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Buscando salud en los alimentos más que en los medicamentos (II)

15 de septiembre de 2020

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Padecimientos del sistema gastrointestinal como la indigestión o el estreñimiento, son con frecuencia motivos de automedicación. Sin embargo, recurrir al consumo de medicamentos en estos casos no es siempre la mejor opción.

Por ejemplo, la domperidona, pese a ser muy popular, es un medicamento no poco peligroso. Además de su débil eficacia para aliviar los síntomas de náuseas y vómitos, expone a los pacientes a efectos sobre el ritmo cardiaco por prolongación del intervalo QT del electrocardiograma y un aumento de riesgo de muerte súbita. Los laxantes, con frecuencia, pueden conducir a una dependencia farmacológica que atenta contra el restablecimiento de la motilidad intestinal y la evacuación normal de las heces.

En cambio, si movemos nuestra mirada hacia otra dirección, encontraremos un representante del reino de las frutas que puede sernos muy útil en estos casos.

Se trata de la piña, una fruta que, además de tener un agradable sabor y ser muy refrescante, cuenta con una gran cantidad de vitaminas y fibra que le aportan numerosas propiedades beneficiosas.

Entre los beneficios del consumo de piña para nuestro organismo está que mejora el tránsito intestinal por su alto contenido en fibra.

Mejora la digestión y aumenta la sensación de saciedad, resultando ideal para quienes necesitan bajar de peso.

El contenido en vitamina C de la piña le confiere propiedades antioxidantes, por lo que resulta un buen aliado para reducir el envejecimiento de la piel.

Por otra parte, su alto contenido en agua tiene efecto diurético, su contenido en ácido fólico hacen recomendable su consumo en el embarazo y su alto contenido en magnesio ayuda en la producción de colágeno.

Así mismo, es muy beneficiosa para la salud bucodental, ya que reduce el riesgo de padecer gingivitis y enfermedades periodontales.

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