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¿Cómo romper las cadenas?

27 de agosto de 2019

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Oigo decir que el 2021 está señalado por Naciones Unidas como el año para la desaparición del llamado eufemísticamente trabajo infantil, cuando en realidad es una explotación del menor comprendido entre los 5 y 17 años, sin contar los secuestros y lo relacionado con la venta de órganos humanos, que ese es otro capítulo ignominioso del que casi nunca se habla.
No sé si a las estadísticas al respecto cuenta que centenares de niños migrantes han sido sustraídos de sus padres por las autoridades norteamericanas, que no lo reportan, y no se sabe qué destino le han dado.
Se dice que en el continente americano en general el trabajo infantil ha disminuido, pero lo cierto es que ha tomado otras formas, en las que ha predominado el denominado por cuenta propia e informal, que no van a las estadísticas., porque se disfraza con las cuestiones relacionadas con la ayuda familiar, edulcorando el panorama
Por supuesto, una verdadera revolución, como la nuestra, vence dificultades, sabotajes y bloqueos para mantener la calidad de vida del menor, asegurándole educación y salud gratuitas
Pero no todo el mundo es Cuba, por lo que la explotación infantil existe en todos los continentes y toma formas de acuerdo a las culturas y tradiciones y al grado de control que tienen los intereses egoístas de los regímenes que malgobiernan a sus maltratados pueblos.
En el sudeste de Asia y en el Pacífico, las niñas son vendidas para abastecer las redes de prostitución o para trabajar como empleadas domésticas. Muchos niños son vendidos a fábricas textiles como trabajadores sin paga para cubrir las deudas de sus familias.
En África, los padres venden a sus hijos, a menudo a cambio de ganado (por lo general, un niño se vende por una vaca). Un indicio de esto se revela en el conmovedor décimo capítulo de la serie televisiva norteamericana ofrecido este domingo 25 en el espacio de “Alto Impacto” por Multivisión. Estos menores africanos son explotados en plantaciones o en minas, o se convierten en trabajadores domésticos.
En América del Norte y América Latina, los niños son víctimas de la prostitución para satisfacer el apetito perverso de turistas y son explotados cada vez más por los narcotraficantes.
En Europa, los niños son secuestrados, proporcionando mano de obra barata o abasteciendo a las redes de prostitución que proliferan en toda Europa.

 

PANORAMA SOMBRÍO

 

Cada año 1,2 millones de menores son víctimas del tráfico infantil, un negocio multimillonario. La pobreza, la globalización y la consiguiente demanda de mercancías y mano de obra baratas han provocado una demanda sin precedentes de menores trabajadores.
En este momento, unos 1,8 millones de niños en todo el mundo están siendo explotados sexualmente con fines comerciales. Son obligados por otros adultos a ejercer la prostitución o son utilizados en la industria pornográfica y en el turismo sexual.
Este tipo de explotación se produce cuando un menor está endeudado con su patrón y es obligado a trabajar hasta que pague la deuda. Aunque no se conoce la cifra exacta de niños y niñas que sufren estas condiciones, la mayoría vive en India, Nepal, Paquistán y Bangladesh.
Se calcula que un millón de menores trabajan actualmente en minas y canteras en más de 50 países de Asia y Sudamérica. Se trata de una de los trabajos más peligrosos que puede tener un menor y que en sólo en África occidental ocupa a 200 000 niños y niñas, más de un tercio del total de la mano de obra.
El trabajo agrícola es una realidad diaria para 132 millones de niños y niñas menores de 15 años en todo el mundo. Casi el 70% de todos los menores trabajadores lo hacen en granjas y plantaciones, algunos de ellos en condiciones de esclavitud inexorablemente peligrosas.
Se han utilizado a menores en las guerras recientes de Angola, Afganistán, Sierra Leona y Sri Lanka. Hoy día, 300000 niños y niñas menores de 15 años están relacionados de algún modo con las fuerzas armadas. Algunos de ellos tienen tan solo 7 años.
Se ha alertado y se conocen los riesgos para la salud y la educación que implican para las niñas casarse a edades tempranas. Y sin embargo, durante la próxima década 100 millones de niñas contraerán matrimonio antes de cumplir los 18 años.
Más de 40 millones de niños y niñas en todo el mundo trabajan como empleados domésticos, 10 millones permanecen ocultos tras las puertas. Los menores trabajadores domésticos, en su mayoría niñas, sufren castigos extremos como golpes con planchas ardiendo, flagelaciones y quemaduras con agua hirviente en sus cuerpos.
Lo escrito antes no tiene nada de exageración. Es así, y seguirá existiendo mientras no se rompan las cadenas que atan a la mayor parte de la Humanidad a sistemas de explotación inescrupulosos, que sólo serán vencidos con un enfrentamiento valiente y consecuente.

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