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Cuando el beneficio es mutuo

3 de junio de 2014

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Ahora que Rusia estrecha sus lazos económicos con América Latina, se aprecia más el efecto que otro gigante; China, ha tenido en este campo que Estados Unidos siempre ha tratado como su patio trasero..
Los movimientos de la diplomacia económica china son cada vez más extensos, se alejan de su tradicional esfera e influencia, y tal como lo hizo anteriormente en África, tiene en América Latina otro objeto de atención en esta esfera, llamativa y tentadora, porque parte de principios igualitarios y de beneficio mutuo, sin propaganda ni fuegos fatuos que la disfracen.
Segundo socio comercial de Cuba, las relaciones económicas con el resto de la región eran prácticamente inexistes hasta la última década del pasado siglo, cuando tomaron un importante impulso.
Hay razones de influencia política que fue favorecida por la existencia de gobiernos progresistas en países en los que algunos de los cuales se libraron de dictaduras militares (Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, etc.), así como el abandono en el que Estados Unidos tiene sumida a la región, a la que atiende principalmente cuando defiende a trasnacionales explotadoras y conspira contra quienes ponen en peligro sus intereses neoliberales.
De ahí que China haya encontrado en Latinoamérica una extraordinaria fuente para el aprovisionamiento de materias primas y un destino para sus manufacturas, a cambio de un nuevo y creciente mercado con el que reducir su dependencia comercial de Estados Unidos.
El gigante asiático se ha convertido en el segundo socio comercial de Perú y en el tercero de Brasil y Chile, es un importante inversor en sectores relacionados con la extracción de materias primas y las infraestructuras.
Hace diez años el entonces presidente chino, Hu Jintao, recorrió algunos países de la zona y anunció inversiones hasta el próximo 2015, todo lo cual se ha ido cumpliendo, tal es la seriedad de los compromisos al  efecto.
En este contexto, con Brasil, socio en el BRICS (junto a Rusia, la India y Sudáfrica) ha hecho intercambios sin utilizar el dólar norteamericano, cuestión que se lleva a cabo repetidamente en una entidad de naciones emergentes que se prepara para acoger a Argentina.
SI esto ocurre con Latinoamérica, la cuestión toma ribetes especiales en África, despertando el resquemor de Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos, que han utilizado hasta métodos represivos, incluidas invasiones y autoagresiones, a fin de evitar un comercio que se reconoce favorable para  un continente rico en materias primas, pero con la población más abandonada y empobrecida del mundo.
China no oculta que sus intereses en África son iguales que los que tiene en América Latina: abastecerse de materias primas. Por ejemplo, el 30% del petróleo que importa procede de países africanos, y Angola se ha convertido en su principal suministrador, tras superar a Arabia Saudíta. También compra cobre, madera, hierro, cobalto y alimentos.
Además, lleva años concediendo ayudas y financiando proyectos e infraestructuras, y sus empresas se muestran muy activas en la zona. Cada vez son más los productos chinos que circulan por el continente, ya que sus bajos precios los hace accesibles a una población con escasos niveles de renta.
Además,  no provoca los rechazos que frecuentemente acompañan a europeos y a norteamericanos, unos por su pasado colonial y otros por sus intervenciones.
Tal es así que muchos dirigentes africanos, desde los más democráticos, hasta los que no lo son, reconocen en China                       un amigo de siempre, incluyendo la época de dificultades, con ayuda y cooperación sincera que no plantea condiciones previas sobre democracia o derechos humanos, como  Occidente  hace hipócritamente
Un informe aprobado por el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China ha destacado la cooperación de beneficio mutuo como una característica clave de la diplomacia china durante el próximo lustro.
“Debemos promover la conciencia de que los seres humanos comparten una comunidad de destino común (…) Un país debe tener en cuenta las preocupaciones de otros en la búsqueda de sus propios intereses, y debe promover el desarrollo común de los países al avanzar en su propio desarrollo”, según el documento, que muestra los pasos a seguir en una cooperación  limpia, jamás concebida por  los imperialistas.

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