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Magda Resik: Tenemos muchas ideas para que Boloña refleje el equilibrio entre la tradición y los tiempos que corren

29 de abril de 2022

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Magda durante una presentación en la Calle de Madera del Centro Histórico de La Habana, en la Feria Internacional del Libro 2022. Foto: Alexis Rodríguez/ Habana Radio.

La vemos en diversos espacios de creación, gestando nuevos proyectos, promoviendo la cultura, defendiendo lo más genuino de la nación, muy vinculada a los medios audiovisuales por los programas de televisión que conduce, pero también inmersa en el universo editorial.

Es una comunicadora reconocida y hace pocas horas recibió la Distinción por la Cultura Nacional. Nos complace conversar sobre la 30 Feria Internacional del Libro con Magda Resik Aguirre, directora de la emisora Habana Radio y de los medios de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, entre los cuales se incluye Ediciones Boloña.

Magda, ¿cómo valoras el hecho de que la Feria Internacional del Libro de La Habana haya tomado el Centro Histórico de la ciudad como uno de sus escenarios fundamentales?

–La feria es un acontecimiento para la Oficina del Historiador, porque debemos recordar que la primera Feria del Libro de que se tiene noticia en el país se hizo bajo la animación de Emilio Roig de Leuchsenring, el primer historiador de la ciudad de La Habana, que entonces estuvo muy preocupado no solo por la promoción de los valores patrimoniales cubanos mediante el libro y la lectura, sino también por que se desarrollara un sistema de bibliotecas y archivos.

“Roig fue uno de los principales promotores de la existencia de la Biblioteca Nacional de Cuba en una nueva sede, del sistema de préstamos y de lectura de los libros, punto de partida de un equipo solidario que él consolidó entre los grandes intelectuales de la época –con los libros que ellos estuvieran dispuestos a conceder, en carácter de préstamo, a lectores necesitados, ávidos del conocimiento o que, por sus profesiones, debían consultar determinado tipo de literatura–, y fue Roig también el animador del sistema de publicaciones de la institución, porque hay que pensar que hizo historia y época con muchos de los libros que la Oficina del Historiador, bajo su sello singular y único, empezó a publicar en el periodo en que Roig lideró la Oficina.

“Fueron libros memorables y se publicaron grandes colecciones relacionadas con las Actas Capitulares y con el Archivo Histórico, y una maravillosa que Ediciones Boloña volvió a traer a la luz gracias a la gran insistencia de Eusebio Leal, para que se pudieran volver a leer y ser consultados los Cuadernos de Historia Habanera, capitales para entender la historia y el devenir de esta ciudad, que él tanto amó y defendió.

“Para nosotros, que la Feria Internacional del Libro haya tomado el Centro Histórico de La Habana como escenario es algo fundamental, porque estamos regresando a los orígenes y rescatando una tradición que animó a Roig y a esos intelectuales, colegas de su tiempo, a entender que el Centro Histórico habanero podía ser un escenario de lujo para promover el libro y la lectura. Eso es lo que estamos haciendo hoy, ofreciendo el espacio de La Habana Vieja para que acoja presentaciones de títulos, importantes conferencias, exposiciones, actividades culturales, conciertos, un gran movimiento al que se une también un evento que todos los años promueve nuestra dirección de Gestión Cultural, que es Danza en Paisajes Urbanos. Habana Vieja: Ciudad en Movimiento. Todo eso genera en el Centro Histórico una vida cultural intensa durante estos días.

“Hasta el 30, los habaneros y quienes hayan venido de otras partes del mundo a disfrutar de esta gran fiesta del libro se sentirán a gusto en un entorno tan simbólico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982. También, un espacio que guarda el espíritu y esa mística que animaba al Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, a ‘andar La Habana’ promoviendo lo mejor de nuestros valores. Es como un gran regalo para él que la feria también descienda de La Cabaña, porque hay que pensar que fue el Centro Histórico y el sistema de fortificaciones los que le dieron a La Habana la condición de Patrimonio de la Humanidad”.

