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Cacareo desde Washington

25 de febrero de 2019

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Era de esperar. Y ni siquiera conocieron el conteo de votos ni el parte final de la Comisión Electoral cubana, respecto al Referendo Constitucional del domingo. En Washington el cacareo de Jonh Bolton y Marco Rubio, se lanzó al éter mediante las cuentas en tuiters de ambos.
«Estados Unidos rechaza el referendo de Cuba como otro engaño», expresaba el nada agradable consejero de Seguridad Nacional.
En una línea similar se expresó Marco Rubio, senador por Florida y ex aspirante a la candidatura presidencial de EE.UU. en 2016, al remarcar que «el llamado referendo en Cuba es otra maniobra más de la dictadura cubana para aferrarse al poder», según reportes de EFE.
Me imagino a ambos personajes de la ultraderecha, frustrados por no haber alcanzado los objetivos de Estados Unidos en el show escenificado en la frontera de Colombia con Venezuela, y —los «pobrecitos»— quizás hasta se hayan quedado con sus maletas empacadas para viajar a Caracas a celebrar la «caída de Maduro», objetivo al que siguen apostando con una alucinación enfermiza.
Arremeten con sus diatribas contra Cuba porque se saben atrapados en su fracasada política. Quieren cuestionar un ejercicio democrático como el escenificado el domingo 24 en el país, porque conocen que ha sido la culminación de un proceso que nunca podrán realizar en Estados Unidos ni en ninguno de sus aliados, porque quedarían ridiculizados ante el mundo.
Los calificativos que ahora emplean son los mismos de hace 60 años. Son tan poco creativos como creíbles. Se aferran a un vocabulario gastado e incoherente. Se pisan la lengua con sus propios pies.
Me imagino que sus pronunciamientos apresurados se hicieron para no esperar los aplastantes resultados del Referendo, el voto de más del 81% de los cubanos, según el parte de las 5 de la tarde del domingo, y por supuesto, no querían escuchar el contundente SI de la inmensa mayoría de los cubanos que apoyan la obra, a sus autores, a quienes la conducen, al proyecto socialista cubano al que hemos decidido construir.
Ambos halcones del gobierno de Donald Trump, inmersos en su afán por acabar con los procesos revolucionarios y populares en América Latina, seguirán apostando a los planes imperiales.
Continuarán con sus mentiras, sus amenazas, con la entrega millonaria de dinero para la compra de mercenarios y traidores y un poder mediático a su servicio. También con algunos mandatarios latinoamericanos, lame botas que se aferran a traicionar los postulados de sus pueblos y estar al lado del dinero, el capital, la ignominia y el show mediático.
Para Bolton y Marco Rubio, como para Pompeo y Trump, o para el secretario general de la OEA, Luis Almagro, no es válida la genuina democracia demostrada por los cubanos que durante meses estudiaron y debatieron la nueva Constitución y cuyas opiniones hicieron cambios en más del 60% del proyecto inicial.
Para ellos es fraude que el voto sea transparente, voluntario y masivo. Tampoco lo es que las mesas electorales sean públicas y las urnas estén cuidadas por pioneros, no por militares.
No es democrático que a las 6 de la tarde del domingo 24 todos los colegios electorales abrieran la urna a la vista de cuanta persona estuvo presente y que el conteo de votos, para Si o para NO, boletas en blanco o anuladas, fueran comprobadas por el propio pueblo en cada lugar.

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