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¿Nuevas sombras amenazantes sobre Irán?

18 de diciembre de 2015

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No bien se ha secado la tinta del recién suscrito acuerdo nuclear del Grupo 5 más 1 con Irán, que propicia el levantamiento de las sanciones acordadas en su momento contra el país persa –alegando que desarrollaba capacidades nucleares con fines militares y no pacíficos, lo cual quedó plenamente descartado– comienzan a aparecer sospechosas denuncias que se dirigen ahora a limitar o frustrar el programa iraní de fabricación y desarrollo de misiles.

El pasado 10 de octubre, Irán como país soberano e independiente que tiene todo el derecho a perfeccionar sus defensas –un derecho recogido claramente en la Carta de Naciones Unidas–, hizo el lanzamiento de prueba de un cohete bajo el nombre de Emad, con más de 1000 kilómetros de alcance presentado como una verdadera joya de la industria militar iraní capaz de llevar cargas de hasta 1 000 kilos.

Según se ha conocido, son Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania, cuatro de los cinco ex componentes del Grupo 5 más 1 que negoció con Irán el acuerdo nuclear posteriormente confirmado por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y archivado definitivamente, quienes impulsan estas nuevas presiones y amenazas que dan sospechosamente los primeros pasos pero pueden convertirse en un pretexto futuro para nuevas sanciones y agresiones contra la nación persa.

A estas alturas, no puede ignorarse que ya un denominado “panel de expertos” en la ONU consideró que el lanzamiento del Emad iraní violó la Resolución 1929 del Consejo de Seguridad, que prohíbe a Irán “lanzar misiles balísticos capaces de transportar cargas nucleares”, según afirman.

La República Islámica ha insistido en la naturaleza defensiva de tal armamento –que en todo caso contrapesa el despliegue de los misiles israelíes en la región–, y expresa que no están diseñados para llevar cargas nucleares (que Irán no posee), por lo cual no están sometidos a ningún tipo de restricción ni acuerdo previo por parte de la ONU.

Vislumbrando previsoramente que estas amenazas tomen cuerpo y comiencen a proyectar su ominosa sombra nuevamente sobre Irán, el ministro de defensa de ese país, Hosein Dehghan, ha advertido que rechazarán cualquier intento de limitar su programa de misiles y recordó como muestra de transparencia y buena voluntad que “a pesar de las presiones y el ambiente envenenado probamos el misil Emad y anunciamos su alcance”.

Es evidente que la nueva campaña antiiraní busca la continuidad de las amenazas y el cerco contra la nación persa en un afán imperialista por castigar su firme posición dentro de la problemática del Medio Oriente en general, expresado en su cooperación con la agredida Siria y la organización libanesa Hezbollah, sus cercanos vínculos con Rusia y su colaboración multifacética con muchos países del Tercer Mundo ansiosos de independencia.

No hay dudas de que para poder imponer finalmente los designios del imperio y sus asociados en aquella región Irán se alza como obstáculo incómodo y difícil de remover.

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