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Las Residencias Protegidas de La Habana Vieja: resguardo contra el coronavirus

24 de abril de 2020

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Fotos: Alexis Rodríguez

 

muralla 1 (Medium)

 

En estos tiempos de pandemia, es más que sabido que uno de los grupos más vulnerables a la Covid-19 son los ancianos. Es por eso que nuestro Estado y Gobierno han tomado un grupo de medidas para proteger la vida de este sensible grupo etario.
Siempre el trato diferenciado que se brinda a los adultos mayores de La Habana Vieja, dado por la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH), trata de minimizar los impactos negativos provocados por su avanzada edad y la situación económica del país. No es noticia pero es siempre sorprendente que en beneficio de ellos se desarrollan habitualmente programas sociales y culturales, que les proporcionan opciones para su tiempo libre, alternativas de vivienda, atención médica, incentivos para el vínculo con el resto de la población y el reconocimiento del público.
Las Residencias Protegidas constituyen un proyecto social de la Oficina del Historiador asignadas a la Dirección de Asuntos Humanitarios, que tiene como principal misión “mitigar y en lo posible resolver los problemas que se le presentan a los ancianos, los que al transcurrir los años, han perdido capacidades, aumentado los padecimientos físicos y psíquicos, aparejado a mayor necesidad de atención por parte de trabajadores”.

 

san ignacio 7 (Medium)

 

Cada una de estas instalaciones cuenta con una administradora, un personal de Servicio y Agentes de Seguridad Baluartes. Como bien apunta la Dirección de Asuntos Humanitarios de la OHCH – con sede en el Convento de Belén –, en estas Residencias está priorizada la alimentación, coordinada atención médica y la necesaria distracción, con acciones que contribuyen a retardar la aparición de afecciones, contribuyendo de este modo a conservar y elevar la calidad de vida del adulto mayor.
Como consta en documentos oficiales, “la adopción como sede de estas instalaciones, parte de la restauración de antiguas edificaciones domésticas de alto valor cultural, lo que proporciona un atractivo adicional al proyecto al asegurar un marco ambiental idóneo, asociado a la imagen-tradición más arraigada como arquitectura de La Habana Vieja, donde son priorizadas las personas mayores. Estos inmuebles ya restaurados acogen a ancianos con 60 o más años de edad que han cumplido los requisitos para su entrada al Sistema”. El proyecto rectorado por el Plan Maestro y que a través del PDHL se materializó, es el segundo de su tipo en Cuba, con cooperación de Vitoria Gastéis, País Vasco, España.
Como hemos señalado, el principal objetivo de estas instalaciones es mejorar la calidad de vida de un grupo de adultos mayores, con problemas sociales; pero respetando siempre su validez, voluntariedad e individualidad, apoyándolos con actividades e incorporándolos a una vida social más activa desde el punto de vista sociocultural y humano.
Claro, en tiempos de coronavirus la rutina ha cambiado un poco en estos lugares. Una visita a los cuatro existentes en pleno Centro Histórico habanero nos permitió constatar una vez más lo priorizado que es para la OHCH la vida y el cuidado de nuestros ancianos.

 

muralla 2 (Medium)

 

La residencia Cuba 551, entre Sol y Muralla, fue la primera en su tipo en el Centro Histórico habanero inaugurada el 19 de septiembre de 2002, por lo que en este 2020 cumple 18 años. Los 13 apartamentos, con una estructura de sala-comedor, cocina, habitación, baño y patio interior, se distribuyen en tres niveles y se integra un salón polivalente con capacidad para aproximadamente 40 personas y que sirve como una extensión de las viviendas y para actividades de la comunidad. Actualmente aquí residen 16 abuelos.

 

Leticia Herrera Martínez, responsable de de esta residencia de la calle Cuba

Leticia Herrera Martínez, responsable de esta residencia de la calle Cuba

 

Leticia Herrera Martínez, responsable de de esta residencia de la calle Cuba, es la encargada de realizar todas las gestiones con los diversos establecimientos – bodegas, carnicerías, farmacias – para traigan los productos que se necesitan para que no salgan nadie: “Tenemos dos prioridades: su salud y la alimentación. En cuanto a la primera, el pesquisaje es diario. El médico pasa todos los días y podemos llamarlo también a cualquier hora si se presenta un problema. Tenemos una psicóloga a nuestra disposición para ayudarlos en su salud mental”.
La habitualidad normal ha cambiado. Así nos confiesa Herrera Martínez, porque, por ejemplo, ahora no pueden asistir los del círculo de abuelos de la comunidad, ya que el centro posee uno. Aquí normalmente ellos hacen sus manualidades, juegan dómino, se realizan actividades culturales. “Pero ahora – nos apunta –, como lo pide el Partido y el Gobierno, cada uno en su casa. Para los que aquí residen la atención es permanente. La higiene se mantiene, todos con la medida de protección, con sus nasobucos, no los dejamos salir a ningún lugar. Sus ejercicios diarios incluso tienen que hacerlo en casa”.

