¿Existirá un plan para desmembrar a Naciones Unidas?
25 de enero de 2026
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Los acontecimientos que en fecha reciente han tenido lugar y siguen desarrollándose en varias regiones del escenario mundial, tienen todos los componentes que nos permiten llegar a una interrogante tan dramática como peligrosa y amenazante: ¿existirá un plan para desmembrar a Naciones Unidas?
Y como consecuencia de ella, surgen otras de semejante carácter que se conectan a la misma, como aterradora secuela: si esto es así, si se está procurando conscientemente la invalidez de la ONU, su parálisis o desaparición, quien o quienes alientan semejante movimiento, quienes propician la destrucción de la vigencia de la Carta de Naciones Unidas y cualquier otro indicio de legislación internacional o estado de derecho que rija la convivencia mundial y vele por u cumplimiento.
¿Nos acercamos gradualmente a la “ley de la selva”, donde solo la fuerza o la amenaza de la fuerza por pate de los que se consideran más poderosos se convierten en el elemento decisivo para la supuesta solución de los problemas regionales o planetarios, retrocediendo así los centenares de años en que la civilización creyó haber avanzado?
Pudiera ser prematuro dar respuesta enfática a esa pregunta, pero todo indica la posibilidad de ese final apocalíptico si no se recompone lo que, José Martí llamó “el equilibrio del mundo”, poniendo freno a las ambiciones, codicias, ilegalidades y arbitrariedades que se han desatado como nunca antes con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, cuya sombra fatal se proyecta cada vez más sobre el mundo actual.
Queda cada día y cada vez más clara que son el gobierno imperialista de Estados Unidos actualmente instalado en la Casa Blanca y el estado terrorista de Israel quienes intentan imponer y desarrollar esa idea de caos mundial para beneficiar su codicia y ambiciones y emerger como “policías del mundo”, al cual someten a sus caprichosas decisiones, por lo general sobre los más débiles,
Mientras tanto, el globo terráqueo se va llenando de conflictos provocados por esas insaciables y enloquecidas ambiciones y poco a poco algunas voces responsables, honestos y más serenas van levantándose en los más diversos puntos del planeta, alertando y llamando a argumentar para poner fin a la situación que está creándose.
Ojalá tengan el suficiente apoyo y eco para lograrlo antes de que sea demasiado tarde, especialmente las propias Naciones Unidas, que no puede ni debe seguir viendo como se van desgajando su autoridad y derrumbando los nobles principios para los que fue creada, poniéndose hasta hoy de un consenso mundial no desmentido.
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