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El verdadero Donald Trump

11 de octubre de 2016

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“Parte de mi belleza es que soy muy rico”, dijo una vez Donald Trump.
Esas palabras, salidas del aspirante a presidente del país más rico del planeta, dejan mucho que decir sobre una contienda electoral que se ha convertido en un ring donde los “trapos sucios” son el ingrediente principal.
Sin embargo, el “pobre” aspirante a la silla oval de la Casa Blanca, ha perdido en el último año 800 millones de dólares y ahora su “pequeña” fortuna es de 3 700 millones.
La revista especializada Forbes lo ubica por estos días en el puesto 156 de las 400 personas más ricas de Estados Unidos. Tal disminución en su riqueza se debe, al debilitamiento del mercado inmobiliario de Nueva York, donde el magnate tiene 28 edificios, entre ellos el que la BBC califica como su buque insignia, la Trump Tower en la Quinta Avenida de Manhattan.
En medio de ese ambiente que hace del aspirante republicano una especie de “enfermo por el dinero”, se han desarrollado los debates con la aspirante demócrata, Hillary Clinton.
La propia BBC ha calificado la actual campaña como algo que pasará a la historia como una gran lección sobre el problema de olvidar el valor de la verdad en política.
De la campaña del republicano se recuerda que tachó a los inmigrantes mexicanos de violadores o narcos, sostuvo que levantará un enorme muro en la frontera y México pagará por él, o afirmó que “una fuente extremamente creíble” le dijo que el acta de nacimiento del presidente Barack Obama es falsa –alimentando la teoría conspirativa de que nació en Kenia y no tenía derecho a ser presidente.
En ese mar turbulento que alentó al poder mediático en su afán por seguir a quien más le pague, Trump ganó las primarias del Partido Republicano y hasta hace poco tiempo aun se le veía con la posibilidad de ganar las elecciones y convertirse en presidente de los Estados Unidos.
Así se llegó a este fin de semana en que salieron al éter nuevas revelaciones –ya conocidas muchas de ellas, pero bien ocultadas–, y una gran estampida republicana casi dio jaque mate a las aspiraciones del magnate.
Varios congresistas le retiraron el respaldo tras difundirse un video donde habla de forma vulgar y sexista sobre las mujeres.
En este último debate cara a cara, Trump, acusó a su contrincante demócrata de los supuestos abusos sexuales que enfrentó el marido de su rival, el ex presidente Bill Clinton, y sostuvo que ella atacó a esas víctimas, tres de las cuales estaban en las tribunas donde se produjo el careo de fin de semana.
Un tema que ocupó la primacía en las acusaciones contra Hillary fue el cuestionamiento a su honestidad y transparencia, entre otras cosas por haber usado un servidor privado de correo electrónico como secretaria de Estado y negarse a divulgar miles de esos mensajes.
Ambos candidatos se acusaron una y otra vez de mentir, en un espectáculo de 90 minutos lleno de descalificaciones y tensión.
La pregunta entonces viene de la propia BBC Mundo: ¿Cómo un país que tenía orgullo por su democracia y se ha atribuido la misión de exportarla al mundo, ofrece un espectáculo así en sus propias elecciones?
Mientras, el lado republicano estudia una salida a la crisis y acude a la llamada Regla 9 del Comité Nacional Republicano, que define tres motivos ante los cuales puede sustituirse al candidato de esa agrupación a la presidencia del país.
Estos motivos son: la muerte (Trump está vivo); la declinación (ha dicho que no renunciará y llegará hasta el final) y otras circunstancias .
Esta última variante tendría que ser colegiada por los 165 miembros del Comité Nacional Republicano que representan a todos los territorios y estados del país.
Pero la fecha del 8 de noviembre está muy cerca y ese día es el previsto para unos comicios norteamericanos olvidados de la seriedad, la democracia y el fundamento que pudiera sostener la base de un sistema gubernamental atrapado por ese y otros males.
Además, señor Trump, ya ha comenzado el proceso de emitir votos por correo o desde el exterior… la campaña está en plena cuenta regresiva.

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