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Las organizaciones internacionales en vilo y en duda

2 de febrero de 2026

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Tal como venía apreciándose globalmente y ya habían llamado la atención varios observadores, medios e instituciones, los últimos tiempos están mostrando cada vez con más frecuencia una débil presencia, menor actividad y omisión de las más diversas organizaciones internacionales creadas en décadas pasadas -principalmente a lo largo del pasado siglo XX- que se manifiestan como ausentes o poco interesadas en la participación o la solución de las cuestiones que le atañen, que son su razón de ser y para las cuales fueron creadas por amplios consensos.

Llama aún más poderosamente la atención que tal situación haya ido agravándose a partir de la llegada a la Casa Blanca de Washington del actual gobierno imperialista de Estados Unidos. Esa coincidencia no parece ser casual pues este régimen yanqui no se oculta en cuanto a su desprecio y poco o ningún interés en las organizaciones internacionales referidas y creadas con el fin de orientar, mediar o regular los procesos en que no coincidan los intereses o puntos de vista de diferentes países o grupos de países y sea necesario acometer un período de negociación justo, igualitario y con respeto mutuo que conduzca a soluciones aceptables y dignas para todos, sin amenazas ni imposiciones.

Como han señalado ya algunos gobiernos, estadistas e instituciones, la “paz por la fuerza” no es aceptable porque no es justa ni es paz y viola los derechos de los débiles en favor de los aparentemente poderosos, los que con más frecuencia amenacen o puedan hacer llegar sus gritos más altos por disponer de medios a mayor alcance.

En esa encrucijada están las más importantes organizaciones internacionales, al borde de la parálisis y el mutismo mientras se suceden graves situaciones bélicas y catástrofes humanitarias que requieren acciones decididas y sin temores y se correspondan con las esferas para las cuales fueron creadas.

Algunas de esas organizaciones alegan, además, una disminución drástica de los recursos necesarios para su labor administrativa y humanitaria por la disminución o desaparición por retirada de contribuyentes importantes que han puesto fin o reducido su aporte, al que consideran inútil y despilfarro.

En el caso, por ejemplo, de Estados Unidos que bajo la actual Administración se ha retirado sucesivamente de la UNESCO, el Consejo de Derechos Humanos, la Organización Mundial de la Salud, los fondos para la niñez y los refugiados y también muchos de los relacionados con el hábitat, el clima 6 el medio ambiente.

En cuanto a la “ayuda oficial al desarrollo” a los países del Sur global, hace tiempo que disminuye y va a parar a los gastos militares y compra o transferencia de armamento, como hace el estado sionista de Israel.

No son pocos los casos en que tales recortes siguen circulando, pero esta vez van a parar a los bolsillos de autoridades comprometidos, funcionarios y políticos. Esa es la realidad de hoy.

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