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La Habana Vieja moderniza su mundo subterráneo

14 de mayo de 2013

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Foto Nadia Herrada

Como en un museo al aire libre, se expone una parte del mundo subterráneo de La Habana Vieja. Si usted visita el Centro Histórico de la capital cubana por estos días, encontrará fragmentos de tuberías, escombros, montañas de adoquines y enormes agujeros en las calles. Son huellas de la titánica labor de sustitución de las redes soterradas de electricidad, acueducto, gas y comunicaciones que emprenden cientos de obreros e ingenieros en la parte más añeja de la ciudad.
El equipo está integrado por trabajadores de la Unión Nacional Eléctrica (UNE), Recursos Hidráulicos y Aguas de La Habana, ETECSA, Empresa de Gas Manufacturado de La Habana y la Dirección de Redes Técnicas de la Asamblea Provincial del Poder Popular. Por la Oficina del Historiador de la Ciudad, participan en el proyecto la Dirección de Inversiones, la Constructora Puerto Carenas y el Plan Maestro para la Revitalización Integral de La Habana Vieja.
Además, están implicadas otras entidades como el Instituto Nacional de la Vivienda, el Centro de Vialidad, Servicios Especializados de la Construcción (SECONS) –que verifica el estado de las edificaciones–, el Grupo Empresarial GEOCUBA y la Empresa Geominera de Pinar del Río.
Para muchos de los habitantes del territorio, que han padecido la escasez de agua y las dificultades con el sistema eléctrico, resulta difícil comprender por qué ha demorado tantos años en llevarse a cabo esta labor. En tal sentido, el Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, puntualiza que “existen obras que por su costo económico resulta imposible realizarlas en los inicios de un proyecto de tanta envergadura como el de La Habana Vieja.
“El amplio reconocimiento que ha alcanzado nuestro trabajo en el pueblo cubano y también en otros países, permite comprender que solo en este momento ha sido posible realizarla, partiendo de una serie de premisas y de la concurrencia de distintos organismos y entidades del Estado que han incorporado a su plan, bajo la expresa indicación del Presidente Raúl Castro, una obra que tendrá un gran alcance para el tiempo futuro”, precisó el Doctor Leal.

 
Los inicios del proyecto

Foto Nadia Herrada

Sobre el comienzo de las labores de intervención, Habana Radio dialogó con el ingeniero Mario Delgado Díaz, coordinador general del Proyecto de Redes Soterradas y director del Proyecto Eléctrico: “El grupo de coordinación fue creado en septiembre de 2012 y desde ese momento ha trabajado un equipo multidisciplinario en combinación con la Asamblea Provincial del Poder Popular de La Habana y en particular con la de La Habana Vieja. Cada una de las redes hizo un plan con sus especificidades técnicas y hemos tratado de integrarlos para que exista armonía entre uno y otro.
“Las intervenciones comenzaron el 15 de enero de 2013 y aunque el propósito era trabajar todo a la vez, la estrechez de las calles no lo permitió. Las instalaciones eléctricas se realizan en la senda izquierda, ocupan casi la mitad de la calle y avanzan de sur a norte. El gas debe ir por la senda derecha y cuando se trabaja en ambas redes, cerramos el paso a los obreros que intervienen las de acueducto y, por supuesto, el tránsito de peatones se hace muy complicado”, comenta Delgado Díaz.
Como ya se ha visto, el desarrollo de la labor de sustitución ha impuesto nuevos retos al equipo de trabajo. Si bien se ha establecido un cronograma de acciones, con la premisa de mantener una separación de 300 metros entre cada una de las redes intervenidas, en la dinámica diaria las diferentes empresas avanzan a un ritmo diferente.

