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Las puntas de lanza del imperio contra Venezuela

12 de marzo de 2020

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Las recientes visitas de Iván Duque y Jair Bolsonaro a Donald Trump han confirmado el odioso papel de ambos regímenes –colombiano y brasileño– como punta de lanza y obedientes servidores del gobierno imperialista de Estados Unidos en su política de amenazas, sanciones, agresiones terroristas y preparativos de un eventual intento de intervención militar contra Venezuela, ante la imposibilidad de hallar ya otra vía contra la Revolución Bolivariana.

Los nuevos fracasos a escala internacional, utilizando las armas de la diplomacia, las presiones y los chantajes aun hacia sus socios y aliados han caído estrepitosamente en bancarrota; algo semejante ocurre al interior de Venezuela con la profunda crisis de la oposición golpista del desprestigiado y corrupto Guaidó, rechazado por el sector más juicioso y prudente de la oposición incorporado a la mesa de diálogo, convocada por el presidente Nicolás Maduro y marchando por el camino de las soluciones democráticas, electorales y pacíficas a los problemas que –según ellos– enfrente el país.

Peligrosamente, para el régimen de Trump se van  cerrando todas las alternativas que pudieran conducirle al derrocamiento de la Revolución Bolivariana y al regreso de Venezuela, con todo su petróleo y sus riquezas, al redil imperialista.

De acuerdo con la denuncia del canciller venezolano, Jorge Arreaza, la situación se torna altamente peligrosa y potencialmente explosiva ante la firme resistencia y el amplio apoyo popular organizado alrededor del chavismo, su Partido y demás organizaciones aliadas así como la posición inquebrantable en defensa de la soberanía y la Constitución asumida y mantenida por las fuerzas armadas.

El soberbio Trump ruge su impotencia y es capaz de llegar hasta extremos irreversibles, que pueden ser sangrientos y entrañan consecuencias impredecibles para la región, que no quiere verse convertida en otro Medio Oriente, América Latina y el Caribe deben ser una zona de paz, como expresa la proclama suscrita unánimemente por todos sus gobiernos en 2014.

Bolsonaro hizo durante esta visita acuerdos secretos con el Comando Sur que es la fuerza militar intervencionista yanqui para América Latina, y Colombia ya los tiene desde hace años, incluidos puntos avanzados para la aviación imperial.

El gobierno venezolano ha advertido acerca de los preparativos de un bloqueo naval compartido entre Estados Unidos y estos asociados lo cual constituiría un acto de guerra y supuestamente obligaría a las Naciones Unidas a algún tipo de actuación, así  como a países amigos de Venezuela que de este modo se sentirían también agredidos.

Tener presente que el imperio yanqui vive los momentos de su carnaval electoral y ello puede llevarlo a las más insólitas y disparatadas decisiones por parte de cualquiera de los partidos dominantes. La historia así lo demuestra.

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