¿Avizóranse cambios en el ámbito nuclear?
4 de agosto de 2026
|
La súbita noticia de que el régimen de Trump transferirá la tecnología nuclear estadounidense al Reino de Arabia Saudita ha traído por sí mismo una lógica avalancha de comentarios, observaciones, incertidumbres e interrogantes, todas alrededor de la magnitud del hecho que significará seguramente, -en caso de finalmente concretarse- visibles cambios regionales y aún mundiales en el siempre delicado ámbito nuclear.
Muchos lo atribuyen como una consecuencia inmediata de los fracasados ataques de la actual administración gubernamental de Estados Unidos contra la república iraní en busca de destruir sus instalaciones nucleares y robar su uranio, impidiendo definitivamente el desarrollo nuclear soberano e independiente de esta nación.
Sería esta, por tanto, una primera derivación del fracaso yanqui en su arremetida bélica comenzada el pasado año y culminada con su expulsión del Estrecho de Ormuz
Todo indica que, para compensarlo y siquiera enmascarar su fracaso en esta aventura militar agresiva, surge esta idea de hacer proliferar la energía nuclear en la región, de modo que pueda contrapesar un desarrollo nuclear de Irán si es que finalmente tiene lugar tal como las autoridades iraníes han anticipado en múltiples ocasiones, aunque hasta ahora en que fueron agredidos era solo en sentido pacífico.
De continuar el rumbo anunciado por el régimen instalado en la Casa Blanca, este nuevo paso hacia la proliferación en el ámbito nuclear no tendría solo repercusiones conjuntas en el Medio Oriente, Asia Central y el mundo árabe sino que se extendería, como es natural, a todo el resto de la humanidad, que está actualmente encabezado por el vacilante equilibrio entre las potencias nucleares ya existentes.
Falta por recorrer, sin embargo, todavía un camino relativamente largo antes de ver concluida esta decisión con que el régimen de Washington parece pretender encubrir su derrota ante los intentos de imposibilitar el desarrollo nuclear iraní.
Las próximas elecciones congresionales de Estados Unidos y sus resultados pudieran influir en su destino, así como también la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) -aunque tambaleante y ambigua- e igualmente el vigente Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Por el momento, no caben dudas de que el gobierno imperialista de Estados Unidos escala un peldaño más hacia la cúspide nuclear que es precisamente la más peligrosa y aterradora de la carrera armamentista.
Comentarios





