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Estrecho de Ormuz tras nueve meses sigue cerrado

21 de octubre de 2026

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Se han cumplido nueve meses de la guerra de agresión lanzada por el gobierno imperialista de Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, donde los atacantes y sus cómplices del estado terrorista de Israel sufrieron una vergonzosa derrota, para ellos inesperada y tuvieron que retirarse precipitadamente, frustrándose sus planes de conquista y destrucción del objetivo.

Al cabo de ese tiempo, sin embargo, quedan muchas cicatrices abiertas y cuestiones pendientes por resolver en torno a la agresión y sus consecuencias más inmediatas de repercusión no solo en la región del Golfo sino de alcance mundial.

Una de ellas tiene que ver con el Estrecho de Ormuz, vía marítima estratégica donde el Golfo Pérsico desemboca hacia mar abierto tras el cruce a través del llamado Golfo de Omán. Precisamente entre las costas de este Sultanato e Irán es que se halla exactamente el estrecho referido con solo pocos kilómetros de ancho, que lo convierten en una verdadera barrera natural que facilita el cruce de las embarcaciones o lo impide.

Se estima, según los datos más divulgados, que al momento de la agresión yanqui por allí cruzaba el 40 por ciento del comercio mundial de petróleo, pr4ocedente de exportadores fundamentales como Irán e Irak pero también de Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y el propio Omán, abastecedores de Europa mediante comercializadoras estadounidenses, europeas y navieras de igual procedencia, que constituyen todas un vital conglomerado para la economía mundial.

La lógica indica, por tanto, que este prolongado cierre ha provocado una parálisis de los numerosos factores de la economía que del cierre de este estrecho dependen y le aporten una importancia decisiva a este brazo de mar.

No es por gusto que los imperialistas yanquis, decidieran lanzarse contra Irán para apoderarse del trascendental cruce y añadirlo a sus posesiones expansionistas, lo cual vieron frustrado por la preparación, decisión y firmeza del adversario.

Varias son, hasta hoy, las propuestas formuladas por la parte iraní para lograr una solución definitiva y justa del conflicto, que incluye la reapertura del estrecho, pero no han sido aceptadas por la parte estadounidense que, según parece exigir a Irán consecuencias inaceptables como las que dieron origen a la guerra de agresión en que los yanquis resultaron derrotados.

No obstante, pueden considerarse como vencedores, la parte iraní ha mostrado generosidad, realismo, respeto por el resto del mundo afectado y amor a la paz.

Mientras se espera una respuesta aceptable para la parte iraní, crecen las dificultades motivadas por el prolongado cierre del vital estrecho.

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