El legado de Leal, libros antológicos y novedades

 

Se está cumpliendo un anhelo del Historiador de la Ciudad, que amaba a esa ciudad viva, habitada y llena de la vida cultural que tanto necesitamos como ciudadanos. En el espíritu del programa de presentaciones de Ediciones Boloña apreciamos una intención de homenaje, ¿a qué se debe?

–Como Ediciones Boloña, hemos pensado mucho en la feria, porque también son dos años de inactividad prácticamente y ya habíamos hecho una miniferia del libro en noviembre de 2021, a propósito del aniversario de la ciudad, intentando abrir nuevamente el intercambio con los lectores y con el público asiduo al Centro Histórico.

“Ese evento se lo dedicamos a lo que todavía seguimos celebrando, porque este es el año de los 25 años de Ediciones Boloña, las publicaciones de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que están, de muchas maneras, en un momento de gran madurez. Y hay que recordar a sus grandes fundadores, a Emilio Roig, a Eusebio Leal, pero también hay que pensar en Pedro Juan Rodríguez, que fue el primer director de Boloña, y en Silvana Garriga, reconocida editora, personas que le concedieron a la editorial ese alto vuelo que Leal siempre buscó en todo lo que publicáramos; esa exquisitez, esa profundidad en los contenidos, esa belleza estética que iba a la par con el gran atractivo temático que propone el catálogo de Ediciones Boloña.

“Por eso, hemos decidido que en esta feria todo lo que hacemos en el Centro Histórico de La Habana, todo lo que la Oficina del Historiador emprende, aun cuando ya casi se van a cumplir dos años de la partida de Leal, tiene que ver con seguir ese legado, multiplicar su afán, su interés por que en La Habana Vieja se presentara un modelo de vida y de desarrollo de la sociedad cubana que respetara la gran tradición para pensar en un futuro mejor. Todo lo que hacemos cada día, lo hacemos preguntándonos: ‘Qué pensaría Leal?, ¿qué opinaría Leal?, ¿cómo lo hubiera hecho Leal?’. Entonces, lo traemos de vuelta a través de la literatura que estamos presentando.

“Las presentaciones de Ediciones Boloña comenzaron en la Casa Eusebio Leal Spengler, y eso de que hayamos abierto las puertas de la feria en la Casa, que fue la última morada del quehacer diario, cotidiano, del Historiador, tiene un simbolismo muy grande que yo creo es el que marca el camino de nuestra feria hoy, dedicada por completo, de seguro y siempre, a Eusebio Leal”.

Hablabas del carácter simbólico, del carácter de homenaje que tiene el programa de Boloña en esta Feria Internacional del Libro de La Habana, que se inició con la presentación de publicaciones de carácter investigativo en la arqueología histórica y la restauración de inmuebles. Y nos llama la atención que Ediciones Boloña combina esta vez libros antológicos muy preciados dentro de su catálogo con nuevas ediciones.

–Así es, hemos tratado de sortear algo de escaseces de recursos financieros en los últimos meses, aunque siempre la Oficina prioriza la producción de bienes culturales, que es lo que le toca. Además, y de muchas maneras, apelando a la cooperación internacional, a un recurso por aquí y a otro por allá, hemos tratado también de presentar novedades editoriales dentro de nuestro catálogo.

“Fue preciosa la ceremonia inicial para nosotros, porque fue en la calle Amargura, en la calle de las procesiones del vía crucis, donde Leal tuvo su última oficina, que hoy se ha convertido en la Casa Eusebio Leal Spengler para defender el legado intelectual y material de Leal. Fue una mezcla de reconocimiento y gratitud a él, porque en la singularidad de su personalidad y su quehacer también incluyó la arqueología como una gran pasión. Eso lo recordaba Roger Arrázcaeta, director del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador, al presentar el título La Habana, dimensión arqueológica de un espacio habitado, en coedición con Ediciones Polymita.

