¿Petróleo en las Malvinas?
4 de mayo de 2026
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Al cuadro de revuelta y de insatisfacción popular que caracteriza a estos tiempo de la Argentina de Milei, acaba de añadirse una vez más la versión -otras veces surgida con anterioridad- de que las colonizadas islas Malvinas y la zona marítima que las rodea son poseedoras de vastos yacimientos de petróleo y gas, hallando en ello la explicación de por qué la Corona inglesa y los monopolios vinculados defienden su posesión colonial hasta llegar a la guerra si es preciso, tal como ya se demostró en la década de los 80 del pasado siglo.
Contaron entonces los colonialistas con el apoyo imprescindible del gobierno imperialista de Estados Unidos (Reagan) y seguramente lo tendrán nuevamente en caso de repetirse las circunstancias. Tendríamos la oportunidad de ver a un servidor de los intereses yanqui como Milei quedarse con la palabra en la boca y desairado por Trump, tal como le ocurrió a la dictadura militar de aquella época, cuando confió en el apoyo de sus socios para la recuperación argentina de las codiciadas islas, resultando frustradas tales ilusiones y engañado el pueblo argentino una vez más.
En esta ocasión, sin embargo, todo sería más fácil para los colonialistas, anunciándose como inminente el inicio de los trabajos de extracción petrolera, una vez concluidos los de exploración y prospección durante varios años. No queda claro aún si son solo británicos los inversionistas o si también hay capitales estadounidenses participando en el saqueo conjunto.
Teniendo en cuenta el carácter subordinado del régimen de Milei a la Casa Blanca de Washington, no es de dudar la entusiasta participación de las petroleras yanquis en la atractiva aventura, aunque deban compartirla con socios ingleses como administradores coloniales.
Mientras tanto, el gran país del Sur no deja de ser estremecido por escándalos paralelos relativos a la corrupción gubernamental del actual régimen, su incapacidad en todos los terrenos y por la fracasada estrategia neoliberal que, supuestamente, resolvería los más graves problemas económicos, aun a costo de crear numerosos callejones sociales que hoy viven todos los sectores, incluyendo los de inversión privada y particular.
La inflación no baja, a pesar de la suspensión de subsidios a los planes sociales y la reducción de las plantillas que hacen crecer el desempleo; los jubilados se empobrecen, los estudiantes y docentes junto a los médicos y el personal de la salud salen constantemente a las calles con sus reclamaciones frustradas y el ambiente en general se va enrareciendo, mientras Milei solo habla y envía decretos contraproducentes.
Los pagos de la enorme deuda con el FMI no pueden retrasarse (es herencia de Macri) y la supuesta “ayuda” prometida por Trump no acaba de llegar, pues la guerra del Medio Oriente se ha atravesado en el camino de Milei distrayendo a sus dos mayores socios y protectores: Trump y Netanyahu.
Se trata, pues, de un breve recuento de la Argentina de hoy, para la cual -por supuesto- el petróleo de las Malvinas no sería tampoco solución en manos de los colonialistas y sus asociados.
Sería, en este caso, un robo neocolonial añadido.
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