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Bailando en la casa del trompo

21 de abril de 2014

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Mientras Bob Menéndez,  Marco Rubio y otros elementos de la ultraderecha legislativa norteamericana cuestionaron y desbarraron contra la presencia del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, y su desgloso de la Revolución Ciudadana ante lo más selecto del profesorado y estudiantado universitario estadounidense, llama la atención que opositores a su gobierno admitían al mismo tiempo que el quehacer del Ejecutivo ha tenido avances positivos en diversos aspectos para el pueblo.
“Durante este gobierno ha habido importantes avances en infraestructura, salud, educación y vivienda, lo cual será un legado del presidente de la República, Rafael Correa, una vez que deje su mandato”, así sostuvo uno de sus críticos más duros, Walter Spurrier Baquerizo, con respecto a los cambios que ha ejecutado el actual Gobierno.
El director de Análisis Semanal afirmó que hay cambios positivos en muchos sectores, pero  que  debe haber mayor flujo de comunicación entre autoridades, sectores productivos e inversionistas para que el país se desarrolle de mejor forma, aunque señaló que se es injusto cuando se señala un crecimiento del consumo muy alto, ya que hay un buen crecimiento anual y la inflación está controlada.
Otro crítico de Correa, su ex ministro de Finanzas, Fausto Ortiz, se quejó de que no hay suficiente apoyo al sector empresarial, pero admitió que la política fiscal es positiva y el crédito es cada vez mayor, lo cual genera confianza en la economía de la nación.
Es decir, subrayo, mientras estos opositores a Correa reconocían honestamente cuestiones positivas de la política del mandatario, el grupo parlamentario fascistoide antes mencionado se quejaba de que se dejara dar conferencias a un mandatario que había eliminado una base militar norteamericana, expulsado a falsas organizaciones no gubernamentales, presionó hasta hacer desaparecer la presencia de la supuesta organización norteamericana para el desarrollo, USAID, en Ecuador, y defendido al gobierno venezolano en cada foro donde se presentó.
En este contexto dijo que Maduro es incapaz de represión, a pesar de las muy serias y violentas manifestaciones de personas nada pacíficas. “Quieren desestabilizar al gobierno democrático. Eso no puede ser aceptado”, afirmó el mandatario ecuatoriano, quien ponderó la actitud de su colega venezolano de facilitar el diálogo con la oposición.
En las universidades de Harvard y Yale, y el Instituto Tecnológico de Massachussets, destacó en inglés el modelo social y económico de su gobierno, y cargó con dureza contra Estados Unidos y el capitalismo, criticando su política internacional, advirtiendo que no es antiestadounidense y aclarando incluso que efectuó parte de sus estudios en EE.UU.
“No hay milagro en desarrollo, los avances se han logrado por un cambio en la relación de poder: hoy es el pueblo ecuatoriano el que gobierna”, dijo el mandatario, quien exhibió los logros del gobierno desde que asumió la presidencia en enero del 2007, recordando que durante su administración “Ecuador redujo la desigualdad en ocho puntos, cuatro veces más que el promedio para América Latina”.
Correa, que tiene un doctorado en Economía, mencionó además como logros la “renegociación de los contratos petroleros”, la “reducción de la carga de la deuda externa” en el PIB del país, la “triplicación de los ingresos impositivos” y la “multiplicación por 4,3 de la inversión en educación y por 4,5 en salud”.
“El orden mundial no es solo injusto, es inmoral. Sirve a los más poderosos y tiene dobles estándares”, afirmó Correa, quien durante su visita no se reunió con ningún responsable del gobierno de Barack Obama. “A muchos líderes y políticos en Estados Unidos no les gusta quizás cuando gobiernos de izquierda que están en el poder en la mayor parte de América Latina tienen tal éxito como Ecuador”, agregó.

“Para nosotros el trabajo disfruta de supremacía sobre el capital. El gran desafío de la humanidad en el siglo XXI es que la sociedad domine a los mercados y no los mercados a la sociedad. Estamos muy orgullosos de nuestros logros sociales”, continuó.
Como era lógico en una concurrencia de académicos, intelectuales y estudiantes norteamericanos, ávidos de saber y sin la presencia de elementos provocadores, la aceptación de las conferencias magistrales de Correa fue unánime.
Así, se halló comprensión de los esfuerzos de las autoridades ecuatorianas para superar la crisis económica de 1999; el papel transformador de la ciencia y la tecnología; la inequidad en el desarrollo por el sistema de patentes; el respeto a los derechos humanos en la nación; y, la redistribución de la riqueza nacional.
No cabe duda de que es importante el aporte del Jefe de Estado ecuatoriano en la lucha contra el gran desafío de la humanidad de vencer a la pobreza, para lo cual propugna una economía popular y solidaria que haga prevalecer al ser humano sobre el capital financiero, es decir, “sociedades dominando al mercado y no mercados internacionales dominando a los pueblos”.
Esto no lo pueden querer y entender los imperialistas, y menos cuando, como en el caso de Ecuador, proviene de un país de América Latina, a la que siempre había considerado “su patio trasero”.

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