“El Dr. Julio Larramendi estuvo presente junto a Roger y Argel Calcines, editor de la revista Opus Habana, y en ese equipo, Ariel Gil, al frente de la Casa Eusebio Leal, evocó la intensa relación de Eusebio Leal con el patrimonio arqueológico. De hecho, la Casa Eusebio Leal mostró los restos arqueológicos que exhibe como parte del arreglo museológico que se ha concebido, y se mostró un video realizado a Eusebio Leal en la presentación del Boletín del Gabinete de Arqueología, una publicación imprescindible para sistematizar el legado arqueológico.

“Es decir, la arqueología como un elemento que Eusebio ponderaba, porque no se trataba solo de la ciudad levantada, sino de la ciudad sumergida, esa que nos cuenta la historia de las edificaciones que luego progresaron sobre la tierra. Leal era un arqueólogo apasionado. Allí se hizo una evocación muy grande de su condición de arqueólogo y conocedor de temas de la arqueología.

“Presentamos también Aspectos constructivos en la rehabilitación de bienes muebles, que enlaza la arqueología con la construcción. Estábamos fundamentando la filosofía de Leal acerca de la restauración: de la excavación arqueológica a la historia y al ambiente sociocultural de la época de la que también da cuenta la excavación arqueológica, a la restauración arquitectónica y sus usos posteriores. Es parte de la gran concepción integradora de Leal sobre la restauración, de su magisterio, su escuela, legada a la restauración de centros históricos en el país”.

Eusebio sostuvo una relación intensa con artistas y escritores que encontraron en Boloña las puertas abiertas para publicar sus obras.

–Quienes conocimos a Leal, sabemos que es ingenuo pensar que el catálogo de Boloña no estuviera tocado por su magistralidad. Leal era el creador de las publicaciones de Boloña, fue el que concibió e ideó todo eso que allí aparece hoy. Incluso, lo que ideemos para el futuro hay que reconocer que está marcado por el espíritu que Leal quiso dar a esa editorial.

“Era, como bien dices, un intelectual sólido, que a veces nos recuerda a esos intelectuales grandísimos de la generación de Juan Marinello, de Rubén Martínez Villena, un hombre de gran competencia intelectual, que era, además, multifacético en su forma de adquirir el conocimiento y de poseerlo, no solo en las muy largas lecturas que realizaba desde joven y para las que el tiempo fue disminuyendo con los años, porque las responsabilidades cotidianas lo abrumaban. Pero Leal era un hombre que leía, y cuando leía, con una memoria fotográfica, casi que retrataba el libro y era capaz de, por ejemplo, en el discurso por los 500 años de Baracoa, evocar algo que había leído en la década del sesenta en un libro de la biblioteca del Palacio de los Capitanes Generales. Tenía ese recurso, una memoria de elefante y una capacidad asociativa impresionante. Todo eso forjó su cariz intelectual, que pasaba por una expresión oral, por una oralidad tan sui géneris, tan singular, que se recuerdan pocos oradores contemporáneos cubanos como el Historiador de la Ciudad.

“Había una solidez intelectual adquirida en el conocimiento universitario, en el conocimiento de los libros, en todo aquello que él había ganado desde la perspectiva intelectual, aun cuando decía, muy modestamente, que tenía lagunas, y a mí me decía: ‘Magda, yo tengo lagunas’, y yo lo miraba, y le decía: ‘Bueno, si usted tiene lagunas, yo tendré océanos’, porque era un hombre de una cultura acendrada, profunda.

