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Efemérides

Literatura

Muere el orador espirituano Marcos García Castro

20 de febrero de 1909

Según Orlando Fernández Aquino, en su libro Historia de la literatura espirituana, en algún momento de la historia intelectual de la villa del espíritu santo, el empleo público de la palabra formó parte del quehacer cultural de la misma y en ese sentido reconoce como muy dotado a Marcos García Castro.
Este orador se formó a la égida del prebístero José B. Ortigueira, fue alumno y profesor del colegio El Salvador.
Tuvo activa participación en la Guerra Grande donde alcanza el grado de brigadier.
Como escritor su obra abarca diferentes temas: economía, filosofía, religión, derecho, poesía y la oratoria.
Fue de carácter extrovertido, decidor y verboso.
Su actividad oratoria estuvo vinculada al ejercicio de la política y a la cultura.
Según testimonios le gustaba recitar en público, el propio Jose Martí en la antología Los poetas de la guerra expresa: “en recitar era siempre el primero Marcos García, por su voz obediente y briosa y el sentido que daba a El beso de Milanés o al Nocturno de Zenea o a lo mejor de la poesía de España”.
José Manuel Zamora en relación al movimiento literario espirituano en publicaciones Pérez Luna, 1957 recoge algunos testimonios: “su elocuencia es varonil, su acción imponente. Hay en su voz poderosa y enérgica algo del fragor de nuestros huracanes. Su palabra vehemente e impetuosa hace que se le escuche con vivo entusiasmo. (…)Cuando habla a las masas su semblante relampaguea, y su espíritu se transforma, su genio descriptivo es excepcional.

Aparecen en Ultra número 3 poemas de Jorge Luís Borges

20 de febrero de 1921

El poeta argentino Jorge Luís Borges, que había nacido en 1899, es uno de los escritores contemporáneos más controvertidos en cuanto a opiniones sobre política y gobiernos.
Es por eso que merece singular importancia la publicación en el diario Ultra de Buenos Aires y con esta fecha sus poemas Rusia y Gesta maximalista dedicados a los sucesos ocurridos en Rusia en 1917, es decir el triunfo de la Revolución Socialista de octubre, los poemas son en si cantos de alabanza hacia la revolución dirigida por Vladimir I. Lenin.
En su cuento El otro Borges, ya el escritor señala el estupor que le producen esos acontecimientos y allí plantea irónicamente que pensaba escribir un libro que titularía Los ritmos rojos, en la narración plantea que: “desea cantar a la fraternidad de todos los hombres porque el poeta de nuestro tiempo no puede dar la espalda a su época”.
Sin embargo estos dos poemas no fueron incluidos nunca en ninguna colección posterior preparada por el escritor, en su opinión eran mediocres, y es posible que lo fueran, pero lo que había cambiado era, en lo fundamental, su simpatía por el movimiento revolucionario.
Rusia, el poema, es una visión de cómo el mismo veía al país insurrecto: /en el cuerno salvaje de un arco iris /clamaremos su gesta / bayonetas /que portan en la punta las mañanas/.
Por su parte en Gesta maximalista dice: /El cielo se ha crinado de gritos y disparos/ Pájaro rojo vuela un estandarte / sobre la hirsuta muchedumbre estática/
Sin duda alguna, la publicación en su momento de estos poemas y la oposición a ellos mismos por el autor, es una constatación biográfica de la vida y de las contradicciones de Jorge Luís Borges.