Foto Nadia Herrada

Las redes eléctricas, por ejemplo, no siguen la misma distribución que las demás ni tienen las mismas características. Mientras que las de gas y agua –explica el ingeniero civil Armando González Zamora, especialista del Grupo de Control Territorial del Plan Maestro– “deben ser sustituidas en casi la totalidad de las calles, la Empresa Eléctrica solo debe intervenir en las arterias principales; es por ello que vemos a obreros y roturas por aquí y por allá”.
Además de esto, precisa el coordinador general del Proyecto de Redes Soterradas y director del Proyecto Eléctrico, “en el caso de la electricidad se deben romper tramos más extensos, alrededor de 4 ó 5 cuadras, porque de lo contrario habría que fragmentar mucho el cable y colocarlo en varias fases, lo cual obligaría a hacer varios empalmes y cada uno de ellos significa posibles fallos posteriores que le restarían vida útil a la red”.
Aunque los trabajadores que actualmente laboran en La Habana Vieja ya tienen experiencia en el trabajo conjunto, la intervención de esta parte de la ciudad ha sido mucho más complicada.  “Antes desarrollamos proyectos similares en la calle Galiano y en la Avenida Malecón; sin embargo, este territorio es muy particular porque las vías son estrechas, con redes antiguas y hacinadas. No podemos abrir una sola zanja porque es imposible avanzar así”, apunta Delgado Díaz.
Ante las condiciones del terreno y el obstáculo de no poder trabajar al unísono, se han planificado las acciones de forma consecutiva en cada una de las redes. En ese programa, siempre ha estado presente la condición de no afectar a los usuarios y garantizarles todos los servicios. “El caso del gas ha sido el más complejo en ese sentido ya que deben hacerse instalaciones provisionales para cada consumidor antes de comenzar la nueva instalación”, aclara el ingeniero Armando González.

 
Y se hizo la luz

Foto Alexis Rodríguez

El proyecto de rehabilitación de las redes en la parte más añeja de la ciudad, se hizo inminente debido al deterioro progresivo de los indicadores fundamentales de la red eléctrica durante los últimos tres años. Al respecto, el ingeniero Mario Delgado Díaz –coordinador general del Proyecto de Redes Soterradas y director del Proyecto Eléctrico– relata: “Al vernos en la necesidad de intervenir en estas calles de gran paso peatonal y turístico, con especificidades como los adoquines, decidimos crear un equipo de trabajo conjunto”.
Por su parte, el ingeniero Armando González –especialista del Grupo de Control Territorial del Plan Maestro–, precisa que “como había que romper las calles para sustituir las redes eléctricas, lo más lógico era que se sumaran el resto de las entidades para que las roturas ocurrieran todas al mismo tiempo”.
Explica también que ya existían planes de hacer el mismo trabajo de renovación en las redes de acueducto, gas y comunicaciones pero eran a largo plazo: “La urgencia de transformar los conductos eléctricos, impuso la movilización de todas las empresas para lograr hacerlo todo a la vez”, precisa.

Foto Nadia Herrada

En el caso de las redes eléctricas, no solo se sustituye lo antiguo sino que también se transforman los sistemas eléctricos actuales por el sistema soterrado radial. “Esto propiciará suministros y voltajes más estables, así como una mayor seguridad en las operaciones técnicas. Se instalarán en el territorio varias cámaras de transformadores que contribuirán a mejorar el servicio”, explica a Habana Radio el ingeniero civil Francisco de la Nuez Oramas –especialista en Redes Técnicas del Plan Maestro.
Si retrocediéramos en el tiempo, quizás fuésemos testigos de la primera vez que llegó la corriente eléctrica a la capital cubana, el 22 de febrero de 1889, cuando se encendieron los parques Central e Isabel la Católica con lámparas de arco eléctrico. Sin embargo, el alumbrado público se inauguró oficialmente el 1ro de enero de 1890. La primera central termoeléctrica que existió en Cuba, hoy Otto Parellada, se instaló en lo que había sido la fábrica de gas de Tallapiedra, por eso muchos la conocen por este nombre.
La historiadora Yamira Rodríguez explica que “en 1900, bajo la administración norteamericana, se instaló una planta eléctrica en el Castillo de la Fuerza para el alumbrado de varias dependencias gubernamentales situadas en los alrededores y otra similar en el hospital Reina Mercedes. Todos estos servicios eléctricos se ofrecían a través de una red de postes y luminarias que se extendían en una parte considerable del área urbanizada. En el transcurso del nuevo siglo se introdujeron mejoras importantes en el sistema eléctrico y a partir de 1906 se decidió soterrar los cables eléctricos e instalar a gran escala los cables primarios y secundarios, estos últimos directamente soterrados” .
A estos datos históricos, el ingeniero Mario Delgado Díaz añade que la primera parte del soterrado eléctrico de la ciudad estuvo lista en 1925. “Desde esa fecha se han hecho varias reparaciones, pero nunca un trabajo integral de sustitución de las redes como el que se realiza actualmente”.

