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Preocupación por Myanmar

6 de agosto de 2021

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La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha mostrado preocupación por uno de sus integrantes, Myanmar, que hasta hace poco se debatía en un limbo institucional, cuando la junta gobernante castrense dominante formó un gobierno provisional y anunció elecciones generales pluripartidistas, transparentes y justas para el 2023.

En medio de una crisis económica, agravada por la pandemia de la COVID-19, y una propaganda de la prensa occidental para que se vuelva a instaurar al gobierno que encabezaba Aun San Suu Kyi, las autoridades militares la acusaron con cargos que van desde corrupción hasta manejo fraudulento de los resultados de los más recientes comicios para mantenerse en el poder.

Este primero de agosto fue formado el gobierno provisional, que estará dirigido por el comandante en jefe de los Servicios de Defensa, el general Min Aung Hlaing, como primer ministro, y Soe Win, como viceprimer ministro.

“La Constitución establece un límite al período del estado de emergencia. De acuerdo con el inciso (b) de la Sección 421, si no se puede cumplir con las obligaciones dentro de un año de dicho estado, se permiten dos extensiones de la duración prescrita por un plazo de seis meses de cada prórroga. Mientras tanto, tenemos que hacer lo que se debe hacer. Luego, ocuparemos seis meses antes de agosto de 2023 para preparar los comicios de acuerdo con la ley”, dijo Min Aung Hlaing, quien también se comprometió a trabajar junto a la ASEAN.

La Comisión Electoral de la Unión canceló el 27 de julio último los resultados de los anteriores comicios generales multipartidistas celebrados el 8 de noviembre del año pasado, argumentando que las votaciones no se llevaron a cabo de acuerdo con la ley y no fueron justas

La Liga Nacional para la Democracia, de Aung, ganó la mayoría de los escaños en ambas cámaras del Parlamento de la Unión en esos comicios.

En febrero último se detuvo a Aung, al presidente Win Myint y a otros líderes gubernamentales. Luego, los militares procedieron a tomar el control del gobierno e instituyeron un estado de emergencia de un año, con el comandante en jefe de las fuerzas armadas, Min Aung Hlaing como líder del país

En arresto domiciliario desde el inicio del golpe de Estado en Myanmar, el 1 de febrero, Aung San Suu Kyi enfrenta nuevos cargos por presunta corrupción, ya juzgada por numerosas acusaciones que pueden implicar más de diez años de cárcel.

La antigua líder de facto del gobierno civil –favorita de Estados Unidos– está encausada por sedición, por violar una ley de secretos de Estado de la época colonial, por importación ilegal de walkie-talkies y haber recibido medio millón de dólares y diez kilos de oro en sobornos. Ahora se le suman cuatro nuevas acusaciones por corrupción.

Desde entonces, el país se sumió en el caos, con manifestaciones y huelgas constantes que han paralizado la economía y un incremento de la violencia entre el ejército y facciones étnicas rebeldes.

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