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De lo que poco se conoce…

8 de septiembre de 2015

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Aunque hace más de dos décadas que escribo sobre el Oriente Medio, leo cientos de materiales al respecto y me creo opiniones sobre diferentes temas, confieso que hay un elemento del que poco se conoce porque casi ni se habla.
Me retrotraigo al 6 de noviembre del año 2000, cuando Irak, todavía no invadido y ocupado por Estados Unidos, decidió soberanamente cobrar en euros y no en dólares, sus ventas petroleras.
Aquella decisión, sin lugar a dudas, contribuyó significativamente a la posterior ocupación militar estadounidense.
Y es que el petróleo fue y sigue siendo uno de los componentes principales de la geopolítica actual con sus respectivos conflictos en los que están involucrados, de manera especial, los países grandes productores del oro negro o aquellos con reservas probadas del mismo.
La decisión de Irak de aceptar los pagos del crudo en euros y no en dólares constituyó un alerta que Washington vio como la posibilidad de que la medida se convirtiera en norma para otros grandes productores encargados de mantener el mercado internacional de la OPEP.
Por su supuesto, aquella determinación de Bagdad no podía ser admitida de ninguna forma por Estados Unidos y luego de eso, empezaron a llover las justificaciones que condujeron dos años después a la invasión y ocupación del país árabe so pretexto de una supuesta presencia de armas de exterminio masivo, que tanto los norteamericanos como los europeos y el resto del mundo, sabían que era inexistente y se trataba de una mentira burda por parte del entonces mandatario George W. Bush.
Las acciones emprendidas formaban parte de un diseño mayor en el que Estados Unidos, como lo ha pretendido hasta hoy, quiere apoderarse, a través de sus compañías transnacionales, de las grandes existencias de petróleo en esa volátil región.
De lo que pasó en Irak prefiero dejarlo para otros comentarios. Pero lo real es que el petróleo sigue decidiendo en muchas estrategias a nivel global e, incluso, el sube y baja en su precio se utiliza como medida política por quien prefirió inundar su mercado con el crudo salido a través de la fractura hidráulica, el conocido gas de esquisto, que para su extracción se utilizan métodos contaminantes que envenenan fuentes acuíferas y plantaciones, y contaminan el medio ambiente.
La explotación de una plataforma de seis pozos del esquisto puede consumir 170 000 metros cúbicos de agua y sus efectos dañinos pueden provocar movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y artificiales, entre otros.
Aun así, la producción de esquisto saltó de 11 037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135 840 millones en 2010; y en caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir el 45 por ciento de la demanda de gas general, según la Agencia Internacional de Energía.
El hecho de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) haya decidido mantener los niveles de producción actual y que los precios se hayan depreciado significativamente, ya golpea muy fuerte a las economías de países como Venezuela, Rusia, Ecuador y otros.
De acuerdo con BBC Mundo, el problema para los países OPEP es que Estados Unidos está produciendo petróleo de esquisto a costos muy bajos. Algunos analistas opinan que puede llegar a soportar precios de 50 dólares por barril.
En ese ambiente nos encontramos. De aquello sucedido en Irak en el año 2000 poco o nada se dijo. De lo que ocurre hoy en el mercado internacional del petróleo, aunque mucho se escribe, la realidad viene enlazada con la política de una gran potencia que pretende, en todos los campos, ser la dueña del mundo.

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