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Suma de desafíos

22 de marzo de 2019

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En una verdadera carrera contra el reloj, la administración Trump suma otro desafío a la comunidad internacional, con su anuncio este viernes de que «es hora de que Estados Unidos respalde la soberanía de Israel sobre los Altos de Golán».
Mientras el magnate inmobiliario escribía en Twitter su decisión, uno de sus halcones, Mike Pompeo, su secretario de Estado, aterrizaba en Israel para corroborar lo dicho por el Presidente y de paso dar una palmada en la espalda del premier israelí, Benjamín Netanyahu, asegurándole que Estados Unidos lo apoya en la contienda electoral de la próxima semana, donde está en duda su posible triunfo, debido fundamentalmente a las acusaciones por estar involucrado en casos de corrupción.
Trump, que había bofeteado a la comunidad internacional cuando trasladó la embajada estadounidense para Jerusalén, suma nuevos desafíos, a sabiendas que en su devenir imperial poco importan las resoluciones de la ONU, los acuerdos del Consejo de Seguridad o las protestas en todo el Planeta por su insistencia de hacer cada vez más caótica la situación internacional.
Reconocer a las Alturas del Golán sirio, que fueron ocupadas ilegalmente por Israel en 1967, como un territorio de Tel Aviv, es otra puñalada a la comunidad de Estados Árabes y una incentivación a que continúe la masacre contra los palestinos y las agresiones contra Siria.
En opinión de EFE, la decisión de Trump impulsará al premier Benjamín Netanyahu en medio de su campaña para reelegirse.
Pero para el arbitrario inquilino de la Casa Blanca, “después de 52 años, es hora de que Estados Unidos reconozca plenamente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, que tiene una importancia estratégica y de seguridad crítica para el Estado de Israel y la estabilidad regional”.
La realidad es todo lo contrario, pero sembrando esa matriz de opinión, ayudada por los grandes medios de comunicación a su servicio, Trump «el bueno» se apresta a recibir a Netanyahu esta misma semana en Washington. Allí viajará nuevamente el más connotado de los líderes israelíes en su rol de punta de lanza para la región del Oriente Medio y en especial contra Siria e Irán.
Netanyahu agradeció a Trump por el gesto. «Has hecho historia», dijo el primer ministro al mandatario republicano en una conversación telefónica tras el anuncio, según su oficina.
En tanto, Mike Pompeo celebró el apoyo militar de su gobierno a Israel —más de 3 000 millones de dólares al año— y se mostró entusiasmado con el despliegue del escudo antimisiles, conocido como «cúpula de hierro» ante lo que llamó descaradamente «amenazas de los palestinos de Gaza y de Siria».
En el caso de los palestinos de Gaza, cada día mueren o son heridos por la metralla israelí, mientras se bloquea todo tipo de entrada de ayuda internacional para el sufrido pueblo. Pero nada de eso importa a Pompeo ni a Trump ni a Netanyahu.
En el caso de Irán, el secretario de Estado norteamericano dijo que «la presión sobre Irán funciona, pero necesitamos aumentarla y expandirla y juntos, Estados Unidos e Israel, estamos trabajando en estrecha coordinación para hacer retroceder la agresión iraní de la región y todo el mundo».
Tamaña falta de vergüenza de los verdaderos agresores, los que bombardean diariamente a Siria y matan a cientos de civiles, fundamentalmente mujeres y niños, los que sancionan a Irán y amenazan con hacerle la guerra.

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