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Las sucias herramientas

12 de abril de 2019

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Al entrar en su quinto año la agresión imperialista a Yemen, se habla de una solución política al conflicto iniciado por el imperialismo y que tiene como cabeza visible a Arabia Saudita, causante de la muerte de al menos 60 000 civiles, la destrucción de las tres cuartas partes de la infraestructura y la depauperación de la mitad de sus habitantes.

Años de agresión bajo el pretexto de solucionar un problema terrorista que no existe, sino para tratar de volver a poner en el poder a un régimen promovido por Riad que le entregaba la riqueza petrolera y dado abiertamente al Imperio el control  de la comunicación marítima de la región.

Una solución política que no puede existir mientras las fuerzas militares de Arabia Saudita y sus principales socios de los Emiratos Árabes Unidos reclutan a adolescentes yemenitas pobres para incorporarlos a la acción criminal contra su propio pueblo.

Asimismo, el régimen emiratí ya se ha apropiado de una isla yemenita para construir una base militar y centro de entrenamiento de una brigada especial de demolición.

Además, Arabia Saudita construye un reactor nuclear sin obtener las salvaguardas de la Organización Internacional de Energía Atómica para oponérsele a Irán, que si da facilidades a la entidad, con el fin de que compruebe que sus plantas son utilizadas en fines pacíficos.

Aunque existen divergencias entre el gobierno que sustituyó al prosaudita en fuga, se ha logrado una coordinación para combatir a los invasores, e incluso atacarlo en sus guaridas.

Las fotos llegadas del frente de agresión muestran a soldados de la coalición –de la que se ha retirado Marruecos, con moderno armamento norteamericano y de países europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, principalmente de Alemania, Reino Unido, Francia y España, así como de Israel, manejados por mercenarios y soldados emiratíes, cuyas bajas han seguido ascendiendo, mientras las fuerzas sauditas tratan de evitar cualquier ataque frontal con las huestes de la organización guerrillera Ansarolá.

Recuerdo que en los últimos días de Obama en la presidencia de Estados Unidos, este mandatario envió sus condolencias a las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos por haber perdido a 45 de sus hombres en su primer un combate con Ansarolá, mientras los aviones de la coalición dejaban caer sus bombas sobre escuelas y hospitales.

Este movimiento popular yemenita asegura que la campaña de agresión militar saudita a Yemen es dirigida por EE.UU. e involucra a Israel y al Reino Unido.

“Yemen es blanco de una agresión mundial que involucra a Estados Unidos, el Reino Unido e Israel”, subrayó Ali al-Qahum, miembro del consejo político del movimiento.

En realidad, ha asegurado el militante, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) no son, en su coalición contra Yemen, “más que herramientas sucias” utilizadas para llevar a cabo los planes de Washington, Londres y el régimen sionista.

El miembro de Ansarolá ha reiterado el reciente mensaje del Ministerio de Defensa del país árabe, según el cual el Ejército del país más pobre de la región y sus fuerzas aliadas están listos para defender su patria.

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