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La Alameda de Paula en la obra “Vista de La Habana en 1852”, de Hipólito Hidalgo de Caviedes

11 de marzo de 2024

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Por: Jorge Orta Figuera y Aitana E. Lambert Rodríguez

 

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La Alameda de Paula adquiere un destacado protagonismo en la obra “Vista de La Habana en 1852”, de Hipólito Hidalgo de Caviedes. Este pintor español cuya producción artística se encuentra en la Sala Habana 500 Hipólito Hidalgo de Caviedes, hizo realidad un sueño del Dr. Eusebio Leal de rendir tributo a La Habana en su aniversario quinientos, el 4 de abril de 2021, cuando se inauguró este espacio.

La Sala Habana 500 no solo cumple con el propósito de rendir tributo a la ciudad por su aniversario, sino que también se convierte en un importante reservorio para preservar la pintura mural realizada por Hipólito en 1952 para el edificio La Metropolitana.

La obra es un homenaje del autor a su fuente de inspiración: un grabado de similar nombre realizado por Eduardo Laplante. En esta obra Hipólito Hidalgo de Caviedes captura con maestría la Alameda de Paula y le otorga una función destacada en la representación de La Habana en 1852. La Alameda, con su belleza arquitectónica y su entorno pintoresco, se convierte en un elemento emblemático de la ciudad en esta obra de arte.

La vista de La Habana se observa desde un lugar específico al este de la entrada de la bahía conocido como Casablanca, y constituye el elemento principal de la composición pictórica. Este paisaje evoca el estilo del vedutismo, un género artístico que se enfoca en representar de manera detallada y precisa los paisajes urbanos. Con técnicas pictóricas sofisticadas, influenciadas por la escuela veneciana del siglo XVIII, se logran crear imágenes panorámicas que a veces se acercan al género cartográfico.

El primer espacio público de La Habana intramuros, resultado del crecimiento de la ciudad hacia el norte y sur alrededor del borde oeste de la bahía, se encontraba en la calle Oficios, entre Acosta y Paula. En los extremos de esta calle se ubicaban dos construcciones emblemáticas: al sur, la Iglesia de San Francisco de Paula, adyacente a un hospital para mujeres, y al norte, el Coliseo o Teatro Principal. La Alameda de Paula y el Coliseo formaron parte de las mejoras urbanas implementadas por el Marqués de la Torre durante su mandato como regente (1771-1777), con el objetivo de renovar la imagen y el funcionamiento de la ciudad. La ejecución de estos proyectos estuvo a cargo del arquitecto Antonio Fernández de Trebejos. Estos detalles históricos y arquitectónicos aportan un contexto valioso para comprender la evolución de La Habana y su importancia en la historia de Cuba. La vista de La Habana en la obra de Hipólito Hidalgo de Caviedes nos transporta a ese pasado lleno de encanto y nos invita a apreciar la belleza y la riqueza cultural de esta ciudad colonial.

Hipólito Hidalgo de Caviedes

Hipólito Hidalgo de Caviedes

Inicialmente, el paseo de la Alameda de Paula consistía en un simple terraplén con filas de álamos en ambos extremos. Su extensión abarcaba desde el hospital de Paula hasta el teatro Principal. Sin embargo, a principios del siglo XIX, se llevaron a cabo mejoras adicionales. Se construyó un piso empedrado, una fuente y se instalaron asientos de piedra. Dos grabados de Federico Mialhe representan este lugar en el contexto de la época. En uno de ellos, se observa una vista desde el extremo norte, donde se aprecia el paseo y el hospital adyacente a la iglesia.

Posteriormente, en 1845, el paseo adquirió su forma definitiva según el proyecto de Carrillo de Albornoz. A partir de ese momento, se le denominó Salón O’Donnell, en honor al gobernante que ordenó otras mejoras. Además, en 1847 se erigió una fuente con una columna conmemorativa en honor a la Marina Española. Esta escultura de mármol blanco fue realizada en el norte de Italia. Lamentablemente, la fuente fue destruida en 1910 y en la actualidad solo se conserva la columna. Un año después, el paseo sufrió una transformación al ser fragmentado por la empresa estadounidense Havana Central Railroad Co., con el propósito de construir vías férreas.

En el escenario del Paseo de la Alameda de Paula, hacia el extremo sur, se hace referencia a la existencia de un hospital para mujeres y una ermita en 1664, que constituyen las dataciones más antiguas. Desafortunadamente, ambos edificios fueron destruidos por un huracán en 1730, pero fueron reconstruidos posteriormente para cumplir las mismas funciones. En 1907, la propiedad fue adquirida por una entidad privada y se intentó demoler completamente en 1937. Esta propuesta de demolición generó controversias impulsadas por destacados intelectuales de la época. Finalmente, en 1946, se llevó a cabo la demolición del hospital y parte de la iglesia. Aunque el mural de Hipólito muestra una vista de La Habana de 1852, no se aprecia el hospital contiguo a la Iglesia de Paula ni el Coliseo. Sin embargo, sí se puede observar la iglesia, el paseo con una hilera de árboles y la fuente con la columna conmemorativa.

