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EE.UU.: mayor confrontación y mayor incertidumbre

9 de noviembre de 2018

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La opinión generalizada en todo el mundo es que los resultados de las recientes elecciones de medio-término en Estados Unidos no hacen más que confirmar la polarización, las agudas confrontaciones y la previsible incertidumbre, creciente ahora a partir del nuevo escenario surgido de unos comicios que –teniendo en cuenta la situación actual del Imperio– ganaron en importancia y se convirtieron en brújula probable hacia el futuro.

Al margen de la “victoria” proclamada por el presidente Donald Trump con su habitual locuacidad disparatada, no hay dudas de que los resultados comienzan a reflejar las inevitables fisuras en la base de apoyo electoral del gobernante y del Partido Republicano, aún admitiendo que el Senado permanecerá en sus manos en la etapa inmediata.

La pérdida de la mayoría congresional en la Cámara de Representantes ha sido la más dura y grave pérdida para Trump a mitad de su controversial mandato, pone en entredicho muchos de sus objetivos y entorpece en buena medida lo que pudo significar una marcha triunfal hacia sus planes reeleccionistas para 2020.

Vistos los resultados en su conjunto, el Partido Demócrata volvió a reunir la mayoría de los votos en todo el país, como ocurrió en los comicios presidenciales anteriores que dieron la presidencia a Trump en virtud del curioso sistema electoral de ese país, en que el candidato presidencial puede ser electo con menos votos que su rival.

Llamó la atención la elección de varios candidatos a Representantes que rompieron el esquema tradicional de la política estadounidense y fueron electos en sus distritos con poco dinero, poco apoyo mediático y algunos reclamándose como socialistas, fueron electas mujeres musulmanas y un gobernador homosexual.

Como muestra del grado de polarización y de la radicalización de posiciones que experimenta Estados Unidos, -tanto a nivel político como social, racial y religioso,- muchos analistas se han referido a la elevada concurrencia a las urnas en estos comicios de medio-término, generalmente caracterizados por sus escasos votantes.

No hay dudas de que la Administración Trump ha configurado en dos años un cuadro sin precedentes e incluso sorprendentes para muchos norteamericanos que consideraban a su poderoso país imperial a salvo de estos estremecimientos; ello es consecuencia de las actitudes gubernamentales no solo en lo interno sino también en una desatinada e insensata política exterior, confrontando a socios y aliados tradicionales, amenazando a todos y provocando cada vez mayor aislamiento a sus posiciones.

De todo lo anterior se desprende que el Imperio pudiera estar entrando en una peligrosa etapa de mayor incertidumbre, preocupante no solo para Estados Unidos sino para la humanidad entera, si tenemos en consideración su magnitud y el poder que aún detenta.

Estos resultados electorales mostraron, sin embargo, que buena parte de la población no está dispuesta a dejarse arrastrar. Confiemos en ellos.

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