 
El gas: un servicio necesario

Foto Alexis Rodríguez

Aunque en pleno siglo XXI nos parezca común tener corriente eléctrica en nuestras casas y calles, lo cierto es que generaciones anteriores de hombres y mujeres no gozaron de los mismos privilegios. En La Habana de finales del XVI, por ejemplo, cuando llegaba la noche los pobladores de la ciudad tenían que permanecer en sus hogares, ya que la oscuridad reinaba en el exterior. Con el paso de los años, se ubicaron faroles en las esquinas. Ya en 1851 se instaló el alumbrado público con gas en La Habana y en otras ciudades del país.  Estas son las redes soterradas más antiguas que existen en el territorio, las cuales en un inicio funcionaron solo para el alumbrado público, pero luego se extendieron al sector doméstico.
Las tecnologías por las que ha transitado la elaboración de gas manufacturado han sido diversas. Inicialmente fue una muy invasiva a las tuberías pues se producía a través del coque, carbón de petróleo.  Luego se elaboraba a través de una reformación de nafta. Y en la actualidad lo que se consume en algunas partes de la capital del país es aire metanado, mezcla de gas acompañante con aire, que brinda una calidad superior a la inicial.
El gas que se producía anteriormente generaba muchas obstrucciones e incrustaciones que se han ido depositando con el tiempo y han conllevado a los grandes problemas que hoy existen, sobre todo en el Centro Histórico, porque en esta zona y en Centro Habana están ubicadas las redes con más años de explotación.

Foto Alexis Rodríguez

Sobre el actual proyecto de intervención en las redes soterradas, Riger Salinas González –director adjunto de la empresa de Gas Manufacturado–, afirma: “En La Habana Vieja debemos remodelar alrededor de 11 kilómetros de redes en un proceso de barrido similar a lo que se está haciendo con las del agua, porque la nuestra es una red enmallada que tiene mucha interconexión en casi todas las esquinas”.
Acerca del proceso de remodelación especifica Salinas: “Hemos tenido muchas complicaciones sobre todo a la hora de implementar la rehabilitación porque los planos están desactualizados y las tuberías se encuentran en muy malas condiciones; eso nos demora, ya que tenemos que abrir varias veces para localizar los lugares de obstrucción y poder insertar la tubería nueva. Esta, similar a la del agua es de polietileno de alta densidad y traerá muchos beneficios a la red, sobre todo porque se deben eliminar los niveles de fugas y el mal olor que ellas provocan”.
Por su parte, el ingeniero civil Francisco de la Nuez alerta que la población no apreciará mejoras notables de forma inmediata ya que deben hacerse otras transformaciones en el sistema. “Hay que sustituir las tuberías maestras que suministran a todo el territorio y además se prevé la instalación de cuatro cámaras reguladoras para asegurar que todos los consumidores dispongan de igual presión en el servicio. Ya estamos dando el primer paso que es el cambio de los conductos antiguos pero el resultado final se apreciará cuando se realicen el resto de las acciones”.

