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Estreno mundial de la Octava Sinfonía en Fa Mayor, de Beethoven

29 de marzo de 2013

Escrita en octubre de 1812, cuando Beethoven atravesaba un amargo período de su vida, marcado por el desdén amoroso y los serios disgustos con su hermano, parece increíble que su Octava Sinfonía desborde alegría y buen humor. Sin embargo, no sólo es así, sino que la Octava es una obra de proporciones clásicas y lenguaje purísimo.
Por su chispa y optimismo, la Octava Sinfonía recuerda, en ocasiones, al Haydn galante, mientras que algunos han encontrado en ella ciertos rasgos del espíritu de Rossini. Pero, a pesar de su estructura clásica, en la Octava Sinfonía hay algunos elementos de gran originalidad, como la ausencia del tradicional y meditativo “”tempo lento””. En su lugar, Beethoven escribió un Allegretto scherzando de espíritu humorístico y burlón que completa el plan estructural de la obra, basado en el empleo de tiempos ágiles y movidos, de los que dimana una expresión luminosa y chispeante.
Y si bien las nueve sinfonías de Beethoven se aceptan hoy, en conjunto, como un precioso legado del arte orquestal alemán, no todas esas sinfonías beethovenianas acaparan la misma atención por parte del público.
Todos sabemos que la Tercera y la Quinta, por ejemplo, despiertan mayor interés que la Cuarta y la Octava. Y esa preferencia puede justificarse si nos ponemos en lugar de un público acostumbrado al heroísmo, la solemnidad y el vigor de las sinfonías impares. Pero debemos tener muy en cuenta también, que la Octava de esas sinfonías nos pone en presencia de un Beethoven jovial y sonriente, como muy escasas veces se asoma en el resto de su extensa y monumental creación.
La premier mundial de la Octava Sinfonía en Fa Mayor, de Beethoven, tuvo lugar en la sala vienesa de la Redoute, bajo la dirección del propio compositor, hace 194 años, UN DIA COMO HOY.