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Más allá de todos los límites

23 de febrero de 2022

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La mentirosa y calumniosa campaña comunicacional global lanzada por el gobierno imperialista de Estados Unidos y los medios de prensa y redes sociales a su servicio contra la Federación de Rusia, a propósito de una supuesta “invasión rusa” a Ucrania, posiblemente no tenga antecedentes ni paralelo, ni siquiera con las que se lanzaban contra la Unión Soviética y los países socialistas europeos, ya de por sí cuajadas de fabricaciones, montajes e invenciones, que inundaban el mundo en los años de la llamada “guerra fría”, especialmente desde la década del 50 del pasado siglo en adelante.

Si tenemos en cuenta el desarrollo de los medios comunicacionales y la aparición de la computación, los satélites, internet y sus variantes de facebook, twitter y otros por el estilo, estamos obviamente ante un escenario novedoso y con mayores posibilidades de intoxicación cuando se utilizan con notoria falta de ética y con los fines más perversos, tal como el caso que nos ocupa.

Eso ocurre hoy con las campañas que Washington lleva a cabo e impone a sus socios con el propósito de crear un torrente mundial de manipulaciones, omisiones o simples mentiras de la factura más burda, como la supuesta “invasión rusa” a Ucrania el 16 de febrero, a fecha y hora fijas por sus promotores y anunciantes.

Hitler y Goebbels morirían de envidia ante estos émulos que les han surgido más de medio siglo después, con la diferencia de que estos  han ido más allá de todos los límites y se apoyan en medios técnicos inimaginables entonces.

Incrédulos y del susto  saltarían Sean Mc. Bride y quienes le acompañaron en la prestigiosa comisión que formó la UNESCO para el estudio de un eventual nuevo orden mundial de la información y las comunicaciones (NOMIC), ante la descarada distorsión y apagón de la verdad diseminados por el gobierno de Estados Unidos y sus socios en medio de la enloquecida campaña anti rusa que han orquestado, llena de contradicciones y absurdos.

Ha sido un peldaño ascendente, más allá  de las “fake news” (noticias falsas), mostrando con desfachatez y crudeza que el viejo adagio de que “en la guerra, la primera víctima es la verdad”, puede corregirse -en este caso- en que la verdad ya ha caído y es víctima desde mucho antes de la posible guerra. La mentira forma parte del paisaje y del ambiente dirigido a promoverla.

Queda sin embargo la experiencia que acabamos de vivir como lección y enseñanza para el futuro: los manipuladores del actual orden mundial de la información no reconocen límites.

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