 

El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza
Leonardo Da Vinci

 

Foto Alexis Rodríguez

Disfrutar del preciado líquido en esta zona de la ciudad siempre ha sido complicado, así lo confirma el Doctor Eusebio Leal quien ha visto a lo largo de sus años como Historiador de La Habana, cuánto han sufrido diariamente los pobladores, debido a la obstrucción de las antiguas tuberías, generalmente de origen francés, que formaban parte del Acueducto de Albear y que son “verdaderas piezas museables”.
Pero la obtención de agua en la ciudad se remonta a antes de la aparición del  mencionado acueducto. La Zanja Real fue el primer sistema de abasto a La Habana, que existió por espacio de 243 años, entre 1592 y 1835, cuando se concluyó la construcción del acueducto de “Fernando VII”.
Tras 243 años de explotación de la Zanja Real como único acueducto habanero, sus aguas ya no podían, ni en cantidad ni en calidad, satisfacer las necesidades de la capital de la Mayor de las Antillas, como resultado del determinante crecimiento de la población y del desarrollo socio-económico alcanzado. Fue por ello que, bajo el gobierno del capitán general Dionisio Vives, y promovido por el superintendente de Hacienda, Claudio Martínez de Pinillos, conde de Villanueva, se comenzó a construir el Acueducto de “Fernando VII”.
Sin embargo, ni el nuevo acueducto, ni los 895 aljibes, ni los 2976 pozos recogidos en las estadísticas de 1846, alcanzaban para garantizar las crecientes necesidades de una ciudad que poseía ya una población ascendente a los 100 000 habitantes.
Por las razones anteriores se designó al ingeniero Francisco de Albear y Fernández de Lara, para elaborar una propuesta de solución definitiva del abasto de agua a la capital de la Isla, la cual quedó plasmada en el “Proyecto de conducción a La Habana de las aguas de los manantiales de Vento”, concebido en 1855. La compleja construcción de esta obra monumental se extendió por espacio de más de tres décadas, hasta que fue inaugurada finalmente el 23 de enero de 1893, y denominada en homenaje a su artífice como: Acueducto de Albear, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana .
Pasados 120 años, este sistema resulta obsoleto. Por tal motivo, no es extraño encontrar en La Habana Vieja “pipas” de agua en todas direcciones, en el intento de abastecer a familias e instituciones. La implementación del actual proyecto de sustitución de redes pretende subvertir esa situación, sobre todo en cuanto a la eliminación de los numerosos salideros que dejan escapar el líquido antes de que llegue a su destino.

Foto Nadia Herrada

La rehabilitación de las redes de agua abarca 14 kilómetros, según informó el ingeniero Humberto González, Subdirector de Construcciones Hidráulicas de la Empresa Aguas de La Habana. Su objetivo fundamental es mejorar la conducción y además sustituir las antiguas tuberías de hierro fundido dúctil por otras de polietileno de alta densidad.
“El sistema de abastecimiento de La Habana Vieja es por gravedad y no por bombeo, por lo tanto se dificulta. Las redes son muy antiguas, existe en ellas mucha sedimentación y por ende la conducción se obstaculiza. Con las tuberías nuevas, el servicio ha mejorado un ciento por ciento”, puntualiza González.
La intervención más importante que se realiza actualmente es la de la calle Sol, donde se encuentra la conductora principal que va a abastecer a toda esta zona de La Habana Vieja. “Hasta que no terminemos con esa ejecución, no veremos el gran beneficio que esto aporta. Ya se ha visto la mejoría de la llegada del agua a las viviendas, pero no como nosotros quisiéramos y como será cuando culmine el proyecto de la calle Sol, que está previsto comenzar entre finales del mes de mayo y principios de junio”, agrega el Subdirector de Construcciones Hidráulicas de la Empresa Aguas de La Habana.

