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Retos y desafíos ante la Unión Europea

10 de mayo de 2018

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El curso de las últimas semanas ha servido para mostrar hasta qué punto está comprometido el futuro tanto político como económico de la Unión Europea (UE), si tenemos en cuenta algunos de los más relevantes aspectos que conforman los retos y desafíos confrontados por ese bloque regional, alternativamente, en la mayoría de los casos en dependencia del carácter de sus relaciones con Estados Unidos.

Precisamente las amenazas de la Administración Trump referidas al aumento de los aranceles a las importaciones de acero y aluminio europeo penden ahora sobre la cabeza de la UE, que ha respondido airadamente ante la prórroga de un mes escaso para el cumplimiento por parte de Washington de los citados aumentos.

El Ejecutivo comunitario ha dicho que “la decisión de EE.UU. prolonga  la incertidumbre de los mercados ya está afectando a las decisiones de las empresas, “algo que puede aplicarse a otros casos como México y Canadá, que también fueron aplazados por un mes para la aplicación de los amenazantes aranceles al acero y el almacén. En la misma decisión, Brasil, Argentina y Australia quedaron excluidos definitivamente de la aplicación del oneroso gravamen de 25 y 10 por ciento respectivamente.

Al parecer, esta medida selectiva solo ha contribuido a elevar los humos de la UE cuyas contradicciones con Washington han aumentado en diferentes contenciosos desde la llegada de Trump a la presidencia, habida cuenta de las ideas del magnate, ya expuestas desde su campaña electoral y que ahora la UE y otros socios sufren en carne propia.

Nada de lo anterior es ajeno a las declaraciones del primer ministro belga, Charles Michel, ante el parlamento Europeo cuando afirmó que “la alianza europea vive una crisis de confianza de los ciudadanos de ese bloque ante las instituciones intergubernamentales de poder”.

El político belga –conocido ya por sus peculiares y particulares opiniones en esta materia– reclamó “pensar y actuar desde un enfoque mundial, cuya estrategia lleve a otro nivel las relaciones de la UE, con sus vecinos, al tiempo que elevemos la seguridad en nuestra frontera en la prevención de conflictos regionales como los de Libia y Siria”.

Más claro ni el agua: Michel insistió, como de costumbre, en que la UE debe garantizar cuanto antes su autonomía en materia de defensa aunque sus países se mantengan dentro del pacto de la OTAN.

Es total la coincidencia, en este sentido, con el informe de 2016 de Federica Mogherini, vice presidenta de la Comisión Europea y alta comisionada para defensa y seguridad, quien destaca en ese documento “la necesidad de una Europa más fuerte, lo que merecen nuestros ciudadanos y todo el mundo espera”.

En el mismo, Mogherini enfatiza que “vivimos una época de crisis existencial, dentro y fuera de la Unión Europea. Nuestra Unión está amenazada. Nuestro proyecto europeo está en entredicho”.

Dando continuidad a esa línea, la Comisión acaba de presentar al Parlamento Europeo un aumento del 40 por ciento en el presupuesto de defensa y la creación de un fondo especial para este fin, ascendente a 13 millones de euros.

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