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Antes y no después

19 de marzo de 2018

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A pesar del desarrollo de la genética, no hay dominio total sobre las causas que provocan los defectos congénitos y de cómo reducir los riesgos.

– La mejor forma de alejar ese peligro del bebé es mediante el consumo de ácido fólico.

Un gran porcentaje de las malformaciones del sistema nervioso, se pudieran evitar si la madre recibe suficiente ácido fólico antes y hasta poco después de quedar embarazada.

El ácido fólico es una vitamina B que ayuda a las células a crecer y a producir el ADN y proteínas. En el desarrollo del embrión, resulta esencial para la rápida división celular, la producción de tejidos y órganos del embrión y del feto. Por ello, su importancia en el organismo antes y durante el embarazo.

Folato y ácido fólico son términos diferentes para la misma vitamina B. Aun cuando se utilizan indistintamente, hay diferencias entre ellos. El folato es la vitamina B presente en los alimentos. El ácido fólico no se encuentra en las fuentes naturales de alimentos. Deviene forma sintética de la vitamina B, utilizada en suplementos vitamínicos, y añadida a los alimentos enriquecidos.

Las mujeres en edad fértil deben tomar como mínimo 0.4 mg (400 microgramos) de ácido fólico diariamente, si planean o no, tener hijos en el futuro inmediato. En la mayoría, los embarazos no son planeados, y los defectos congénitos de la espina dorsal y el cerebro comienzan antes de conocer su estado. Por tanto, empezar a tomar ácido fólico después, no previene las afecciones en forma óptima. La eficacia es mayor si lo toman desde un mes antes, y hasta tres meses después de quedar embarazadas.

Los defectos del tubo neural (DTN) también conocidos como NTD (siglas en inglés), son congénitos y ocurren en una etapa temprana del embarazo. Se presentan entre el 17 y 30 días después de la concepción (de cuatro a seis semanas posterior a la última menstruación).

La genetista explica, que es en ese periodo crítico de la gestación cuando ocurre la formación y cierre adecuados del tubo neural.

La anencefalia y la espina bífida son los DTN más comunes. La primera es una afección fatal, en la cual el extremo superior del tubo neural no cierra.

El cerebro no se forma por completo, o está ausente.

Estos embarazos a menudo terminan en aborto espontáneo, o los bebés mueren al poco tiempo.

En cuanto a la segunda, ocurre cuando el extremo inferior del tubo neural no cierra, la espina dorsal y la columna vertebral no alcanzan el desarrollo normal. La parálisis de las piernas del niño, la falta de control de esfínteres, la hidrocefalia (líquido en el cerebro) y discapacidades del aprendizaje se asocian a la espina bífida. El 80% de esos casos sobreviven con diferentes grados de discapacidad. Por último, los expertos recomiendan:

Tomar diariamente suplementos vitamínicos (multivitamínicas o ácido fólico) siempre que contengan 400 microgramos de esa apreciada vitamina.

Desayunar con un cereal que contenga el 100 % del ácido fólico necesario.

Aumentar el consumo de alimentos enriquecidos con ácido fólico (pastas, cereales, pan, arroz y productos a base de granos), además de consumir el folato de los alimentos como jugo de naranja, vegetales de hojas verdes, frijoles y legumbres.

Es recomendable evitar el consumo superior a 1 000 microgramos de ácido fólico sintético cada día, ya que por competencia con otra vitamina del complejo B, puede impedir el diagnóstico inmediato de la deficiencia de vitamina B-12, llamada anemia perniciosa.

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