ribbon

Efemérides

Música

Estreno de la Sinfonía No. 94 en Sol Mayor, de Haydn

23 de marzo de 1792

No cabe dudas de que lo mejor de la extensa producción sinfónica de Joseph Haydn, se encuentra en las doce sinfonías que el compositor austríaco escribió con destino a los conciertos que organizaba y dirigía en Londres el empresario germano-inglés Johann Peter Salomon. Esas Sinfonías, conocidas colectivamente como “Sinfonías de Londres” o “Sinfonías Salomon”, abarcan desde la número 93 hasta la 104, por lo que son, además, las doce últimas sinfonías escritas por Haydn.
La número 94, segunda de las Sinfonías de Londres, se conoce popularmente por el subtítulo “La sorpresa” porque, según cuentan algunos historiadores, después de observar cómo muchos de los asistentes a los conciertos se dormían durante la ejecución de los segundos movimientos de las obras, por su aire lento y débil sonoridad, Haydn decidió jugar una broma a los durmientes. Y así, en el segundo movimiento, Andante, de esta Sinfonía No. 94 y después de unos compases en pianissimo, el compositor introdujo un inesperado pasaje fortissimo, que debió constituir una verdadera “sorpresa”, aún para los despiertos y atentos.
Pero, al margen de ese simpático recurso, la Sinfonía No. 94 es una excelente partitura y una auténtica obra maestra del sinfonismo haydeniano, y su estreno ocurrió en Londres, hace 216 años, UN DIA COMO HOY.

Estreno de la Sinfonía No.3 de Reinhold Gliere

23 de marzo de 1912

Un 23 de marzo, el de 1912, tenía lugar el estreno mundial de la Tercera Sinfonía, subtitulada “Ilya Murometz”, de Reinhold Gliere.
La motivación del título de esta Sinfonía es muy evidente, ya que la obra está dedicada a un legendario héroe ruso llamado así, y cuyas hazañas aparecen recogidas en los cantos medievales de la literatura rusa.
Ilya Murometz tuvo vida real y fue un caballero al servicio del príncipe Vladímir I de Kíev. Los episodios de la vida de Ilya fueron recogidos por los cronistas ambulantes, quienes lo transformaron imaginariamente en un bogatiro, o sea, un héroe de fuerza sobrenatural y poder invencible.
Y es, precisamente, esa fabulosa leyenda de la vida y hazañas de Ilya Murometz, la que Gliere quiso reflejar en su Sinfonía. Así, a lo largo de los movimientos de la obra, aparece la conversión de Ilya en un bogatiro, y su marcha hacia la ciudad de Kíev. En el camino, el héroe vence al bandido Solovei, al que hace prisionero y lo lleva al palacio de Vladímir.
El príncipe rinde homenaje a Ilya, quien se pone a su servicio y enfrenta al ejército tártaro que asolaba los reinos cristianos. Pero Ilya se envanece con la victoria y llega a retar al ejército celeste. El bogatiro huye hacia las montañas y allí es petrificado por su soberbia. Cuenta la leyenda que, desde entonces, los bogatiros desaparecieron del suelo ruso.
La Tercera Sinfonía en si menor, “Ilya Murometz”, de Reinhold Gliere, fue estrenada en Moscú, hace 96 años, UN DÍA COMO HOY.