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Biden, a merced de obstruccionistas y “gusanos”

6 de noviembre de 2021

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Además de no avanzar en un programa considerado aceptable para la sociedad, el presidente norteamericano, Joe Biden, sigue aceptando incondicionalmente lo que le dicte la “gusanera” asentada en Miami contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, e incluso se va por la tangente, cuando en un encuentro en El Vaticano, el Papa Francisco le pidió que cambiara su política hacia la mayor de las Antillas.

Pero nada bueno se puede esperar de un mandatario que tenga a un “gusano” –Juan González– entre sus asesores, mientras iguales elementos –también lamentablemente de origen cubano–, como Marco Rubio y Bob Menéndez, se mueven libremente por todo el Congreso e inciden en el boicot al intento de mejorar la vida del pueblo norteamericano.

Un columnista que se dice independiente, Cal Gibson, hizo ver en Microsoft News que el atraso en aprobarse el programa de Biden (la ley Build Back Better), no solo se debe a los elementos gusaneriles apuntados antes, sino principalmente a dos senadores del propio Partido Demócrata: Joe Manchin (Virginia Occidental) y Kyrsten Sinema (Arizona).

Aunque los demócratas controlan el Senado, siguen necesitando que los 50 miembros apoyen el proyecto de ley para que pase por el proceso de reconciliación presupuestaria con un voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, ya que los republicanos están unidos en su oposición al mismo.

Aunque se está lejos de aquellas justas pretensiones del demócrata Bernie Sanders de lograr que la atención médica y la salud sean gratuitas, lo real es que hay un amplio nivel de apoyo a las políticas más populares del proyecto de ley, lo cual hace responsables a los senadores Manchin y Sinema de que el pueblo estadounidense no obtenga lo que quiere.

Ello, unido a recientes y decepcionantes resultados electorales para los demócratas, podría llevar a los republicanos a recuperar el control del Congreso el año que viene.

O sea: Biden que es duro e intransigente en la política contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, ha dejado que dos senadores de su partido estén desbaratando su agenda. por lo cual no es de extrañar la ausencia de la votación demócrata en las más recientes citas electorales.

 

BUENAS, PERO VANAS PROMESAS

Cuando los demócratas tomaron el control de la Casa Blanca y de las dos cámaras del Congreso, prometieron mejorar significativamente la red de seguridad social tras la pandemia más mortífera del siglo y las consiguientes consecuencias económicas. Pero los resultados de las elecciones de medio término del 2022 prometen no ser buenos para el partido gobernante, debido a esos mencionados senadores obstruccionistas, que impiden la aceptación o tratan de cercenar la agenda de gobierno.

Las recientes derrotas comiciales deberían considerarse como una advertencia a los demócratas de que el 2022 será mucho peor para ellos, a menos que tomen medidas inmediatas para mejorar las condiciones materiales de la clase trabajadora estadounidense.

Los demócratas no necesitan profundizar tanto para saber qué quieren realmente los votantes. Una encuesta de Morning Consult/Politico reveló que una amplia mayoría de los encuestados de ambos partidos apoyan de forma abrumadora las políticas fundamentales de la agenda legislativa de Biden.

De una muestra compuesta por igual de demócratas, republicanos e independientes registrados, el 70% apoya el permiso familiar y médico remunerado para los nuevos padres; el 72% que se permita a Medicare negociar los precios de los medicamentos; el 82%, la ampliación de Medicare para incluir las prestaciones dentales y oftalmológicas; y el 78% está a favor de incluir los servicios auditivos en la cobertura de Medicare.

Los votantes están diciendo en voz alta al Congreso lo que quieren, pero estas políticas han sido eliminadas del proyecto de ley, principalmente debido a la oposición de Manchin y Sinema.

Manchin se opone a las ampliaciones propuestas de Medicare. Y ello a pesar de que su estado es el tercero más envejecido del país. Casi el 20% de la población de Virginia tiene más de 65 años y se beneficiaría directamente del fortalecimiento de Medicare. Y a pesar de que Arizona es el duodécimo estado más envejecido, con una población de personas mayores que representa aproximadamente el 18%, Sinema está en contra de que Medicare proporcione prestaciones odontológicas y oftalmológicas, y también se opone a que Medicare negocie los precios de los medicamentos recetados.

El propio Gibson, escribiendo para Associated Press, afirma que Sinema ha recibido casi 600 000 dólares en contribuciones de la industria farmacéutica, por lo cual obstruye esas disposiciones que se necesitan desesperadamente. El año pasado el West Health Policy Center calculó muy conservadoramente que más de un millón 100 000 personas mayores morirán en años venideros por no poder pagar el coste de sus recetas.

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