ribbon

La barbarie como industria

13 de abril de 2026

|

 

La guerra de agresión yanqui-israelí contra Irán y las consecuencias que, tanto en todo el Medio Oriente como en el resto del mundo de ella se derivan, han sacado a relucir el llamado Proyecto Marven, un sistema que desde hace una década vienen perfeccionando el Departamento de Defensa (hoy de Guerra) y entidades tecnológicas estadounidenses -aparentemente civiles- del mundo de la informática y sus derivados, que también buscaban su tajada en el asunto, fortaleciendo sus finanzas.

Según el proyecto yanqui era necesario algo semejante en los tiempos actuales, donde la guerra ha cambiado de carácter en cuanto a sus métodos y procedimientos, acercándose cada vez a más a un fenómeno tecnológico y de inteligencia artificial, sin que ello signifique la exclusión de otros aspectos más terribles como el crimen, la muerte, la destrucción, el hambre y la miseria, por citar algunos de los más funestos e inhumanos.

Marven recibió desde sus inicios, según se ha hecho público, el apoyo de Google y luego se sumaron otros como Amazon, Microsoft, Clasifar y Palantir, hasta llegar a Marven Smart System, que fueron paulatinamente sustituyendo a una buena parte de la tarea clásica bélica que se hacía con los mapas por el más complejo pero más moderno engranaje que significan los satélites, los drones, los sensores y las coordenadas más precisas.

Para un país imperial y habitualmente envuelto en guerras de agresión bajo los más disímiles pretextos, como es el caso de Estados Unidos, haber llegado a esta formulación donde la guerra se privatiza y automatiza significa, además, la posibilidad de ocultar sus extremos más crueles, políticamente más sensibles y que conllevan un repudio más generalizado, dando “gato por liebre” y disfrazando de nobles empeños tecnológicos los verdaderos propósitos de preparar y lanzar las guerras en cualquier momento.

Nada más parecido a lo que fue el proyecto Manhattan de los años 30 y 40 del pasado siglo, que bajo los avances científicos de la desintegración del átomo y los descubrimientos de Albert Einstein, desembocaron en la aparición de la bomba atómica y la energía nuclear con fines bélicos y de conquista.

Puede decirse que estos momentos son en buena medida seguidores de aquellos, en nuevas condiciones históricas pero con los mismos objetivos imperiales y la misma filosofía de la guerra y el despojo por parte de los poderosos y a la cabeza de ellos el imperialismo de Estados Unidos, al margen del partido o el mandatario que esté instalado en la Casa Blanca de Washington.

Al valerse de los adelantos tecnológicos para convertir la barbarie en una próspera industria transnacional, matar es un proceso más rápido, remoto y eficiente que puede llegar a hacer creer en la supuesta inocencia de los verdaderos culpables o paralizar y neutralizar a las instituciones internacionales, la legislación y los convenios que están teóricamente llamados al control o la regulación de esas violaciones e irrespetos a toda ley que las impida.

El mencionado Proyecto Marven es básicamente criminal desde un principio y desde antes de sonar el primer disparo; según observadores y analistas más juiciosos y menos comprometidos con el sistema que los engendró, la decisión sobre quien vive y quién muere “se desplaza del juicio político hacia el cálculo técnico”.

Comentarios