“Leal confesaba que había aprendido mucho en sus diálogos permanentes con los más importantes intelectuales de la época. En esos diálogos, no solo era él el que quedaba deslumbrado por esos grandes intelectuales, como Hortensia Pichardo, Roberto Fernández Retamar, Cintio Vitier, Fina, Dulce María y Flor Loynaz, a quienes profesó un afecto muy especial. Leal sabía adquirir el conocimiento también en esos diálogos, y yo supongo que sus interlocutores vieron en él a un hombre de grandes capacidades y competencias, porque despertaba simpatías profundas en los intelectuales de nuestro tiempo. Y era una voz muy autorizada. Cuando su voz se alzaba en un congreso de la Unión de Historiadores de Cuba, había un silencio de admiración para escucharlo y había una ovación después que había demostrado esa ascendencia que él había logrado sobre los intelectuales y artistas del país.

“Y por supuesto, Leal bebió del conocimiento de Fidel Castro, del líder de la Revolución cubana, porque tuvieron una amistad muy singular, de reconocimiento mutuo, de afecto mutuo, pero también de intercambio intelectual, que yo creo que forma parte de esos tesoros que Leal exhibía con mucha modestia, pero con orgullo; de esos tesoros que él se llevó en vida, que fue sostener un diálogo intelectualmente poderoso con uno de los más grandes intelectuales que ha dado nuestro país, que es, sin dudas, el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

“En fin, que era un hombre que, no solo en Cuba –hay que pensar que Leal recibió los más grandes homenajes de universidades y altas casas de estudio de todo el mundo–, desde la oralidad nos legó un grupo de publicaciones de alto valor patrimonial e intelectual, como es, sin dudas, su rescate del Diario Perdido de Carlos Manuel de Céspedes, el ensayo previo que él produjo y toda la investigación que enrumbó alrededor de la vida y la obra de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, que era, diríamos, el personaje de las guerras libertarias que más lo conmovía, lo estremecía, quizás hasta por afinidad”.

Ediciones Boloña dedicó una jornada a presentar esas obras de Eusebio, que son fruto de su intensa oratoria.

–Presentamos los títulos más preciados: La luz sobre el espejo, Aeterna sapientia, Poesía y palabra II, Carlos Manuel de Céspedes. El diario perdido, Hijo de mi tiempo, Legado y memoria, Fiñes, ese libro que recoge los testimonios de la infancia que vivió en el barrio habanero de Cayo Hueso; Bendita sea la tierra de Baracoa, un texto que recoge su intervención en la celebración por los 500 años de la villa primada de Baracoa, y todos los discos de Andar La Habana, de la colección El Historiador, del sello discográfico La Ceiba, que hemos ido armando con esos programas que sentaron época en nuestro país y contribuyeron tanto a la pasión por el rescate del patrimonio en toda Cuba.

Eusebio Leal: “Hay que amar nuestro tiempo”

 

Hablábamos del Leal intelectual y quisiéramos referirnos a su papel como historiador, su labor para reagrupar la Academia de la Historia de Cuba, y también como líder de la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador de Cuba, de la cual fructifican muchas publicaciones que también tuvieron protagonismo en el programa de Boloña en la Feria.

–Estamos replanteando mucho del futuro de la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador que, como sabes, ha sido aprobada por decreto ley y teje, de muchas maneras, las experiencias prácticas en materia de restauración y rescate en las ciudades patrimoniales cubanas. Es una red que ha crecido en el tiempo y que tiene que ver con los ecos, en diversas provincias del país, de la obra que emprendió Eusebio Leal en La Habana Vieja.

“Leal, en la confesión de todos esos historiadores y conservadores, fue un padre, un maestro, un amigo, pero, sobre todo, fue el corazón de la escuela de restauración cubana. Tenemos que hablar así, porque Cuba posee una experiencia singular, única en la restauración de centros históricos, que ya cuenta con todas esas oficinas, pero a la vez con un ejercicio práctico, que nos ha permitido sistematizar los aportes que la escuela cubana de restauración y Eusebio Leal hicieron al modo en que en el mundo se observa hoy la restauración de las urbes más antiguas. Eso es parte de su legado.

