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El consejero Aznar

27 de mayo de 2013

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José María Aznar, ex presidente del gobierno español, fue nombrado consejero mundial para América Latina por parte de DLA Piper, el mayor bufete de abogados del planeta, según la información del diario madrileño Expansión.
DLA Piper  tiene sedes en Londres y Nueva York. Dispone de una red de oficinas, además de la de Estados Unidos, en más de una treintena de países de Asia, Europa y Cercano Oriente, así como en Australia. En su plantilla hay más de cuatro mil 200 abogados.
A simple vista pareciera un logro de quien fue un aliado incondicional de Estados Unidos en su alegada guerra antiterrorista, y que prestó el territorio español para el traslado secreto de prisioneros así como para las cárceles clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia.
Pero Aznar, además de ser el exponente de la extrema derecha de su país, y enemigo acérrimo de los procesos de cambio en Latinoamérica, tiene buena fama de corrupto. Los escándalos al respecto se le acercan bastante y seguido.
Ya se ha hablado bastante de los sobre pagos que recibió al frente del Ejecutivo, de los fondos públicos dispuestos para la boda ostentosa boda de su hija, de sus negocios turbios con la dirigencia contrarrevolucionaria de origen cubano de Miami, entre otros escándalos.
No parece casual entonces que DLA Piper, resultado de una fusión en 2005 entre las firmas Piper Rudnick y Gray Cary, premie a José María Aznar.
A Piper Rudnick, el gobierno de Aznar le pagó en 2003 dos millones de dólares para que promocionara en Estados Unidos la imagen del entonces jefe del Ejecutivo con el objetivo de que se le concediera la medalla de oro del Congreso estadounidense.
Esa medalla fue conferida en su momento a personalidades como Wiston Churchill y Juan Pablo II. Pero Aznar se quedó con el traje puesto, pues el Capitolio nunca se la concedió a pesar del fuerte lobby y los millones dispensados.
El Tribunal de Cuentas español llegó a investigar el caso en 2010, pero lo archivó un año después. Para entonces los escándalos por fraude y malos manejos financieros en la cúpula del Partido Popular, en la banca española y otros centros de poder, incluida la corona, aún no ocupaban titulares en la prensa.
Pareciera entonces que ahora Aznar recibiera un premio de consuelo al ser designado asesor del consejo mundial del bufete, una especie de órgano de gobierno integrado por doce socios.
El político español ocupó ya el cargo, en momentos en que en España salpican las consecuencias de sus declaraciones criticando a su sucesor, Mariano Rajoy, a quien puso al frente del PP hace una década. En una entrevista televisiva en su país, Aznar incluso llegó a sugerir que volvería a aspirar a la presidencia del gobierno.
Sus declaraciones en Antena 3 no fueron improvisadas. Las había ensayado ante empresarios mexicanos y españoles a principios de mayo en la capital azteca, donde asistió como invitado a la Convención de Aseguradores de México. Allí declaró pavoneándose: “mucha gente de mi partido me está pidiendo que vuelva”.
El billete y protagonismo no le son ajenos. Aznar preside actualmente la Fundación Faes, una especia de tanque pensante del Partido Popular. Es además consejero de NewsCorp, el grupo de medios Rupert Murdoch (quizás lo asesoró en el escándalo de las escuchas ilegales en Gran Bretaña), y de la eléctrica Endesa.
No habría que ser adivino para adelantar los pasos de un presunto gobierno aznarista en medio de la actual crisis económica española. Mayores recortes al presupuesto público, más gente a la calle sin empleo, más desahucios e incluso mayor tasa de suicidios entre quienes han perdido trabajo y casa. Dios salve a España.
Tampoco habría que ser oráculo para avizorar las opiniones de José María Aznar en su flamante cargo en DLA Piper hacia América Latina. Esta firma se ha buscado un consejero que luchará por la ganancia a brazo partido, a despecho de intereses nacionales y regionales del continente.

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