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Donde la guerra no escampa

31 de enero de 2014

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Luego de ser vulnerado par de veces, el cese del fuego firmado entre representantes del gobierno y rebeldes de Sudán del Su fue hecho efectivo después de casi dos meses de conflicto.
El acuerdo se logró tras varias semanas de las negociaciones respaldadas por la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD, por su sigla en inglés), el bloque regional mediador de África Oriental en la crisis de Sudán del Sur.
Ambas partes sursudanesas se comprometieron a solucionar el polémico tema de los líderes políticos detenidos, cuya liberación es una de las principales demandas de los rebeldes.
Días atrás, fuerzas gubernamentales recuperaron las dos principales ciudades controladas por los rebeldes. El conflicto que vive la nación africana estalló el pasado 15 de diciembre, cuando el mandatario, Salva Kir, acusó al ex vicepresidente Riek Machar de orquestar una “intentona golpista”.
Por su parte, Machar negó las acusaciones y, desde entonces, la disputa desencadenó choques violentos entre miembros de la etnia dinka, a la que pertenece Kir, y miembros del pueblo nuer, del que es parte Machar.
Cerca de 10 000 personas han fallecido durante los enfrentamientos y más de 500 000 huyeron de sus hogares.
El asunto no es simplemente étnico, como se trata de hacer creer, sino que en él intervienen –nada publicitado- compañías extranjeras, una de ellas norteamericana, Jarch Capital, de Philip Heilberg, que desde hace años compraron millones de hectáreas de tierra productiva en el sur de Sudán –además de apropiarse de terrenos comunales-, y desde entonces se dedicaron a financiar, abierta u oblicuamente, el movimiento secesionista.
Pero si desde siempre esta rica región en petróleo y otros recursos minerales aun inexplorados ha padecido el endémico mal del hambre, ahora el sur de Sudán se halla al borde del colapso económico, lo cual hace más vulnerable a la joven nación a la voracidad de los millonarios repartidores de migajas.
La inestable situación no permitió al Estado recaudar los impuestos de las importaciones y del sector privado durante las últimas semanas, y las recaudaciones por la venta de petróleo también se vieron afectadas, al disminuir su producción.
El presupuesto de este 2014 se verá afectado en la misma proporción de los daños provocados por la crisis, ya que se ha reducido drásticamente el ingreso que se esperaba que se aporte a las arcas del Estado durante este periodo.
El crudo supone el 90% de los ingresos de Sudán del Sur. El gobierno no ha intentado aún explotar otros recursos de los que dispone el país. Yuba exporta petróleo a mercados mundiales a través de Port Sudán, situado dentro del territorio de su vecino del norte, del que se independizó en julio del 2011.
Lo más grave ahora es que el gobierno revisará las prioridades de gastos, y se limitará a las operaciones de seguridad y militares, en detrimento de la prestación de servicios a los ciudadanos, lo cual significa que se dejará a un lado la mejora de los servicios sociales, especialmente en sectores como la salud, el agua, la educación, la seguridad alimentaria y la construcción de infraestructuras.
Lo más increíble de esto es que el principal beneficiario de la independencia de Sudán del Sur es Estados Unidos, que, sin ayudar a una nación víctima de la hambruna, ya tiene bajo control zonas ricas en recursos petrolíferos y hacen que las autoridades sursudanesas acepten sus dictados en la política de boicotear todo tipo de inversiones de China.

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