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“La fuerza de la delicadeza”: hecha por mujeres

5 de marzo de 2013

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Fotos: Cortesía de la artista

 

El próximo 8 de marzo, a las tres de la tarde, y como parte de los festejos por el Día Internacional de la Mujer, el Museo de la Orfebrería que pertenece a la Oficina del Historiador, en La Habana colonial, se inaugurará una exposición titulada “La fuerza de la delicadeza” que ha convocado el quehacer de trece mujeres que dedican su vida a la orfebrería.
Estas joyeras, que representan distintas generaciones y estilos, son: Alba María Abad, Berta Vega, Olimpia, Ivonne Aranguren, Madelyn Ortega, Marlen Piloto, Mayelín Guevara, Olga González, María Idelisa Valladares, Ketia Rasúa, Liliana Serguera, Marta Serrano y Rosana Vargas. Esta última accedió a ser entrevistada para el espacio Luces y sombras, de emisora Habana Radio, y, según comentó será una muestra que intenta exponer la alta calidad de la joyería actual cubana hecha por mujeres.
Enfatizó Rosana Vargas que “hemos y podemos demostrar que tenemos todo el potencial y la imaginación para crear piezas de altos valores estéticos y por eso, gustosas, nos lanzamos y atrevemos.

 

¿Qué llevarás a “La fuerza de la delicadeza”?
Un conjunto y me voy a atrever a hacer una escultura. En la convocatoria, de manera muy sutil, se  sugiere; varias personas me han comentado que mis piezas tienen un sentido escultórico y tengo el deseo de asumir ese reto por primera vez.

 

¿Tienes idea de cómo será?
Estará dentro de una de las series que desarrollo y que se titula Lo bello lo llevo dentro; será un volumen cuadrilátero con algunas perlas incrustadas. Aún estoy dándole vueltas a la idea.

 

¿Con qué materiales habitualmente trabajas?
Me encanta trabajar con piedras semipreciosas por la energía que poseen y por toda la historia que encierran desde los tiempos de la creación; igual me fascina combinarlas con plata, aunque en algunas ocasiones me apoyo en el acero y también en las perlas. Me estimula trabajar el oro, pero es un metal  muy costoso.

 

No es la primera vez que expones en el Museo de la Orfebrería…
Tengo que reconocer que el Museo me ha venido siguiendo y, sobre todo, apoyando sobre todo en mis inicios. Hace solamente ocho años que me dedico al oficio. Unos tres años atrás hice —en conjunto con un muchacho muy joven a quien enseñé los primeros pasos y hoy es un destacado orfebre, Yaisniel Valdés— una muestra bipersonal en el Museo de la Orfebrería y la titulamos “Una ventana entre dos”. Presentamos piezas con diseños muy osados y atrevidos y ambos quedamos muy satisfechos con el resultado.
Hace unos cuatro años vengo, también, participando sistemáticamente en las Ferias Internacionales de Artesanía, FIART, a petición de la Galería Formas, que igualmente ha seguido mi trabajo y me ha respaldado mucho. Con la Unión Francesa organicé una exhibición que fue una suerte de retrospectiva de mi trabajo que, francamente, fue muy bien recibida. Participé en el 3er encuentro de Plateros en Zacatecas en el 2009 con la pieza Cuatro Estaciones que lo convoca el museo Itinerante de plateros de Perú.

 

El oficio de orfebre o joyero, casi se pierde en nuestro país. Por suerte en la prestigiosa Academia de Artes de San Alejandro hay desde hace unos años un taller opcional de joyería…
Precisamente, una de las joyeras que participa en la exposición, Marlene Piloto, es la jefa de cátedra de joyería de San Alejandro y ella desarrolla una línea minimalista muy personal.
Recuerdo la tremenda batalla que tuvo que enfrentar el maestro Pulgarón cuando propuso la idea de crear una cátedra de joyería en San Alejandro. En aquel momento, la verdad, eso no se entendía y había mucho prejuicio al respecto.
Quizás sea un poco atrevido de mi parte decirlo, pero crear una cátedra de joyería en medio de una Academia de arte sonaba como algo demasiado comercial. Considero que sí, que es una idea muy válida e inteligente. La vida le ha dado la razón al maestro Pulgarón.

 

Sé que estudiaste hasta cuarto año de la carrera de Ingeniería civil y que la abandonaste por la orfebreria…
Soy de las personas que piensa que en la vida uno se debe de centrar y llegó el momento en que sentí que tenía que definir mi camino; paralelo a mis estudios de ingeniería seguí haciendo orfebereria y llegó el instante  en que tuve que decidir… apenas con dieciocho años me acerqué al maestro Pulgarón y él fue quien me enseñó a manejar las limas y me brindo conocimientos que me sirven hasta hoy. Tuve que optar entre la ingeniería o la joyería y me incliné por la segunda y, francamente, no me arrepiento. Creo que no hubiera sido una buena ingeniera. Soy una persona muy curiosa con todo lo que me rodea y Pulgarón de vez en cuando me dejaba coger el soplete y las limas y ese mundo me fascinó, aunque tengo que reconocer que en los inicios me sudaban las manos pero, poco a poco, fui venciendo cierta torpeza. Me encanta sentir cada pedacito de lámina y ver que lo puedo convertir en volumen o en algo texturizado o envolver una piedra en plata. Es una sensación muy gratificante crear belleza a partir de tus manos y tus  sensibilidades. Le doy gracias a Dios que es mi fuente creadora.

 

¿Con qué otro material te gustaría trabajar?
He incursionado en el cobre mezclado con la plata y también con cintas de acero trenzado y plata. Siento que estoy abierta a todos los materiales.

 

Tu línea de trabajo es minimalista ¿cómo concibes los diseños?
La verdad es que no diseño mucho sobre papel; en la medida en que voy dándolo calor a las piezas van surgiendo las formas y así es como nacen las piezas más atrevidas. Hago bocetos, pero constantemente me salgo de ellos: construyo una idea previa, pero inmediatamente la voy variando. Por ejemplo, antes de nacer Alejandra —mi segunda hija, el primero se llama Rodrigo— empecé a hacer una pieza y en la medida en que iba avanzando me daba cuenta que esa pieza era ella: tenía una turquesa ovalada dentro de un vientre —que obviamente era el mío— e iba saliendo. Esa pieza ya no la tengo, pero es una de mis favoritas.

 

Tu trabajo es absolutamente míninal.
Rosa Juan Pérez, que es una reconocida especialista en esto temas, siempre dice que mi trabajo se caracteriza por líneas muy sutiles; me gusta trabajar lo más sencillo posible tratando de lograr volúmenes y movimiento, pero evito recargar los conjuntos.

 

¿Otros proyectos?
El próximo 12 de marzo en una cena de celebración por el 8 de marzo —que ha sido organizada por el “Club la mujer y el vino” que preside la Somelier Miriam— mostraré una selección de piezas que relaciona el delicado mundo femenino con el fascinante mundo del vino. También se están realizando las coordinaciones pertinentes para abrir un espacio Canadá que me permita comercializar mi arte en ese país.

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