 
Una ciudad más bella


El actual proyecto de redes soterradas que se realiza en La Habana Vieja contribuirá no solo a mejorar los servicios sino también al embellecimiento de esta ciudad colonial, Patrimonio de la Humanidad desde 1982.
Hasta el momento, la mayor parte de las redes del municipio se encontraban bajo tierra, lo cual permitía, tal y como asegura el Historiador de la Ciudad Eusebio Leal Spengler, “que La Habana Vieja no se viera afectada por una multitud de cables que va en todas direcciones como sucede en otras urbes de Cuba y del mundo”.
La obra que por estos días se lleva a cabo en el Centro Histórico, también comprende las redes de comunicaciones, las únicas que se hallaban expuestas en las fachadas de los inmuebles. Según explica el ingeniero Gonzalo Cárdenas –Jefe de Departamento de Inversiones de ETECSA en La Habana– este trabajo va dirigido al mejoramiento de la estética de las redes que existían en el territorio.
“En casi todas las viviendas e instituciones, nuestra red estaba adosada a la pared, lo cual deslucía el entorno. Con el soterrado desaparece esta situación y además se elevará la calidad del servicio”, explica. En tal sentido, el ingeniero Gonzalo Cárdenas aclara a la población, que esto no implica un incremento de las instalaciones.
Acerca de las especificidades de la intervención en el territorio, Cárdenas relata: “Nos integramos a este proyecto de multiredes solo con la experiencia previa del Plan Malecón. En el caso del Centro Histórico, el espacio es más estrecho y por tanto es más compleja la labor. Nuestros trabajadores se han tenido que especializar aquí e incluso han tenido que levantar adoquines. Era algo para lo cual no estaban preparados, sin embargo el interés y tesón han propiciado el avance que hemos tenido”.

 
El placer de caminar sobre adoquines

Foto Alexis Rodríguez

La Habana Vieja conserva entre sus encantos las calles adoquinadas de la ciudad de antaño. Aunque a visitantes y pobladores les resulte placentera esta singularidad, para los trabajadores que por estos días han tenido a su cargo la responsabilidad de quitar y volver a poner los adoquines como parte de las labores de rehabilitación de las redes soterradas, no ha sido tarea fácil.
Si bien para el futuro se realizará esta labor con medios técnicos que humanicen el empeño y permitan hacerlo de forma más rápida, según explica el ingeniero Pedro Matos Montero –Jefe de la Brigada de Adoquinado y Mantenimiento de la Oficina del Historiador de la Ciudad–, en la actualidad se ejecuta de forma manual.
Como subraya el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, “es un gran esfuerzo el que hacen estos obreros, ya que cada uno pesa varios kilogramos. Todo hay que hacerlo con las manos: limpiarlos, volverlos a colocar y restituir el pavimento como si nada hubiese ocurrido”.
“Nuestro papel es reponer todo el adoquinado que existe en la ciudad y que quede de forma correcta. También debemos reparar las aceras afectadas por las intervenciones y los accesos a los conductos, registros y viales, para asegurar el traslado de personas y vehículos en el territorio”, puntualiza Pedro Matos Montero.
Debido a la magnitud de la obra que se desarrolla en el Centro Histórico, el trabajo con los adoquines se desarrolla de manera conjunta. De tal forma, participan especialistas de todas las empresas que intervienen en el proyecto, los cuales han recibido capacitación pues nunca antes habían incursionado en esta modalidad. El objetivo, asegura el ingeniero Matos Montero, es recuperar el adoquinado para que continúe formando parte del patrimonio de la ciudad.
Hasta el momento, en la medida en que se van cerrando los tramos intervenidos, se trabaja en el adoquinado para recuperar la accesibilidad a los lugares. “Cuando termina la rehabilitación de la red, se realiza el compactado, la reposición de la sub-base y, finalmente, adoquinamos. De esta forma, la calle queda en correcto estado de limpieza y accesibilidad”, explica el Jefe de la Brigada de Adoquinado y Mantenimiento.
Luego de este minucioso trabajo, las calles del Centro Histórico habanero volverán a lucir los adoquines que las han distinguido durante siglos.