“Como sentimos a la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador –de la cual Leal fue presidente y hoy sigue siendo una suerte de presidente de honor– como parte de nuestra familia, la vemos como algo nacido del propio corazón de Leal, que amaba el patrimonio cubano todo, hemos decidido que a partir de ahora, en todas nuestras ferias del libro y en todas las actividades que Boloña realice, tenemos que contar con un gran cuerpo de presentaciones de la Red de Oficinas.

“Esta vez, en la Calle de Madera tributamos un homenaje a Luis Álvarez Álvarez, Premio Nacional de Literatura, camagüeyano, del que presentamos el libro Cuando la luz del mundo crece. Sesquicentenario de la Asamblea de Guáimaro (1869-2019), y también los títulos Ignacio Agramonte y el combate de Jimaguayú, Francisco Vicente Aguilera. Correspondencia 1873-1877 y Las familias de Bayamo. Siglos xvi-xx, ambos de Ludin Fonseca, y Bayamo 1880-1895. Economía, derecho y empoderamiento, de Magdeline Reinaldo.

“Varias publicaciones periódicas de las ciudades patrimoniales como la revista Tornapunta, el boletín Jurabainas y el boletín Memorias de la ciudad de San Juan de Dios de Cárdenas fueron presentadas en un día dedicado especialmente a las publicaciones de la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador.

“Además, se presentaron dos títulos maravillosos: Las parrandas de Remedios, 200 años de historia ytradición y Cienfuegos, la Perla de Cuba que, como indican sus títulos, dejan constancia de altos valores patrimoniales de la nación y forman parte de un diálogo entre el patrimonio material e inmaterial que tiene que ver con las parrandas remedianas y los valores que atesora la ciudad de Cienfuegos, la más afrancesada de Cuba, que recibió también la condición de Patrimonio de la Humanidad”.

La sala de cine Alfredo Guevara, en el edificio del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Sala Alfredo Guevara, cine, cultura y patrimonio

 

Este año, la feria cumple un anhelo de Eusebio Leal Spengler: celebrar este evento en la zona más antigua de La Habana.

–Hay noticias muy buenas que tienen que ver con los anhelos de Eusebio Leal. Precisamente, el otro día, conversando con Perla Rosales, nuestra directora general adjunta, estábamos hablando de cuánto ha avanzado esa materialización de lo que él soñó, y uno de esos grandes sueños de Leal era tener un espacio en el Centro Histórico que nos hablara de Alfredo Guevara y que expandiera el pensamiento lúcido de Guevara. El hombre que tituló Revolución es lucidez uno de sus grandes libros de ensayos. Un hombre que le entregó su amistad a Leal, al cual Leal le profesó una amistad profunda, y que era de esos interlocutores intelectuales, hombres de la cultura, que formaban parte del alma espiritual de este país, hombres que lo entregaron todo al desarrollo de la cultura nacional por más de 60 años, y que es de esos puntales que hay que defender, que no podemos olvidar.

“Hay que recordar que Leal siempre decía que el subdesarrollo engendraba una suerte de desmemoria y que siempre teníamos que empezar de nuevo todo, fundarlo de nuevo todo, y que bastaba que alguien falleciera para que lo olvidáramos y lo enterráramos, y tuviéramos entonces que realizar un esfuerzo inmenso por devolverle a la memoria viva de los cubanos y las cubanas. Eso no queremos que nos pase a nosotros.

“Precisamente, uno de los más bellos gestos durante estos días de feria es el tributo que con la colaboración de nuestras oficinas de Inversiones, de restauradores, nuestros diseñadores, hemos logrado que las salas de cine del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, con condiciones no solo físicas sino tecnológicas impresionantes, se inserten en un circuito de exhibiciones que potencian el conocimiento de la cinematografía universal y cubana, y que sirven también de escenario para eventos culturales.

“La sala Alfredo Guevara, consagrada al fundador del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos, al fundador del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que con intelectuales de renombre de su tiempo fundó el Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano, quedó inaugurada el 27 de abril en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, que tiene su entrada por San Ignacio entre Obispo y O’ Reilly.

