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España: crisis sistémica y falta de credibilidad

6 de mayo de 2016

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Cuatro fuerzas, algunas con coincidencias evidentes, otras en puro desgaste por no ofrecer soluciones al país, en medio de un evidente pulseo de ambiciones, se debaten en una sociedad española atrapada por su incierto presente y futuro político.
Sin embargo, lo único inédito en esa realidad es que el rey Felipe VI tuviese que convocar a nuevas elecciones para el próximo mes de junio.
Han sido cuatro meses sin un verdadero gobierno –o con uno provisional– en espera del acuerdo que nunca llegó.
La realidad es que, lejos de alcanzar una correlación de fuerzas que pudiera dar al traste con el conservador Partido Popular, los llamados “socialistas” no han llegado a acuerdo con los nuevos componentes políticos de la agrupación Podemos, que aporta frescura a las ideas de cómo encontrar soluciones para bien del país.
España se ha convertido en las últimas semanas en la “comidilla” informativa internacional y ha resultado, en algún grado, una especie de balón de ensayo en cuanto a la crisis sistémica que se vive en ese y otros países capitalistas, sin verdaderos líderes y partidos que agrupen el reclamo popular de resolver los complejos problemas sociales y económicos en que viven.
Durante cuatro meses de infructuosas negociaciones, en un escenario económico complejo y una elite política con reiteradas acusaciones de corrupción, ha quedado claro el colapso de la era del dominio del Partido Popular y el PSOE, alternados en los gobiernos de España desde 1970 hasta la actualidad.
¿Cómo no va a desplomarse ese dominio si en los últimos gobiernos tanto del PSOE como del PP, las políticas de reformas neoliberales han conducido a la nación por un callejón sin salida cuyo único producto a exhibir es su alta tasa de desempleo cercana al 24% de los aptos para trabajar, que en el caso de los jóvenes supera el 34%?
Se trata, sin dudas, de una falta de perspectiva que asfixia a una sociedad que, por demás, ha sido llevada a tener una participación activa en la OTAN, con agresiones y guerras incluidas, lo que le ha costado algunas vidas perdidas en Afganistán y otros países, además del aporte económico que tiene que hacer en medio de una severa y prolongada crisis.
Para los nuevos comicios de junio próximo, el fantasma del abstencionismo aparece latente en todas las encuestas y, en algunos casos, se pone en duda que pueda haber vencedor alguno a la hora de contar las boletas.
Sale a la luz por estos días lo publicado por la revista británica TheSpectator que justifica la situación actual con aquello de que “los españoles tal vez están mejor sin gobierno”.
El autor del artículo, James Bartholomew refiere que según las últimas cifras del Banco de España, la economía del país creció un 0,7% en los tres primeros meses del presente año, en medio del pulseo de las fuerzas políticas que nunca se pusieron de acuerdo.
El tema de la crisis española ha cruzado fronteras y la víspera la Comisión Europea advirtió sobre los riesgos que para la economía suponen la incertidumbre política que atraviesa la nación ibérica,
En las previsiones macroeconómicas de la Comisión Europea, se reflejan parámetros críticos en cuanto al crecimiento económico, el déficit, y el paro laboral, entre otros.
Tendrá España ahora, un mes y medio de rejuego político donde las distintas fuerzas aspirantes al poder tendrán que usar fórmulas más convincentes, con flexibilidad y deseos de poner por encima de intereses de partido o personas, los de un pueblo cansado de prácticas nada favorables para solucionar sus problemas.

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