ribbon

El termómetro colombiano

21 de marzo de 2022

|

 

Colombia se debate entre el cambio y la muy enraizada política vinculada con Álvaro Uribe, un personaje que ha hecho de todo para mantener su liderazgo o al menos su influencia, en los gobiernos posteriores a su mandato, incluyendo el actual de Iván Duque.

Por ese prisma transita el apego a la dependencia de Estados Unidos, el total rechazo a los Acuerdos de Paz con la guerrilla de las FARC, el ascenso de los grupos paramilitares vinculados al narcotráfico y la violencia predominante para eliminar a dirigentes de izquierda, líderes comunitarios y ex guerrilleros.

La otra cara de la moneda es el pueblo colombiano hastiado de tanto terror y de la inseguridad en que se vive en casi todas las regiones del país.

Y es ese, el ente que podrá contribuir con su voto electoral de mayo próximo, a que, al menos se pueda instalar un gobierno no vinculado con tantos males y mucho más comprometido con acciones en beneficio de sus electores.

En días recientes, en los comicios legislativos de Colombia, las fuerzas de izquierda, encabezadas por Gustavo Pedro, se impusieron con amplia ventaja, en lo que presagia un muy posible cambio del entramado político de la nación andina, que el próximo 29 de mayo realizará elecciones presidenciales.

No obstante, en estos dos meses que faltan para la cita electoral —y por tratarse de un país como Colombia—pueden producirse eventos adversos—, incluyendo el fraude, que pudieran empañar un necesario cambio en el devenir del país.

No es suficiente con que las encuestas den como favorito a Petro, para las presidenciales de mayo próximo. Recordemos que hace cuatro años, en segunda vuelta, resultó desfavorecido frente al actual mandatario Iván  Duque.

Su agrupación, Pacto Histórico, logró 16 senadores y 25 representantes en la Cámara, lo que le obligaría a pactar con otros partidos en las presidenciales.

En este contexto, vale destacar el caso de la aspirante Francia Márquez, una líder social de origen afro descendiente, salida del campo colombiano, que con más de 800 000 votos en las parlamentarias, ocupó el tercer lugar en las preferencias.

Incluso, esta mujer ha sido objeto de varios atentados contra su vida, por tratarse de alguien que es una exponente de la lucha contra las empresas trasnacionales mineras que explotan al país.

En una casi segura segunda vuelta electoral para la elección presidencial, posibles alianzas entre el Pacto Histórico de Gustavo Petro con otras fuerzas no comprometidas con el uribismo, como el Partido Verde, pueden aportar los votos suficientes para derrotar al neoliberalismo conservador que marca el entorno político colombiano.

Pero, en cualquiera de los casos, los aspirantes a la silla presidencial en Colombia, tendrán que dirigir sus campañas para convencer a casi un 53 por ciento de electores que han optado por la abstención, quizás cansados del juego político, que en ese país evidencia una enorme falta de confianza del pueblo en los ejercicios electorales.

Es ese el termómetro que mide en la actualidad las jornadas previas al ejercicio electoral, esta vez para elegir un nuevo presidente, donde la izquierda, con Gustavo Petro como representante, aunque marcha a la vanguardia en las encuestas, no debe confiarse ni una pizca, más tratándose de un país donde la derecha y sus componentes neoliberales, no dudarán en batallar por mantener su estatus actual, del que Iván Duque es su cara visible, sin olvidar que detrás de él está Álvaro Uribe, empeñado en seguir decidiendo desde la sombra, el rumbo político colombiano.

Comentarios