“Allí se exhiben objetos relacionados con la historia personal de Alfredo Guevara y también se ofrece un homenaje iconográfico a las grandes mujeres del cine nacional y a los grandes instantes de la cinematografía cubana, que es, también otro de esos grandes legados. A eso se suma que dentro del catálogo de Boloña está el libro Los cines de La Habana, de María Victoria Zardoya y Marisol Marrero Oliva, presentado en ocasión de la inauguración oficial de la sala de cine Alfredo Guevara por Luciano Castillo, el director de la Cinemateca de Cuba.

“Fueron convocadas muy diversas personalidades relacionadas con el cine del país y se proyectó el documental Piedras y almas ( 2015), del director Carlos Collazo, que se refiere a ese patrimonio habanero que son los cines de barrio, algunos ya desaparecidos por las condiciones terribles que enfrentaron debido a escaseces, a carencias, pero conformadores de la memoria habanera, y, por tanto, defendibles. Esto nos permitió mezclar las artes, ofrecer una programación donde todas las artes confluyen en el Centro Histórico durante la celebración de la Feria Internacional del Libro”.

Presentación de los catálogos “Sosabravo a todo full color” y “Sosabravo sobre papel”, con la presencia del artista y del editor y curador René Martínez Palenzuela, en el Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana durante la Feria del Libro, abril de 2022. Foto: Cortesía de Habana Radio.

Colecciones y libros sobre arte

 

Y hablando de las artes, este programa incluye también publicaciones relacionadas con colecciones pertenecientes a museos enclavados en el Centro Histórico habanero.

–En el Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana encontramos abrigo en dos ocasiones, con presentaciones de lujo: La colección del Museo Nacional de la Cerámica Contemporánea y Art Decó en La Habana Vieja, ambos de Alejandro Alonso, otro gran intelectual cubano que fundó ese museo y que era un crítico de las artes visuales de los que no se pueden dejar de mencionar. Además, los catálogos Sosabravo a todo full color y Sosabravo sobre papel, que recorren diversas áreas de ese multifacético creador visual, el gran pintor, ceramista, escultor cubano, un hombre que, a pesar de sus años, tiene una lucidez y una vitalidad encomiables, porque no ha dejado de crear ni un instante.

“También tuvimos una exposición que asociamos al Museo de la Cerámica, con la presentación del libro Inspirada por Cuba, una visión panorámica de la cerámica de tema cubano, de Emilio Cueto, ese gran cubano cuya residencia está en Washington y que ya pronto le dará toda su gran colección de pasión por Cuba y por La Habana a nuestro país, que tendrá su ubicación aquí en el Centro Histórico de La Habana. Dentro de esa gran colección que evoca a Cuba, que el propio Historiador de la Ciudad visitó personalmente y que alabó mucho por todos los tesoros que guarda, y que ha sido construida con el propio esfuerzo de Emilio Cueto y su peculio personal, vamos a poder disfrutar de una exposición que se llama ¡Inspirada por Cuba!, que muestra una serie de piezas cerámicas que Emilio Cueto ha ido atesorando, que reflejan a Cuba en diversas épocas y, además, tienen un valor increíble, incluso, para interpretar cómo nos representan otros por el mundo, cómo representan otros por el mundo a La Habana, a Cuba. Este libro también cuenta con un trabajo fotográfico impresionante de Julio Larramendi.

Presentación de “¡Inspirada en Cuba!”. En la mesa, Magda junto a Michael González, director de Patrimonio Cultural de la OHCH, los autores Julio Larramendi y Emilio Cueto, y Yamilé Moya, a cargo del diseño. Foto: Cortesía de Habana Radio.

“Boloña también presentó los libros Laura Mestre: una humanista casi desconocida, compilado por Elina Miranda, y La Habana: capital épica de la Revolución cubana, de Abel González Santamaría.

