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Componendas humanitarias

2 de enero de 2018

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El indulto navideño, como prerrogativa de todo gobierno, puede ser aceptado por la mayoría, aunque existen casos donde la reacción popular está en desacuerdo al creer que tal medida no responde a un gesto humanitario, sino a componendas políticas.

Así acontece en Perú, donde hace solo unos días y de un plumazo, el ex presidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1990 y 2000, podrá pasar tranquilamente la navidad en su casa junto con la familia.

El Alto Comisionado de Derechos Humanos, Zeid R. Al Huseein, quien de visita a Perú en octubre había precisado a las autoridades locales que los crímenes cometidos por Fujimori “eran de interés de la comunidad internacional en su conjunto”, por lo que debe ser involucrada en este tema tan importante.

Sin embargo, y para muchos no creíble justificación, el actual presidente Pedro Pablo Kuczynski argumentó en un mensaje que quien recibía su indulto, era un “ex presidente (,.,) que habiendo cometido excesos y errores graves fue sentenciado”, desconociendo las diversas condenas que recibiera el ahora indultado, por crímenes cometidos.

El rechazo a tal medida, dada a conocer,” casualmente “ horas después que el actual Presidente escapara a un juicio político en el Parlamento, gracias a los votos de los opositores agrupados en el partido de la hija del hoy indultado no se hizo esperar.

Algunos especialistas consideran que si se salvó de la destitución fue por la abstención de 31 de los legisladores “motivados por consideraciones políticas, principalmente la percepción de que la medida formaba parte de una especie de golpe antidemocrático”
Varios juristas coincidieron en señalar entre las irregularidades que, además del polémico indulto, el presidente Kuczynski otorgó al preso la gracia, es decir la anulación de los procesos pendientes que pudiera tener, precisa un despacho de la agencia Prensa Latina.
Por su parte un prestigioso médico dijo que no es mortal ninguna de las dolencias mencionadas para determinar que el estado de salud del preso merecía el indulto, además de cuestionarse a la junta médica que evaluó al preso  que solo estaba autorizada a dar cuenta de su estado y no a recomendar un indulto humanitario.

Mientras, continúan las manifestaciones populares en las calles, y declaraciones de partidos y personalidades mostraron la decepción e impotencia de millones de peruanos ante este “pacto infame entre el señor Kuczynski y el fujimorismo”, como resumiera en un comunicado el partido Alianza para el Progreso.

Incluso varios funcionarios renunciaron por estar en desacuerdo con el indulto, mientras se especulaba acerca de la posible dimisión de algunos ministros. Por el momento, el propio Presidente anunció cambios en el gobierno, luego de librarse de ser destituido por sus antiguos vínculos con el escándalo Odebrecht, pendientes aún de investigación.

Este “regalo” navideño puede tener graves consecuencias para el actual Presidente, que iniciará un nuevo año en el poder con la incertidumbre del costo político que implica su repentino “humanismo” con un criminal. Queda por ver que acontece en el 2018.

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