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Delito de “ecocidio”

31 de enero de 2013

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Fue la abogada y activista a favor de la protección del clima, Polly Higgins, radicada en Londres, quien llamó “delito de ecocidio” a los daños ambientales graves que está provocando el cambio climático.
Ella, en el año 2010, se propuso conmover a Naciones Unidas para que se adoptaran medidas que impidan los desastres que nos vienen encima si seguimos destruyendo la naturaleza.
Su propuesta define “ecocidio” como “la vasta destrucción, daño o pérdida de ecosistemas de un territorio dado, sea por causa humana u otras, a tal grado que el goce pacífico de sus habitantes se vea severamente disminuido”.
Para la abogada británica estamos en presencia de un verdadero círculo vicioso, ya que la explotación intensiva de los recursos agota y degrada los ecosistemas, lo que genera conflictos entre las personas, a veces armados. La guerra, a su vez, provoca daños a gran escala en el medio ambiente.
Esa realidad que Polly Higgins llamó “ecocidio”, no solo se mantuvo, sino que se ha multiplicado en los últimos años ante la indiferencia de los mayores estados contaminantes, los ricos, que poco o nada hacen por revertir la situación.
Según un despacho de la agencia italiana IPS, fechado en Dinamarca, el “Gran Parche de Basura del Pacífico” –una gigante pila de desechos que flota en el norte de ese océano–, de los incontables árboles cortados en la Amazonia o de las arenas de alquitrán en Canadá, atestiguan el precio que tiene la ambición humana en perjuicio del medio ambiente.
En el caso de la creciente deforestación, se asegura que es responsable del 20 por ciento de las emisiones mundiales de gases invernadero, más que todo el sector del transporte.
Tan grave es esta arista del cambio climático que de acuerdo con informes especializados en la última década se han perdido más de 13 millones de hectáreas de bosque por año.
Algo más terrible aún, según reportes de ABC, el cambio climático y la economía basada en el uso intensivo del carbono causan la muerte de alrededor de cinco millones de personas cada año y originan pérdidas económicas equivalentes al 1,6% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, según revela el segundo informe sobre Vulnerabilidad Climática.

El citado documento, encargado por una veintena de Gobiernos, demuestra que “afrontar la crisis climática global traería importantes beneficios económicos, tanto para las economías más grandes como para las naciones más pobres”.
En el caso del rápido ascenso de las temperaturas y la contaminación asociada al carbono se prevé que duplicará los costes, llegando al 3,2% del PIB mundial en 2030.
En el mismo sentido se evidencia que en  los países más pobres, las pérdidas económicas son enormes, llegando a un 11% del PIB como promedio en el año 2030.
Para aliviar la carga que afecta a las naciones más pobres, asociadas al cambio climático, se requiere desde ya una contribución económica superior a los 150 000 millones de dólares anuales, aporte que deben hacer los estados más ricos que son, a la vez, los más contaminantes del planeta.

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