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La atención de la displasia mamaria

12 de agosto de 2022

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La displasia mamaria es un desorden que se produce en la mama y que abarca con mayor o menor intensidad a todo o casi todo el tejido mamario. Se presenta generalmente entre los 20 y 30 años de edad y tiene como síntomas principales el dolor uni o bilateral y el endurecimiento de la glándula mamaria con formación, o no, de nódulos.

Se cree que en ciertas mamas existe una tendencia genética para reaccionar patológicamente ante ciertos estímulos. Uno de ellos sería el desequilibrio hormonal en el que están involucradas tres hormonas: los estrógenos, la progesterona y la prolactina.

La mayoría de las pacientes con displasia mamaria no requieren tratamiento y a veces con una buena contención psicológica, que les de tranquilidad y la seguridad de que este trastorno no tiene nada que ver con el cáncer de mama, resulta suficiente. Otras pacientes, en cambio, si necesitan ser medicadas, tratamiento que se inicia con la administración de vitaminas y en caso de ser necesario puede transitar a la administración de hormonas.

La causa de la displasia mamaria aún no se comprende con exactitud, pero parece estar asociada con las hormonas ováricas, debido a que desaparece usualmente con la menopausia. Su incidencia es menor en las mujeres que usan anticonceptivos para el control de la natalidad.

Entre los factores de riesgo para padecer displasia mamaria se encuentran los antecedentes familiares y la dieta, los hábitos alimentarios, así como el consumo excesivo de grasa y de cafeína.

Los síntomas de la displasia mamaria incluyen la consistencia desigual, irregular y densa del tejido mamario, la incomodidad persistente o intermitente en las mamas, la sensación de congestión mamaria, dolor y sensibilidad, edema premenstrual, la incomodidad que aumenta después de cada período menstrual y la sensación de cambios en el pezón acompañado de prurito.

Existen medidas para prevenir la displasia mamaria. Cuando se presentan cambios fibroquísticos en las mamas se recomienda reducir la ingesta de grasa y de cafeína. También para favorecer la protección del tejido puede ser útil la terapia vitamínica empleando las vitaminas A, E y B6.

De forma general es importante que las mujeres entiendan que las displasias mamarias constituyen una de las patologías más frecuentes durante su etapa de madurez sexual y dada su naturaleza benigna, no hay por qué preocuparse, ya que no está relacionada con el cáncer, siempre que se le dé un tratamiento y seguimiento correcto.

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