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Nace el violinista norteamericano Ruggiero Ricci

29 de marzo de 2013

Nacido en San Bruno, California, Un día como hoy, pero de 1918, Ruggiero Ricci tocaba el violín y podía leer música, mucho antes de poder hablar con claridad. En esa muy temprana formación musical del futuro violinista, tuvo una decisiva participación la figura paterna, quien con admirable dedicación se encargó de proporcionar a sus hijos los primeros elementos de la técnica y la teoría de la música. Posteriormente, todos ellos fueron figuras muy notables en el campo de la interpretación musical, destacándose especialmente, y además de Ruggiero, su hermano Giorgio como violoncellista, y su hermana Emma, también violinista.
Ya en 1928, Ruggiero causó sensación en San Francisco al presentarse como solista con sólo diez años de edad, acompañado al piano por su maestro. Y como si ello no bastara, al año siguiente Ruggiero Ricci tocó el Concierto en mi menor de Mendelssohn con la Sinfónico-Filarmónica de Nueva York, en un espectacular debut en el Carnegie Hall. A partir de entonces, el niño fue contratado para presentarse en Chicago, Minneapolis y Cincinatti con las respectivas orquestas sinfónicas de esas ciudades.
En el 32, Ricci viajó por primera vez a Europa para ofrecer recitales y conciertos con todas las grandes orquestas del viejo continente. Y así, su nombre fue una estelar atracción hasta los días de la guerra, cuando el violinista abandonó su carrera e ingresó en el ejército para servir como “especialista en entretenimiento de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos” hasta el final de la contienda. En noviembre del 46, Ricci reapareció ante el público en un recital en el Carnegie Hall de Nueva York, y la crítica lo aclamó entonces como uno de los más grandes violinistas de esos momentos.
También en esa etapa de posguerra, el notable virtuoso impartió cursos magistrales en la Escuela de Artes de Carolina del Norte, en la Universidad de Indiana y en la Escuela de Música Juilliard de NuevaYork.
El repertorio de Ricci incluía obras de enorme interés dentro de la literatura violinística, y con mucha frecuencia tocaba conciertos de autores contemporáneos en sus presentaciones con orquesta, entre ellos algunos escritos especialmente para él, como el que le hizo Alberto Ginastera en 1963, y los que le escribieron Gotfried van Einem y Gerard Schermann en el 75. De ese modo, Ricci equilibraba su repertorio con la constante presencia en el mismo de los grandes clásicos del violín, junto a las más importantes creaciones contemporáneas para ese instrumento.
Ruggiero Ricci es poseedor de un violín construido en 1734 el taller de la familia Guarnerius del Gesu, de Cremona, quienes rivalizaban con los Stradivarius en la fabricación de los más perfectos y famosos violines de todos los tiempos.