ribbon

La “bestia”, solo una parte de la historia

4 de septiembre de 2013

|

La muerte siempre es lamentable y más cuando se trata de personas jóvenes que, en busca de una vida que no sea la que mal tienen en sus países centroamericanos, se lanzan a una de las aventuras más inseguras que se conoce.
Así, cada día, un tren de la muerte al que se le llama popularmente “la bestia” cruza desde Guatemala al sur de México con inmigrantes ilegales que buscan una vida mejor, rumbo a Estados Unidos.
Como el convoy sobre rieles es de carga, solo traslada en sus vagones mercancías, por lo que la inmensa mayoría de los indocumentados que “viajan” en él lo hacen aferrados sobre el techo, entre los coches, expuestos a toda adversidad, del clima, de los contrabandistas que hacen de ese ejercicio un negocio y de los más crueles de todos los oficios: el de la venta de órganos humanos luego de asesinar a sus portadores.
Pero la realidad es que la búsqueda del llamado sueño americano puede llevar a los indocumentados que viajan en “la bestia” al propio infierno.
Uno de estos, guatemalteco de nacionalidad, describió a la prensa que ellos son vulnerables, débiles y tienen miedo. Para los narcos y las mafias son un objetivo fácil, ilegales en un tren de carga, es decir, mercancía a la que robar o secuestrar para extorsionar a las familias. ¿Quién los va a reclamar si los matan o los tiran del tren en marcha? ¡Si la mayoría de ellos no lleva ni documentación para evitar ser deportados si los detienen! Serían un cadáver más en una fosa común, como las muchas que hay en México.
Los que logran sobrevivir la aventura de atravesar el territorio azteca hasta la frontera con Estados Unidos, solo han cumplido una parte del objetivo.
A partir de ese momento cada inmigrante se expone a terrenos desérticos hostiles, falta de agua y alimentos, presencia de animales agresivos, grupos de narcotraficantes con propuestas para trasladar drogas, los conocidos traficantes de órganos humanos.
De superar cada uno de estos escollos, entonces aparecerá ante ellos la larga y fortificada frontera y al otro lado quienes los perseguirán hasta detenerlos, o matarlos con disparos como si se tratase de una caza furtiva.
Vale recordar que un informe reciente sobre las muertes de personas indocumentadas que cruzan la frontera entre México y Arizona encontró que el número de muertos se ha mantenido constante. Los investigadores determinaron que los migrantes de ahora enfrentan el mayor riesgo de muerte en la historia, basándose en un análisis de los restos de 2238 indocumentados que fueron descubiertos entre 1990 y 2012.
México, además de servir de tránsito de centroamericanos hacia Estados Unidos, tiene su propia migración, que según el citado informe es consecuencia de múltiples factores interrelacionados: La larga historia y cultura migratoria profundamente insertada en la sociedad de muchas áreas del país; la reforma económica neoliberal durante los 1990 que desplazó a cientos de miles de campesinos; las inadecuadas normas de inmigración a los E.E.U.U. que están mal equipadas para lidiar con la realidad de un mundo cada vez más globalizado; la ejecución de leyes y prácticas de seguridad en la frontera, instituidas inicialmente a mediados de los años 90 que han sido muy eficaces en empujar a las personas que quieren migrar a las regiones más remotas, calientes y secas de las áreas desérticas fronterizas; y la demanda estructural por mano de obra migrante en Estados Unidos.
La conocida “bestia”, como vemos, es solo el componente inicial de algo más que una aventura: un camino casi seguro a la muerte.

Comentarios