 
Una obra que mira al futuro


El proyecto de rehabilitación de las redes soterradas, no se ha concebido únicamente para solucionar las dificultades reales que en cuanto a los servicios de energía eléctrica, agua, gas y comunicaciones posee La Habana Vieja en el presente. También se ha pensado en el futuro y en posteriores intervenciones que se deban realizar en el territorio.
Con tal fin, se lleva a cabo un proceso en el que cada una de las entidades actualiza los planos de sus redes. Los especialistas señalan sus trazas, alturas y profundidades, los diámetros de las tuberías o los calibres de los conductores en el caso de la electricidad.
Además, explica el ingeniero Mario Delgado Díaz, coordinador general del Proyecto de Redes Soterradas y director del Proyecto Eléctrico, existe un sistema de calidad, desarrollado por el Grupo de Redes Técnicas municipal y provincial, que certifica la calidad de la obra y deja reflejado cada detalle cartográficamente.
De igual forma, “se trabaja con el Grupo Empresarial GEOCUBA para actualizar la base cartográfica real de todas las redes de manera integrada para que no quede ninguna aislada. Contaremos con este sistema de información computarizado por primera vez y además estará en tercera dimensión”, especifica Delgado Díaz quien también agradece a la Oficina del Historiador por la información técnica y los soportes brindados.
“Junto a sus especialistas y los de la Asamblea del Poder Popular hemos podido conocer las particularidades de la zona y trabajar sobre la perspectiva de desarrollo y demanda de crecimiento de todas las redes, en un periodo de 10 a 15 años”, comenta.

 

“El amplio reconocimiento que ha alcanzado nuestro trabajo en el pueblo cubano y también en otros países, permite comprender que solo en este momento ha sido posible realizarla, partiendo de una serie de premisas y de la concurrencia de distintos organismos y entidades del Estado que han incorporado a su plan, bajo la expresa indicación del Presidente Raúl Castro, una obra que tendrá un gran alcance para el tiempo futuro”, precisó el Doctor Leal.

La Habana Vieja se agita hoy más de lo habitual. Al acostumbrado ir y venir de transeúntes curiosos se suma la labor de obreros y el ruido de equipos técnicos de construcción. Todo por una contundente razón. Como expresara el Doctor Eusebio Leal: “El empeño de todas las entidades ha sido loable, se ha trabajado sábado y domingo, incluso días festivos, para reducir el impacto que necesariamente causa esta intervención tanto en vecinos de la zona, como en visitantes. Estamos tratando de que este daño se convierta en un proceso educativo que aumente el discurso de la restauración y lo eleve a una fase poco conocida.
“Que los ruidos de tecnología –anhela Leal–, de grúas que se levantan y se mueven, de camiones que pasan, nos ayuden a comprender la importancia de esta labor y el valor de los trabajadores que la llevan a cabo. El actual empeño permitirá la modernización de los sistemas de La Habana Vieja y contribuirá a un desarrollo más eficaz de la ciudad”.

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Comentarios



Olga Quesada / 3 de agosto de 2013

Ante todo un saludo y una felicitacion sincera a la peridista por tan interesante reportaje y un eterno agradecimiento a cada una de las personas que hacen realidad este sueno de cada cubano que como yo siente el enorme orgullo de haber nacido en esta tierra. La mas bella del mundo!!! Asi mismo animo a cada uno de nosotros por respeto a estos cientos de trabajadores a que cuidemos, mimemos y conservemos esta bella ciudad para el disfrute y orgullo de nosotros los cubananos de hoy y los del futuro!!

Jose Luis Garcia Fernandez / 22 de mayo de 2013

Muy interesante, he encontrado en el texto fechas de acontecimientos y de construcciones que desconocia, ademas nos ilustra sobre la complejidad y magnitud de los trabajos que se ejecutan y de su importancia para el futuro.

Magda Rosa Hernández Prada / 21 de mayo de 2013

Muy bueno este reportaje que nos ha permitido conocer el cambio de todas las líneas soterradas de la Habana Vieja que se encontraban en muy mal estado y posibilitará que llegue a esa zona el agua, el gas y las comunicaciones sin problemas, muy buena explicación de las periodistas y de los entrevistados.

Luis Enrique García / 14 de mayo de 2013

Qué bueno saber que se está realizando este trabajo de sustitución de redes en La Habana Vieja

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