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Periodismo sin objetividad

22 de mayo de 2020

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Virtualmente abandonados ante la actual pandemia de coronavirus, miles de palestinos siguen enfrentando la represión del ocupante sionista para expresar su repudio a una ocupación de casi 72 años.
Las demostraciones han sido más intensas en Cisjordana que la mayormente vapuleada Franja de Gaza ante la llegada de miles de colonos israelíes que ocupan las tierras palestinas, tras expulsar a sus legítimos dueños.
Llama la atención como francotiradores israelíes se han cebado en periodistas que han cubierto las demostraciones, en su mayoría, naturalmente, palestinos.
Y aunque al régimen sionista le importa un bledo la posible información al respecto, se ha hecho sanguínea la represión a toda costa.
Hace unas horas, la dirección de la Organización Mundial de la Salud alertaba sobre el peligro de la desinformación respecto a la actual pandemia. Pero esto queda “chiquito”, como vulgarmente se dice, ante la confusión que medios imperiales siembran eficazmente en las masas, con el fin de avalar el apoyo al gobierno israelí.
Ello llama la atención sobre un aspecto acerca del cual debemos analizar. Y es que, si los periodistas hubieran guardado una equidistancia con relación a las partes en conflicto, relatando los hechos en toda objetividad, se llegaría a un hecho simple nada grato al Imperio:
Los palestinos son víctimas de una injusticia inmensa que pide reparación. La llegada masiva sobre sus tierras de inmigrantes de confesión judía que gradualmente les echaron, persiguieron, masacraron impunemente, ha hecho posible la actual situación.
No se trata aquí de rehacer la historia, ni de ser pro-israelí o pro-palestino. Simplemente se debe reconocer la verdad de los hechos y de asumirlo humanamente para hacer justicia a las víctimas palestinas de la opresión de Israel, como se hizo justicia, ayer, con las víctimas de los crímenes nazis (de lo que los palestinos no son para nada responsables).
Israel, gracias a sus servicios de propaganda y de informaciones – que se infiltran, manipulan, corrompen, tejen redes secretas -, supo asentar su poder en la información con una eficacia temible. Transmitir todo lo que este aliado de Estados Unidos decreta y difunde sería de buen tono en las redacciones. En cambio, denunciar lo que le incrimina gravemente, no es conveniente
En el respeto de la verdad y de la justicia, los ciudadanos deben exigir a periodistas que dejen de intoxicarles, produciendo las informaciones vacilantes que los agentes de comunicación, vinculados a los poderes dominantes políticos y militares, tienen como oficio de difundir.
Israel y su “lobby” influyente son uno de estos poderes de manipulación y de intoxicación. Poderes que saben hacerse temer y, por consiguiente, pocos se atreven a enfrentarlos o a contradecirlos.

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