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Muere el compositor italiano Giacomo Puccini

29 de marzo de 2013

Puccini fue, sin dudas, uno de los más populares compositores de toda la historia de la ópera. Y si bien no se interesó nunca por escribir una Tetralogía, ni por irrumpir en el sinfonismo de su época, como hicieron algunos de sus grandes colegas, conocía, en cambio, las leyes del teatro con una maestría incomparable.
Como dijo Edgar Varese: “Una escena de Puccini nunca dura más de lo que debe durar, y jamás pone una nota de más en la boca de un cantante”.
El propio Puccini se había juzgado certeramente al declarar “que tenía mucho talento para lograr cosas pequeñas”, o dicho con palabras de Alejo Carpentier: “el logro ante cualquier problema planteado es cosa que no deja indiferentes a los músicos más exigentes”…
En el discurso musical de Puccini hay una flexibilidad, una habilidad modulatoria y una eficiencia lírica que le pertenecieron por entero. Y como escribió Carpentier en 1958: “el autor de La boheme, sin hacer alarde de ello, se valía de procedimientos armónicos sumamente avanzados; y sin recurrir a complejidades inútiles, el tratamiento pucciniano de la orquesta revelaba la mano del maestro”.
Y Carpentier concluye citando a Heitor Villalobos cuando dijo: “En música hay revolucionarios que lo parecen y otros que no. Pero algunos de los que no lo parecen son tan revolucionarios como los otros. Puccini era uno de ellos”.

Sin embargo, hasta bien entrado el siglo veinte, el nombre de Puccini tenía el poder de atemorizar a teóricos y críticos musicales, como si su mera aparición en un comentario sesudo, bastara para quitarle toda seriedad. Y eso que no se trataba de un nombre unido a peligrosas concepciones o teorías, sino de un hombre apacible, enemigo de polémicas y que nunca se vio tentado de erigir sus éxitos en ejemplo para otros.
Giacomo Puccini era un hombre de teatro y pensaba en función del teatro. Quizás por eso, o sea, porque el maestro hizo su obra valiéndose sólo de los medios puestos a su limitado alcance, pero con una maestría evidente, quizás por eso, repito, Puccini y su obra son retomados hoy por los máximos estudiosos y críticos que, ¡enhorabuena!, han reconocido al fin la validez de un sinnúmero de planteamientos estéticos, ocultos bajo esa apariencia fácil de la creación pucciniana.
El maestro italiano se encontraba trabajando en Turandot, que sería su última ópera, cuando le sobrevino la muerte a los 66 años de edad. Y eso ocurrió en Bruselas, hace
83 años, UN DIA COMO HOY.