En un área cercana a la iglesia se ha erigido una escultura en homenaje a Enriqueta Favez (1791-1856), una médica suiza. Favez fue la primera mujer en ejercer la medicina vestida como hombre en América. Según el historiador cubano Julio César González Pagés, ella fue la primera médica en Cuba y en América Latina, destacándose como cirujana. Cuando se presentó al examen para validar su título ante el Protomedicato de La Habana, se convirtió en uno de los tres únicos médicos cirujanos en el área del Caribe en ese momento. La instalación de esta escultura es una iniciativa que busca reconocer el legado de una mujer transgresora y precursora del movimiento feminista en Cuba. La estatua de bronce, obra del escultor José Villa Soberón, tiene un formato a escala real.

Hacia el extremo norte del paseo, existió la primera edificación construida en La Habana y en Cuba para las representaciones teatrales: el Coliseo o Teatro Principal de La Habana. En 1788, el Coliseo habanero se encontraba en un estado ruinoso y, debido a esta circunstancia, el Cabildo de la Ciudad ordenó su cierre. Fue objeto de reparaciones y en el año 1803 volvió a ejercer sus funciones, pasando a ser conocido como El Principal. Se dice que, en cuanto a sus lujos y condiciones, superaba en competencia a los teatros de Estados Unidos. Lamentablemente, su esplendor solo duró hasta el año 1846, cuando fue destruido por las inclemencias de un ciclón.

El complejo sistema de realidades que había emergido en La Habana del siglo XIX tampoco permitió que el Coliseo resistiera: el valor del suelo, el desplazamiento de la ciudad hacia los barrios extramuros y la entrada del capital en juego, fueron factores que en conjunto, provocaron su demolición definitiva. Una parte del área que ocupaba el teatro se destinó a la construcción de una vía necesaria para conectar el comercio desde el puerto hacia el interior de la isla. En el resto, se puede apreciar actualmente un hermoso parque que alberga un sencillo monumento en homenaje a Aracelio Iglesias Díaz, líder de los trabajadores portuarios asesinado en 1948 mientras defendía la causa de los trabajadores. También se encuentra una tarja que rinde tributo a la brigada internacionalista cubana que participó en la guerra civil española entre julio de 1936 y abril de 1939, y una estatua de Makarios III, líder grecochipriota y primer presidente de la República de Chipre en su función eclesiástica.

En la actualidad, el aspecto del paseo ha sido renovado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. En sus alrededores se encuentran varios lugares de interés, como los Almacenes de San José, la cervecería del Antiguo Almacén de la Madera y el Tabaco, la capilla de la Iglesia de Paula, un paseo marítimo o muelle flotante y el embarcadero de las lanchas que transportan pasajeros hacia los poblados de Casablanca y Regla, ubicados al este del canal de entrada a la bahía de La Habana. Además, se han colocado esculturas en los espacios del paseo y sus alrededores, otorgándoles un atractivo especial.

Se puede apreciar el aspecto incompleto de la iglesia, destacando tres elementos: su aislamiento en medio de una importante vía vehicular, su cúpula de base octogonal y su fachada. En esta última, se conservan restos de una pintura decorativa simulando un despiezo falso, con bandas blancas sobre fondo azul. Actualmente, el edificio funciona como sala de conciertos y es la sede del conjunto de música antigua Ars Longa. En el frente de la fachada principal se encuentra un mural de cerámica compuesto por 126 losas, realizado por Isabel Gimeno y su esposo Aniceto Mario Díaz en el año 2004. En los primeros planos de la composición, se muestra un grupo de músicos con atuendos e instrumentos antiguos, mientras que en el fondo aparece la Iglesia de San Francisco de Paula reflejada como una imagen especular. Esta obra hace referencia a una de las actividades que se llevan a cabo actualmente en la Iglesia de Paula, su función como sala de conciertos de música antigua.

También, se pueden observar como fondo en la vista de la Alameda, hacia el norte, el Hotel Armadores de Santander, una sección del edificio de la Aduana y el nuevo muelle de Luz. En el extremo norte del paseo, se erigió el 10 de julio de 2019 una escultura en honor a Nicolás Guillén, reconocido Poeta Nacional de Cuba y presidente-fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC. La estatua, realizada en bronce en 2015 por Enrique Angulo, representa a Nicolás Guillén de pie y acodado en la baranda de la Alameda de Paula. En el entorno urbano predominan los edificios construidos en el siglo XX, pero el fragmento de la Iglesia y la Alameda de Paula forman parte de los vestigios que evocan el pasado colonial de La Habana Vieja.

 

(Tomado de Patrimonio Mundial)

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