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Merkel, sionista

10 de junio de 2020

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No es algo nuevo decir que, a pesar de la aparente postura oficial alemana de apoyar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, durante sus cuatro mandatos como canciller, Ángela Merkel se ha decantado abiertamente a favor de la política sionista de tragarse a Palestina.
De ahí que muestre apoyo al plan de Trump para que Israel ocupe con sus colonos toda Cisjordania, convierta a Jerusalén en su capital y envíen a los palestinos a un desértico estado tapón –a los que queden vivos-, con el fin de que los sionistas hagan realidad su sueño de erigir el Gran Eretz o Israel.
Esto, por supuesto, colabora en el impedimento a la solución del conflicto en el Medio Oriente
La investigadora alemana Judy Dempsey corrobora que Merkel, quien se proclama como la más sionista de todos los cancilleres alemanes, está aplicando a título personal una política de apoyo incondicional a Israel, en contradicción, como apuntamos al principio, con la posición oficial de su país a favor de una paz equilibrada entre palestinos e israelíes. Esa actitud está paralizando a la Unión Europea en el Medio Oriente, observa a su vez “The New York Times”.
En este contexto, la Red Voltaire asevera que hay varios temas de política exterior de los que a Ángela Merkel no le gusta hablar. Afganistán es uno de ellos. Otro, es el conflicto israelo-palestino, como se pudo observar nuevamente durante una conferencia de prensa que dioen Berlín con el primer ministro sionista, Benjamín Netanyahu. Al ser interrogada sobre el tema de la política israelí en lo tocante a las colonias y el bloqueo de Gaza, Merkel minimizó el problema, afirmando que “sería hora de reactivar el proceso de paz”, y pasó a la siguiente pregunta.
Varios responsables del gobierno alemán estiman que resulta muy difícil criticar a Israel, porque Alemania es responsable del holocausto, así como por el deber moral que se ha impuesto a favor de la existencia del Estado de Israel. Esto es especialmente válido en el caso de Merkel, quien desearía mantener una relación más estrecha con Israel. La posición de la Canciller ha hecho más difícil aun la tarea de la Unión Europea de expresarse con una sola voz en el Medio Oriente.
Pero la línea política de Merkel es incoherente. A fines del 2005, la primera vez que fue elegida canciller, puso por delante los derechos humanos y la paz, criticó a China y en el 2007, tomó la muy controvertida decisión de reunirse con el Dalai Lama en la sede de la cancillería federal. Beijing le advirtió las serias consecuencias que podía tener aquella decisión, como la suspensión de contratos económicos muy lucrativos. Fuera de la anulación de varias reuniones de alto nivel, hubo pocas reacciones.
Cuando Merkel se reunió con varias asociaciones no gubernamentales que Vladimir Putin había tratado de prohibir, las relaciones se enfriaron entre Moscú y Berlín. Y eso fue todo.
Pero en lo tocante al Medio Oriente, la señora Merkel ha mostrado muy poco interés por las condiciones de vida de miseria de los palestinos de la Franja de Gaza, por las colonias israelíes y por la política represiva de Israel. Diputados alemanes y analistas políticos dicen que, de todos los cancilleres de la postguerra, ella es la que más se ha comprometido a favor de Israel.
“La canciller es extremadamente cercana a Israel”, declaró el diputado conservador Ruprecht Polenz, cuando era presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Bundestag. Tan cercana que no ha habido crítica alguna de Merkel contra los bombardeos israelíes sobre Gaza a fines de 2008, que costaron la vida a gran cantidad de civiles.

 

PRIORIDADES

 

Ella se ha fijado tres prioridades como canciller: mejores relaciones con Estados Unidos, una relación mucho más estrecha con Israel y la integración en el seno de la Unión Europea. Estas tesis, según Gerd Langguth, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bonn y biógrafo de Merkel, son “algo en lo que la señora Merkel cree profundamente.”
A pesar de discrepancias con Trump, mayores fueron con su antecesor, Barack Obama, como consecuencia de la crisis financiera mundial, sobre todo porque Estados Unidos afirmó abiertamente que Alemania no hacía lo suficiente por controlarla.
En cuanto a la integración de la Unión Europea, que depende de la cooperación de Francia y Alemania después del brexit británico. todo sigue igual. No hay ninguna nueva iniciativa capaz de mejorar la unificación de Europa para darle más credibilidad como actor mundial. Por otra parte, Merkel ha optado a menudo por los intereses alemanes frente a los intereses europeos.
Merkel tiene una relación emocional con Israel y con el pueblo judío, y escogió su propio camino ante Israel, país con el que sigue manteniendo su política de “relación especial”, incluso después de los bombardeos sobre Gaza. A pesar de los consejos de los diplomáticos alemanes, la Canciller, quien preside además la conservadora Unión Cristiano-Demócrata, fiel a Tel Aviv, llamó a Israel un “Estado judío” en el tratado de coalición con los demócratas libres.
Los israelíes estaban felices. “El objetivo de nuestra política es lograr que los otros Estados reconozcan a Israel como un Estado judío”, explicó Efraim Inbar, director del Begin-Sadat Center for Strategic Studies, de la universidad Bar-Ilansituée, en Tel Aviv.
El objetivo de Merkel no es integrar de forma prioritaria el proceso de paz a las relaciones entre Alemania e Israel. Lo prioritario es fortalecer los vínculos con Israel sin tener en cuenta el conflicto del Medio Oriente.
Esa actitud contradice, repito, la posición oficial de Alemania de apoyar de forma inequívoca el proceso de paz y la solución de los dos Estados para garantizar así la seguridad de Israel y responder a la vez a las expectativas de los palestinos. Pero los especialistas dicen que esa línea de conducta ya no se está aplicando. “Una posición crítica hacia la política de ocupación y de colonización, así como un compromiso alemán activo en el proceso de paz debería provenir en realidad de la responsabilidad histórica de Alemania y no debiera ser víctima del tabú del holocausto.
Pero eso no sucederá bajo la administración de Ángela Merkel. Lo cual significa que Israel, duramente criticado por otros Estados de la Unión Europea, tendrá siempre un aliado especial en Europa. Y que, en el futuro próximo, Europa será incapaz de ejercer una influencia que pueda ayudar a resolver el conflicto israelo-palestino.

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