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El Perú de estos días

11 de noviembre de 2020

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Vuelve a reflejarse en Perú la inconsistencia de un sistema político  corroído por años, en el que ya suman cinco los mandatarios separados de sus cargos por reales o supuestas acusaciones de corrupción.

En una acción del Congreso de la República, acaba de ser inhabilitado por «incapacidad moral permanente» el hasta ahora presidente Martín Vizcarra.

Tal medida y la posterior asunción como mandatario del presidente del Congreso, Manuel Merino, han conducido a violentas acciones de protesta ciudadana, gritando «golpe de estado», «Marino usurpador», las que han sido reprimidas por la brutalidad policial.

Las últimas noticias relacionadas con Perú y que inundan las redes a nivel mundial, son, en primer lugar la sustitución del presidente de la república, Martín Vizcarra, y la otra —menos mediática— es que la nación andina llegó a los más de 920 000 contagios y unos        35 000 fallecidos a consecuencia de la pandemia de la Covid-19.

Pero el tema del presidente sustituido es uno más en el glosario común de las últimas décadas en esa nación.

Yo diría que se repite en Perú lo que viene ocurriendo en países como Chile, Brasil, y otros de la región, donde el ejercicio del poder pasa por el abandono de las poblaciones más vulnerables y, paralelo a ello, el enriquecimiento de sectores empresariales, bancarios y otros, que son los verdaderos conductores de la política económica y social de esas naciones.

Perú, lamentablemente, es un país conocido por el tránsito por el poder de cinco gobernantes en las últimas dos décadas, que  guardan prisión por sus vínculos con la corrupción, o han sido condenados por ello, o están prófugos de la justicia.

Martín Vizcarra, el ahora separado del cargo, había sustituido en 2018 a Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció entonces ante acusaciones de hechos de corrupción.

Las imputaciones contra Kuczynaki datan de diciembre de 2017, cuando se conoció que supuestamente él había sido socio de la empresa First Capital Partners (FCP), una consultora financiera que asesoró al consorcio encabezado por la empresa brasileña Odebrecht.  En tal caso, la Fiscalía peruana solicitó prisión preventiva contra el entonces mandatario, investigado por supuesto lavado de activos en el caso Odebrecht.

Con anterioridad, el fantasma de la corrupción penetró en los gobiernos de Alán García, presidente entre 2006 y 2011, Ollanta Humala (2011-2016)  y Alejandro Toledo (2001-2006), a quien se le acusa de haber recibido 20 millones de dólares de la citada empresa brasileña para supuestamente favorecerla en la licitación de una obra de infraestructura en Perú durante su periodo presidencial.

Alán García, quien también gobernó Perú de 1985 a 1990, se suicidó con un balazo en la cabeza el 17 de abril de 2019, cuando la policía llegó hasta su casa para detenerlo. Un día antes había declarado a la cadena peruana RPP: «Soy el hombre más investigado del Perú en los últimos 30 años».

Digamos que con carácter retroactivo, esta penosa lista la encabezó Alberto Fujimori, presidente peruano entre 1990 y 2000, actualmente en prisión, condenado a 25 años.

Ahora cuando Vizcarra es apartado de la presidencia y un Manuel Merino, de presidente del Congreso pasa a ejercer el liderazgo del país, vale recordar que también este señor tiene varias acusaciones pendientes con expedientes por presunta corrupción, de las que tampoco escapan muchos de los legisladores que levantaron sus manos para votar a favor de sustituir a Vizcarra.

Este es el Perú de nuestros días. ¡Qué pena!

 

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