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Para conocerlos bien

24 de abril de 2020

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La burla y la irresponsabilidad han sido parte de algunos seres humanos desde tiempos tempranos de la civilización.
Sin embargo, que un jefe de estado, un ex jefe de gobierno y un reconocido literato, expongan esas conductas en tiempos en los que la humanidad necesita de mayor cordura, ser más responsables y serenos, y hacer uso de actitudes cooperativas para calmar el dolor de los familiares de cientos de miles que mueren por la COVID-19 y cifras superiores de contagiados, es, además de rechazable, repugnante y falto de ética.
Y voy a exponer —a través de lo que cuentan los medios internacionales— algunos ejemplos que retratan a estos personajes.
El primero, Donald Trump, presidente de Estados Unidos se apareció en su último encuentro ante la prensa para hablar de la pandemia, con una propuesta que se puede calificar de sádica: tratar el coronavirus con inyecciones de desinfectantes.
«El desinfectante acaba con el virus en un minuto. Un minuto. No sé si hay alguna posibilidad de que utilice desinfectante en una inyección, casi como una limpieza para el cuerpo», acaba de asegurar Trump, a la vez que insiste en que hay que abrir la economía del país, poniendo el dinero por encima de los que mueren o se infectan a diario.
Otros ejemplos adversos en tiempos de pandemia, son los de los ex presidentes, José María Aznar, de España y Mauricio Macri, de Argentina.
Ambos personajes, junto al afamado literato, Mario Vargas Llosa que suma a su currículo, su infame conducta contra países latinoamericanos, son firmantes de un manifiesto contra el confinamiento.
No nos asombremos, ellos son capaces de decir que «quedarse en casa» como medida para protegerse de la letal enfermedad, es una «restricción a nuestra libertad».
Con el título «que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo», la llamada Fundación Internacional para la Libertad, un engendro al estilo de sus integrantes, no desaprovecha la oportunidad para tildar a países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, como «dictaduras» donde la «pandemia sirve de pretexto para la persecución política».
Con solo conocer un párrafo como el anterior, podemos sentirnos convencidos de cuán hipócritas y seguidores de los dictados de Washington son sus firmantes.
Por supuesto, a ninguno de ellos se les ocurrió siquiera, levantar su voz o concebir una línea de tan siniestro mamotreto, para pedir que Estados Unidos levante el bloqueo que mantienen contra nuestros países, y que en el caso de Cuba ya tiene 60 años.
El ex gobernante español, José María Aznar, para mostrarse tal y lo como es, se pronunció por su derecho a consumir cuantas copas de vino le venga en ganas. Esa es su libertad y de esa forma la defiende en medio de una situación crítica, tanto en su país, España, como en casi todas las naciones del mundo.

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