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El corre-corre de Netanyahu

8 de abril de 2019

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Este martes 9 de abril, habrá elecciones generales en Israel.
El actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, no conforme con lo hecho hasta ahora con el plan de eliminar a la población palestina, se apresta a reelegirse, y para ello ha armado un corre—corre, que lo ha llevado a varios países, en busca de ese apoyo internacional que luego no tiene.
Según EFE, el maratón diplomático de Netanyahu comenzó —como era de esperar— en el papel de anfitrión del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, con quien se paseó por el Muro de las Lamentaciones (en el territorio palestino ocupado de Jerusalén Este) y donde el enviado de Trump subrayó la excelente sintonía entre ambos países y el compromiso estadounidense con la seguridad israelí.
No habían transcurrido 24 horas de aquella desafiante visita a la tierra palestina ocupada, cuando Netanyahu viajó a Washington como invitado del presidente Donald Trump.
Allí, el excéntrico mandatario estadounidense hizo otra de las suyas, para burlase de manera insólita de la comunidad internacional: reconoció a las Alturas del Golán sirio como territorio israelí.
Era la expresión, a la forma de Trump, de que la administración estadounidense respalda la continuidad de Netanyahu en el cargo, no importan las acusación por corrupción que tiene el premier sionista en su país.
En un hecho que, en mi opinión, fue más show mediático que otra cosa, la estancia en Estados Unidos fue interrumpida por el premier israelí, debido —dijo— a una escalada de tensión e Gaza, de lo que, por supuesto, culpó a los palestinos.
La cancelación de su discurso ante el poderoso lobby judío AIPAC, en Washington fue sustituida por su participación a través de una videoconferencia cuando regresó a su país.
En todas estas agitadas jornadas pre electorales, Netanyahu ha tenido el aliento de que mandatarios como el de Honduras, Orlando Hernández y de Brasil, Jail Bolsonaro, hayan abierto oficinas de sus respectivos países en Jerusalén, en franco desacato a los acuerdos de Naciones Unidas y otras instituciones internacionales.
Netanyahu recibió al Trump del trópico, Jail Bolsonaro, quien desde antes de asumir la presidencia de Brasil, no ha escatimado elogios para Israel y su política supremacista y terrorista contra la población palestina.
Los propios despachos de prensa refieren que en la ofensiva diplomática de Netanyahu previa a los comicios de este martes, incluyó también la inauguración de una embajada israelí en Ruanda.
Considerado como otro «plato fuerte» en lo interno, Netanyahu se dirigió a la nación en una rueda de prensa inesperada para revelar la repatriación del cuerpo de un soldado israelí caído en combate en la Guerra del Líbano de 1982. Fue una revelación profundamente emotiva en un país que tiene como un compromiso moral irrenunciable traer a casa a todos los caídos para darles sepultura.
Se trata de un toque sentimental para ganar votos entre sus conciudadanos. No más.

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