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Primera audición en nuestro país de la Octava Sinfonía en si menor, “Inconclusa”, de Franz Schubert

29 de marzo de 2013

El 11 de octubre, el de 1925, se interpretaba por primera vez en Cuba la Octava Sinfonía en si menor, “Inconclusa”, de Franz Schubert.

En 1822, el compositor sólo compuso los dos primeros movimientos de la obra y unos pocos compases del tercero. Luego abandonó su trabajo en esa Sinfonía, lo cual dio lugar a muchas especulaciones.
Algunos opinan que Schubert la engavetó esperando una oportunidad para terminarla. Otros creen que sí la terminó pero que, apremiado por la necesidad de entregar otras obras con urgencia, empleó el cuarto movimiento en la música para el drama “Rosamunda”. Pero, al margen de esas discusiones, lo cierto es que la Octava ha pasado a la posteridad en su forma inconclusa de dos movimientos, y su actual audición no revela la necesidad de los dos restantes.
Y es que, jamás había escrito Schubert una música más concentrada y dramática que la de esos dos movimientos de la “Inconclusa” .La obra parece presidida por sentimientos de dolor, resignación y consuelo, y en ese sentido, la Sinfonía se convierte en una especie de “puerta abierta” a eso que ha dado en llamarse “la expresión romántica en la música”. Por lo tanto, tiene mucha razón el historiador norteamericano Donald J. Grout cuando afirma que la Sinfonía “Inconclusa”, de Schubert, es, en realidad, la primera partitura orquestal romántica de toda la historia musical.
Y la primera audición de esa obra en nuestro país estuvo a cargo de la Orquesta Filarmónica de La Habana, bajo la dirección de Pedro Sanjuán. Y eso ocurrió en el entonces Teatro Nacional, hoy Gran Teatro de La Habana, hace 82 años, UN DIA COMO HOY.