“Y como cierre de la presencia en la Feria Internacional del Libro de La Habana, se pusieron a disposición del público dos títulos del sello discográfico La Ceiba, de Habana Radio. Uno de ellos es El siglo de Alejo Carpentier, presentado por la doctora Graziella Pogolotti, y el audiolibro Fátima o el Parque de la Fraternidad, muy bien recibido por los oyentes, que recoge la adaptación del cuento ganador del Premio Juan Rulfo 2006 en voz de su autor, Miguel Barnet, presidente de honor de la Uneac y, además, presidente de la Fundación Fernando Ortiz, que ya está ubicada aquí, en el Callejón de Justiz, en el Centro Histórico de La Habana. Es un acercamiento a las visiones desde la perspectiva más humana, más contemporánea y social, de la libertad del individuo, de sus derechos, del enfoque de la sexualidad, de temas muy álgidos también de la vida habanera.

“Cerramos nuestras presentaciones con el libro Ciudad Viva. Diálogo, desafío y oportunidad, de Onedys Calvo y Marjorie Peregrín, nuestras colaboradoras, que recoge 50 entrevistas a destacadas personalidades cubanas”.

Magda Resik en el Castillo de Atarés, durante la entrega del Premio Nacional de Restauración, abril de 2022. Foto: Cortesía de Habana Radio.

“Hemos decidido que en esta feria todo lo que hacemos en el Centro Histórico de La Habana, todo lo que la Oficina del Historiador emprende, aun cuando ya casi se van a cumplir dos años de la partida de Leal, tiene que ver con seguir ese legado, multiplicar su afán, su interés por que en La Habana Vieja se presentara un modelo de vida y de desarrollo de la sociedad cubana que respetara la gran tradición para pensar en un futuro mejor”.

 

Acercar a los lectores con la tecnología de este tiempo

 

Vemos en el programa de presentaciones varios audiolibros, publicaciones digitales. Háblanos de ese perfil que desarrolla Boloña

–Es un perfil inmenso, que tú, como editora de nuestra casa editorial Boloña, sabes que tiene una riqueza por venir muy grande. Has venido trabajando durante mucho tiempo este tipo de producciones multimedia. Nosotros hemos trabajado también mucho el tema del audiolibro desde Habana Radio, tenemos producciones seriadas fabulosas que deben saltar al mundo digital.

“Por otra parte, estamos en un universo del libro digital, de la lectura en soportes electrónicos, informáticos, en fin, tenemos que avanzar hacia ese mundo, e, incluso, además de la producción de e-books, que ya iniciamos con el libro de Cintio Vitier, su novela De Peña Pobre, en ocasión de su centenario, y El 27 de noviembre de 1871, escrito por Fermín Valdés Domínguez sobre el asesinato de los estudiantes de Medicina.

“Ese catálogo se va a ampliar muchísimo, porque nosotros tenemos la posibilidad de llevar el catálogo de Boloña a producciones e-books casi en su totalidad, excepto aquellos libros de arte, que están fundados más en la visualidad y es más difícil llevarlos a esos lenguajes. Pero buscaremos maneras y modos.

“Lo otro es que tenemos que desarrollar, que ya se está haciendo a través de la Empresa de Gestión del Patrimonio de la Oficina del Historiador, toda la puesta en línea de la venta de esos productos, no solo los productos impresos, sino los productos digitales que seamos capaces de crear. Con la Empresa de Gestión del Patrimonio y con la Oficina de Facilitación al Contribuyente del Centro Histórico estamos probando en dos modalidades la venta en línea de nuestros productos y bienes culturales, lo cual permite tanto comprar el título impreso como aquellas versiones digitales de productos audiovisuales, libros… Incluso, estamos pensando en ciertos dosieres fotográficos.

“Tenemos muchas ideas para lograr que Boloña tenga ese equilibrio necesario entre la tradición y los tiempos que corren, que ofrecen otros lenguajes muy diferentes, como el código QR. A nuestros lectores jóvenes tenemos que enamorarlos también desde la tecnología propia de su tiempo”.

(Tomado de Cubadebate)

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