aprovecha la ausencia de su patrón para experimentar algunas artes de magia.
Tratando de librarse del trabajo de cargar agua desde el pozo al aljibe, el joven aprendiz embruja una escoba para que ésta realice su tarea….. pero olvida la fórmula para detener la escoba y el embrujado objeto sigue trayendo agua sin cesar hasta inundar la casa. Y cuando el pobre aprendiz trata de resolver la situación haciendo pedazos la escoba, observa que cada fragmento se convierte en una nueva escoba y ahora son cientos de esos objetos los que transportan el agua desde el pozo hasta el aljibe de la casa. En los momentos en que el aprendiz está a punto de morir ahogado, aparece el mago, pronuncia la fórmula adecuada, las aguas se retiran y la escoba vuelve a su rincón. El experimentado mago reprende a su aprendiz por jugar con conocimientos que no domina.
Y en cuanto al aspecto puramente musical de esta pequeña obra, su autor, el francés Paul Dukas inició su camino como compositor bajo la influencia de Wagner. Sin embargo, su temperamento francés y su carácter romántico condujeron su estilo hacia un lenguaje sugerente y una sonoridad muy luminosa.
Ese carácter brillante de la orquestación de Paul Dukas se revela de manera perfecta en el Scherzo para orquesta “El aprendiz de brujo”, obra que es, sin duda, la más popular de su autor y una de las más gustadas de todo el sinfonismo francés del siglo XIX.
El Scherzo para orquesta titulado “El aprendiz de brujo”, de Paul Dukas se estrenó en París, hace 113 años, UN DIA COMO HOY.

Muere el compositor y pianista catalán Isaac Albéniz

18 de mayo de 1909

Aunque Albéniz, a quien se le considera el iniciador de la moderna escuela musical española, escribió algunas obras para el teatro, entre ellas tres óperas, su mentalidad creadora se aplicó casi exclusivamente al piano, instrumento del que era un intérprete muy notable.
Esas virtudes de Albéniz como pianista, se revelan muy bien en sus obras, cuya ejecución necesita una gran destreza técnica y un profundo dominio del instrumento para extraer de ellas todas las facetas rítmicas y expresivas que están implícitas en su contenido musical. La obra pianística de Albéniz está integrada por una gran cantidad de piezas que el compositor agrupó en series bajo títulos de intención francamente nacionalista, como Suite española, Cantos de España e Iberia. Ésta última, que es su obra más importante y conocida, fue compuesta en 1904 cuando el compositor contaba 44 años de edad y su delicada salud lo obligó a abandonar sus frecuentes giras internacionales, para volver a su natal Cataluña, donde moriría cinco años más tarde, es decir, en 1909, UN DIA COMO HOY.

Primera audición en Cuba del Concierto para dos pianos y

18 de mayo de 1970

Un 18 de mayo, pero de 1970, se interpretaba por primera vez en Cuba el Concierto para 2 pianos y orquesta, del compositor francés Francis Poulenc.
Cuando en las primeras décadas del pasado siglo, el arte musical inició la búsqueda de nuevos caminos que superaran el romanticismo, muchos compositores se orientaron hacia el pasado, tratando de revivir el espíritu pre-romántico en una tendencia que se ha dado en llamar “neoclásica”.
Y entre las cosas que se resucitaron con el neoclasicismo estuvo la rehabilitación del concerto grosso, y la vuelta al empleo de varios solistas dentro de la forma concertante. Así, al igual que ocurría en el barroco, es fácil encontrar en los compositores de este siglo, a partir de la década de 1920, conciertos para dos, tres o más solistas, ya sea de sonoridades parecidas o, por el contrario, fuertemente contrastantes.
Y un ejemplo de ello lo tenemos en el Concierto para dos pianos y orquesta, del compositor francés Francis Poulenc. Se trata de una obra, quizás de reminiscencia stravinskiana, pero de carácter ligero e irónico, y un melodismo muy directo que, a veces, nos recuerda giros procedentes del mundo de Puccini.
En Cuba, el Concierto para dos pianos y orquesta, de Poulenc, se interpretó por primera vez en una función de nuestra Orquesta Sinfónica Nacional, hace 113 años, UN DIA COMO HOY.

Primera interpretación en Cuba del Concierto para oboe y orquesta, de Ricardo Strauss

18 de mayo de 1975

Un 18 de mayo, el de 1975, se interpretaba por primera vez en nuestro país el Concierto para oboe y orquesta, de Ricardo Strauss, y que fuera escrito por el compositor alemán en Suiza, en 1945. El Concierto ejemplifica la tendencia final de la trayectoria artística del compositor, caracterizada por la simplificación, una mayor claridad de líneas y el gradual alejamiento del gigantismo, la densidad dramática y la complejidad orquestal que habían determinado su lenguaje anterior.
Y así, este Concierto se mueve en un ámbito y una atmósfera bien diferentes de los de aquellos grandes poemas sinfónicos como “Muerte y transfiguración”, “Así hablaba Zaratustra” o “Una vida de héroe”. En el Concierto para oboe, Strauss logró una admirable síntesis entre el estilo galante del siglo XVIII y la vertiente más lírica del emocionalismo romántico del XIX. Se trata de un Strauss jovial y sonriente, aunque sin la ironía del Till Eulenspiegel.
Y aparte de ese espíritu ingenuo y feliz, hay otro elemento destacable en este Concierto para oboe, y es su extraordinaria fluidez. Toda la obra decursa como una superficie pulida por una mano maestra. Sólo el timbre sugestivo del oboe se destaca en esa superficie. Y esa fluidez del Concierto llega hasta su estructura externa, la cual presenta los tres movimientos en forma continua, es decir, sin fracturas entre ellos.
Y en la primera interpretación en nuestro país de este Concierto para oboe y orquesta, de Ricardo Strauss, intervinieron el oboísta Arnaldo Arencibia y la Orquesta Sinfónica Nacional, hace 33 años, UN DIA COMO HOY.