 

Emilio Medina Frómeta, residente fundador de la residencia de Cuba 551

Emilio Medina Frómeta, residente fundador de la residencia de Cuba 551

 

Emilio Medina Frómeta, residente fundador de la residencia de Cuba 551, se siente seguro y cuidado siempre, pero en estos tiempos de epidemia aún más: “Somos bien tratados, no nos falta nada, y no nos dejan salir para nada. Y esto es posible gracias a la Oficina del Historiador que es una gran familia. Y la gratitud eterna para Eusebio Leal Spengler, nuestro Historiador. El compromiso es que tenemos que cuidar este lugar y cuidarnos en estos difíciles momentos”.
Nuestro recorrido continuó por la residencia de Habana 620, fundada el 6 de febrero de 2008. Allí nos recibió Ángela Videoux Álvarez, quien nos habló que actualmente el centro posee 18 apartamentos, donde residen 24 abuelos. Desde el momento de la entrada al lugar se respira el mismo ambiente de cuidado y protección a este grupo tan vulnerable a la enfermedad.

 

Ángela Videoux Álvarez, responsable de la residencia de Habana 620

Ángela Videoux Álvarez, responsable de la residencia de Habana 620

 

“Nosotros tenemos a todos los residentes dentro de su departamento, con todas las medidas que tienen que tomar. Cada vez que salen de la puerta de su casa tienen que usar el nasobuco. Todos los servicios están coordinados para hacerles llegar los alimentos, los medicamentos, todos los productos que le hacen falta. La atención médica también es constante. El Municipio de Salud Pública se mantiene constantemente comunicado para ver cómo está la situación. Ya aquí se le realizaron a todos las pruebas rápidas. Si viene una visita se le recibe en la puerta y lo que le traen sus familiares se les hace llegar pero no dejamos que salgan del establecimiento”, nos apunta Ángela.

 

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Residencia de Paula

 

Las otras dos residencias visitadas fueron las de San Ignacio 255 y la de Paula 109 y 111. Tanto Yudithley Santos Ramos como María Cecilia Hernández Martín, responsables de los dos lugares respectivamente, nos hicieron saber las estrictas medidas tomadas donde no se permiten que los ancianos no entren ni salgan de las instituciones para su total seguridad. Si recibían visitas médicas en las mañanas, ahora son más frecuentes donde se preguntan síntomas que pudieran tener, así como se vela la higiene. Y todo garantizado: alimentación, medicación. Además, se les ha repartido jarabes anticatarrales, té antigripal.

 

Yudithley Santos Ramos, responsable de la Residencia de San Ignacio 255

Yudithley Santos Ramos, responsable de la Residencia de San Ignacio 255

 

La residencia de San Ignacio 255 surge con la cooperación de Euskal Fondoa en apoyo a la atención integral del adulto mayor en la Habana Vieja, con la activa participación de la Oficina del Historiador de la Ciudad donde se logró la rehabilitación del inmueble que presentaba un avanzado grado de deterioro constructivo. La misma cuenta con una capacidad para 17 apartamentos que acogen a 20 adultos mayores y áreas de servicios que contribuyen a elevar la calidad de vida desde la integración y la participación comunitarias de este sector socialmente vulnerable y que residían en situación crítica. Por su parte, el 13 de marzo de 2008 comenzó la entrada de los ancianos a Paula 109-111, la cual cuenta con 14 apartamentos, donde residen 17 abuelos.

 

María Cecilia Hernández Martín, responsable de la residencia de Paula

María Cecilia Hernández Martín, responsable de la residencia de Paula

 

Manolo Rodríguez Beltrán y Pedro Manuel Sánchez son dos de los beneficiados de esta feliz idea de la Oficina del Historiador y nos aseguran que se sienten siempre bien protegidos y en estos momentos reciben un tratamiento diferenciado, pues se han reforzado la atención médica y las necesidades alimentarias, y otras básicas.

 

Manolo Rodríguez Beltrán, de la Reidencia de San Ignacio 255

Manolo Rodríguez Beltrán, abuelo de la Residencia de San Ignacio 255

 

Como habíamos apuntado en un reportaje anterior, nos vuelve a precisar Martha López, responsable del sistema de Residencias Protegidas, que todas las medidas adoptadas mantienen una estrecha vigilancia: el uso de nasobucos, el hiploclorito a la entrada con una alfombra con la misma sustancia en el piso para limpiarse los pies, el personal de salud las 24 horas, además de que los abuelos, impregnados de todo este conocimiento, cooperan también con estas medidas.

 

Martha López, responsable del sistema de Residencias Protegidas

Martha López, responsable del sistema de Residencias Protegidas

 

Pero además, nos hace saber algo bien importante: desde esta semana – desde el miércoles 22 de abril – se le ha aplicado a todos los ancianos de estos lugares la Biomodulina T, un preparado, un biomodulador del organismo que tiene 12 sesiones de puesta. Con acción cito-restauradora y también inmunomoduladora, durante seis semanas se aplicará dos veces por semana vía intramuscular. Este medicamento no tiene contraindicaciones y su uso es para poder proteger a este grupo vulnerable, los adultos mayores. “Luego de cada puesta, se hace el seguimiento epidemiológico por si existe alguna reacción adversa. Pero todos nos han referido que se sienten mejor después de la aplicación, la cual concluirá el 29 de mayo”, nos asegura Martha López.

 

habana 4 (Medium)

 

No cesan ni cesarán los empeños. La Oficina del Historiador de la Ciudad – como todo el país– sigue en su afán de fortalecer y desarrollar el programa de Atención Integral al Adulto Mayor, y más en estos tiempos de pandemia mundial.

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