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Entre lobos anda el juego

26 de junio de 2020

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Los Estados Unidos de América -el país imperial-, se han caracterizado desde su fundación hace más de dos siglos por la sucesión, en ocasiones sangrienta, de graves escándalos políticos, magnicidios, intrigas palaciegas y otros entuertos que conmueven periódicamente a esa sociedad, entre guerras en el exterior y sobresaltos internos, mientras intenta sostener su condición de potencia imperialista dominante en el mundo, una condición hoy decadente y desafiada.

Las clases dominantes y los grandes grupos económicos que las representan viven en contradicción dentro del sistema, en aras de obtener mayores utilidades y ganancias y, por tanto, una mayor influencia política que les favorezca. Así ha ocurrido a lo largo de más de 200 años, en el curso de los cuales tuvo lugar una cruenta guerra civil cuyas consecuencias no han cesado y tienen en el racismo a una de sus expresiones sobrevivientes más violentas.

La historia de Estados Unidos se ha encargado de demostrar, no solo en la teoría sino en la práctica, que el verdadero poder lo ejercen esas clases dominantes -formadas por los banqueros, los medios corporativos de comunicación, el complejo militar-industrial, entre otros-, quienes eventualmente colisionan entre sí por tener concepciones o visiones diferentes acerca de determinados problemas concretos que enfrenta el sistema imperial y cómo solucionarlos a su favor.

Las elecciones legislativas y presidenciales que deben celebrarse cada cierto tiempo son la envoltura aceptada como uno de los mecanismos para dirimir esas diferencias. La citada envoltura de “los tres poderes” –ejecutivo, legislativo y judicial-, tiene un papel fundamental en estos litigios y es necesario entenderlo así para no confundirse ni caer en falsas ilusiones o juicios apresurados.

Ha causado gran revuelo en estos días el libro del ex asesor5 de seguridad nacional de Donald Trump, John Bolton, personajillo nefasto para su país y para el mundo, de negra historia en el seno de los distintos regímenes a los que ha servido y que, indudablemente, responde a alguno de esos grupos de poder, que -en su momento-, lo catapultaron a los altos cargos que ocupó.

“La habitación en que sucedió”, se titula el mencionado libro de más de 500 páginas donde Bolton dice contar sus experiencias como asesor en la Casa Blanca y sus conversaciones habituales con el mandatario yanqui, al que otorga los peores calificativos en cada tema examinado y lo sentencia como inepto, ignorante y mal informado, incapaz para desempeñarse en un cargo de tanta responsabilidad con su propio país y la humanidad entera.

Todo lo que ya sabíamos y Bolton nos revela ahora, en pose de pitoniso y adivino, que intenta salvar a Estados Unidos y al mundo del desastre que significaría una extensión del período de Trump en la Casa Blanca; a cambio de dos millones de dólares que de inicio, se embolsará como derechos de autor.

El arrogante y soberbio mandatario -que se siente al borde de un inminente fracaso reeleccionista-, intentó impedir la edición y circulación del libro alegando que contenía “secretos de Estado”, pero un juez favoreció a los abogados de Bolton sentenciando que la obra estaba totalmente limpia en ese sentido.

Entre lobos anda el juego: el contenido del libro y el momento en que sale a la luz no dejan dudas de que hay importantes círculos del verdadero poder que parecen estar hartos de Trump y están decididos a cooperar para su relevo.

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