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La experiencia uruguaya del Frente Amplio

19 de diciembre de 2014

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Cuando se vayan a enumerar las experiencias políticas más importantes, originales y exitosas del siglo XX latinoamericano, extendida al actual siglo XXI, no caben dudas que habrá que colocar en sitio preferente la experiencia del Frente Amplio en Uruguay, la coalición que logró agrupar bajo un mismo programa, similar estrategia y táctica común a un conjunto sin precedentes de partidos, organizaciones y movimientos sociales, reuniendo desde socialistas, comunistas, cristianos, trotskistas, sindicalistas hasta intelectuales, profesionales, estudiantes, pequeños comerciantes y otros grupos sociales, ganándolos para un pensamiento de izquierda, progresista, liberador y latinoamericanista en el más amplio sentido.

De este modo fue poco a poco desenmascarando y mostrando la verdadera faz de la derecha económica, neoliberal y proimperialista atrincherada en los partidos políticos tradicionales – Blanco y Colorado, – con todos los poderosos recursos económicos y mediáticos, que pueden significar en un país pequeño una concentración de poder imbatible.

Nacido en plena dictadura militar, cuando el pueblo uruguayo buscaba bajo diferentes formas de lucha la manera más efectiva de enfrentar y derrocar al régimen impuesto por los militares en complicidad con los políticos de la oligarquía proyanki, el Frente Amplio surgió del pensamiento, la visión y el coraje del prestigioso ex general Líber Seregni y otros de la época.

Si bien no hay recetas únicas en el complejo camino de la lucha política y social y cada país presenta señaladas características acordes con su particular historia, cultura, antecedentes, rasgos sociológicos y hasta situación geográfica, – por citar sólo algunos, – la experiencia del Frente Amplio merece ser estudiada, especialmente a nivel latinoamericano y caribeño, por lo que aporta desde sus años fundacionales en medio de un entorno difícil y sangriento hasta los días de los gobiernos llamados democráticos, cuando la derecha se apoderó de la victoria popular y pretendía eternizarse.

Tener en cuenta que Uruguay había sido considerado por los estudiosos de la política o presuntos historiadores como un país tradicionalmente conservador y, por tanto, aparentemente feliz de ser oprimido y explotado, ignorando así intencionalmente las duras luchas de la clase obrera uruguaya, sus organizaciones sindicales y su Partido Comunista.

Tampoco hubiera sido concebible, en ese caso, la aparición del movimiento Tupamaro, que aportó un novedoso esquema de pensamiento, acción política y social y de organización en medio de la Operación Cóndor, inspirada y ejecutada por la CIA.

Tres elecciones victoriosas en menos de diez años evidencian que el pueblo uruguayo reconoce la fidelidad del Frente Amplio a su programa de gobierno, la capacidad y honestidad de sus líderes y los resultados exitosos y favorables a las clases populares durante los dos gobiernos frenteamplistas anteriores que han hecho avanzar al país de manera sin precedentes.

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